El presidente Javier Milei ya no parece estar concentrado en los problemas cotidianos de los argentinos. Su prioridad pasa por suspender las PASO y negociar con algunos gobernadores para asegurarse la reelección. Mientras tanto, millones de familias siguen viendo cómo las jubilaciones y los salarios quedan cada vez más lejos del costo de los servicios, el transporte, los alimentos y los alquileres. A eso se suma un creciente endeudamiento de los hogares para llegar a fin de mes.
En la Casa Rosada, Milei y su hermana Karina siguen con atención las últimas encuestas, cuyos resultados distan mucho del relato optimista que difunden los grandes medios afines al Gobierno. Los sondeos muestran un aumento de la imagen negativa del Presidente, un mayor rechazo a su gestión y un creciente pesimismo sobre el futuro del país.
Universidad de San Andrés
Según la Universidad de San Andrés (UdeSA), la aprobación de la gestión cayó al 34%, mientras que el rechazo alcanzó el 62%, el nivel más alto desde el inicio del mandato.
Como viene ocurriendo desde hace varios meses, el respaldo es mayor entre los hombres (40%) que entre las mujeres (29%). Además, la caída más importante se registró entre los sectores de menores ingresos, donde la aprobación descendió al 29%.
La economía volvió a ubicarse al tope de las preocupaciones de la sociedad. La falta de trabajo (38%), los bajos salarios (35%) y la pobreza (27%) aparecen entre los principales problemas señalados por los encuestados.
Aresco
La consultora de Federico Aurelio, que habitualmente trabaja para el Gobierno nacional, también refleja un escenario complejo. El 42,8% tiene una valoración positiva de la gestión, mientras que el 55,1% la considera negativa.
Dentro de quienes apoyan al Gobierno, un 10% califica la gestión como muy buena, un 17,2% como buena y un 15,6% como regular positiva. Del lado contrario, un 33,1% la considera muy mala, un 8,2% mala y un 13,1% regular negativa.
El dato económico también resulta preocupante: el 58% de los consultados admite haberse endeudado en los últimos meses para afrontar gastos corrientes y un 18% reconoce tener demoras en los pagos.
Pese a este deterioro económico, el oficialismo conserva un núcleo importante de respaldo. Allí aparece uno de los principales desafíos de la oposición: construir una alternativa con propuestas concretas que logren convencer a quienes aún sostienen al Gobierno.
Universidad Di Tella
El Índice de Confianza en el Gobierno elaborado por la Universidad Di Tella ubicó al Ejecutivo en 2,07 puntos sobre un máximo de 5, equivalente a poco más del 41%. Para el oficialismo, ese porcentaje representa el piso electoral con el que llegaría a una eventual primera vuelta.
Centro de Investigación y Acción Social
El estudio dirigido por el jesuita Rodrigo Zarazaga, especialista en pobreza y conurbano bonaerense, analizó el comportamiento electoral de jóvenes de entre 16 y 24 años que viven en barrios populares.
Si hoy hubiera elecciones presidenciales, el 67% votaría al peronismo y el 25% a La Libertad Avanza. Más atrás aparecen la izquierda con el 6% y el PRO con apenas el 2%.
El trabajo también revela que La Libertad Avanza perdió el 43% de los jóvenes que la votaron en 2023. De ese grupo, el 55% hoy votaría en blanco o se abstendría; el 28% optaría por el peronismo; el 10% por el PRO y el 7% por la izquierda.
En cambio, el peronismo retiene al 76% de quienes acompañaron la candidatura de Sergio Massa en la última elección presidencial. Del 24% restante, el 61% votaría en blanco, el 22% elegiría a la izquierda y apenas el 8% migraría hacia el PRO y otro 8% hacia La Libertad Avanza.
El dato deja una conclusión política evidente: si el peronismo quiere volver a gobernar, deberá consolidar ese respaldo y, al mismo tiempo, recuperar a los jóvenes desencantados que hoy no encuentran representación.
Giacobbe
Por último, la consultora Giacobbe registró una imagen positiva de Milei del 37,5%, mientras que la negativa trepó al 56,9%, el nivel más alto desde el comienzo de su gestión.
Las encuestas empiezan a romper el relato oficial. Mientras el Gobierno dedica buena parte de su energía a garantizar su futuro electoral, cada vez más argentinos sienten que el suyo está en riesgo. Cuando la realidad le gana al marketing, ya no alcanza con los discursos ni con los trolls: llega el momento en que las urnas empiezan a escuchar lo que las encuestas vienen advirtiendo hace tiempo.
