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16 julio, 2026
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La selección abrazó Malvinas y Milei se molestó: “No hay que caer en slogans berretas, populistas, nacionalistas rancios”

Luego del enorme triunfo de la Selección Argentina sobre Inglaterra, los jugadores no dudaron en desplegar una bandera con la leyenda “Las Malvinas son Argentinas”, pese a que la FIFA y el Ministerio de Seguridad, a cargo de Alejandra Monteoliva, habían pedido evitar referencias políticas durante los festejos, como si reivindicar la soberanía argentina sobre las islas no estuviera consagrado en la Constitución Nacional. El gesto también contrastó con la reiterada admiración que el presidente Javier Milei ha manifestado por Margaret Thatcher.

La escena tuvo un fuerte contenido simbólico que incomodó tanto a sectores británicos como al propio presidente argentino. Horas después del partido, Milei habló en una radio afín y minimizó el episodio.

“Es un partido de fútbol, hay que entender eso. No hay que caer en slogans berretas, populistas, nacionalistas rancios. No hay que mezclar la hacienda”, afirmó.

En los hechos, para el Presidente, defender la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas constituye un “slogan berreta y populista”.

La bandera había sido exhibida por un hincha ubicado detrás del arco que defendía Emiliano “Dibu” Martínez. Giovanni Lo Celso la vio, fue a buscarla y la llevó hasta el centro del campo en medio de los cánticos de la hinchada argentina: “Un minuto de silencio… para Inglaterra que está muerto” y “El que no salta es un inglés”.

Lo Celso le pidió a Lisandro Martínez que lo ayudara a desplegarla. Rápidamente se sumaron Cristian “Cuti” Romero, Leandro Paredes, Lautaro Martínez, Lionel Messi, Exequiel Palacios y Juan Musso. La imagen emocionó a millones de argentinos y, especialmente, a los veteranos de la Guerra de Malvinas.

Luego, Lo Celso dejó la bandera extendida sobre el césped.

Nicolás Tagliafico, surgido en Banfield, explicó el momento: “No sé quién la sacó. Apareció ahí. A veces no queremos mezclar las cosas, pero la emoción y la victoria te llevan a hacer esas cosas. A veces no hace falta decirlas. Alcanza con mostrarlas. Mejor que decir es hacer”, una frase que recordó inevitablemente al histórico lema de Juan Domingo Perón.

Por su parte, Leandro Paredes fue aún más contundente cuando Telefe le consultó por la bandera: “Siempre serán argentinas”. Además, los futbolistas prometieron enviar una camiseta autografiada por los campeones del mundo a los excombatientes que sostienen el Museo de Malvinas en Río Grande, Tierra del Fuego.

Horas más tarde, la bandera volvió a aparecer en la concentración de la Selección. Allí, Lisandro Martínez reafirmó el mensaje: “Nosotros tratamos de que siempre sea un mensaje de unión, de dejar todo por esta camiseta. Nunca los vamos a dejar tirados”.

Mientras millones de argentinos celebraban en el Obelisco y en cada rincón del país cantando por Malvinas, el Presidente elegía descalificar ese sentimiento como un “nacionalismo rancio”. Una distancia difícil de explicar cuando la defensa de la soberanía sobre las islas ha sido, históricamente, una causa que trasciende gobiernos, partidos políticos e ideologías.

Porque las Malvinas no son un “slogan berreta”: son una causa nacional reconocida por la Constitución y sostenida por generaciones de argentinos. Cuando un gobierno se incomoda más con una bandera argentina que con el legado de Thatcher, el problema ya no es el fútbol: es de qué lado de la historia decide pararse.

 

 

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