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La Plata
31 julio, 2026
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De querer dinamitar el Banco Central a querer entregárselo al socio de Caputo

Javier Milei volvió a mostrar una de las mayores contradicciones de su gestión. El mismo dirigente que durante toda la campaña prometía “dinamitar” el Banco Central ahora impulsa una reforma de la Carta Orgánica para blindar la conducción de la entidad y garantizar que quienes hoy manejan la política monetaria puedan permanecer más allá del mandato del actual gobierno.

Presentada por cadena nacional, la iniciativa busca modificar el funcionamiento del Banco Central bajo el argumento de preservar la estabilidad monetaria e impedir que futuros gobiernos utilicen la entidad para financiar el gasto público. El proyecto, elaborado por el ministro de Economía, Luis Caputo; el ministro Federico Sturzenegger; y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, será enviado al Congreso como una de las principales apuestas legislativas del oficialismo.

Paradójicamente, el Banco Central que Milei calificaba como “el origen de todos los males” ahora se convirtió en una institución que pretende dejar prácticamente inmune a los cambios políticos. El discurso de campaña quedó archivado y dio paso a una estrategia destinada a consolidar el actual esquema económico.

Durante el anuncio, el Presidente volvió a lanzar acusaciones contra administraciones anteriores y defendió la necesidad de modificar la Carta Orgánica. Sin embargo, las respuestas no tardaron en llegar.

El diputado Itai Hagman sostuvo que el Gobierno insiste con anuncios grandilocuentes mientras evita hablar del cierre de empresas, la destrucción del empleo, el endeudamiento de las familias y la pérdida del poder adquisitivo.

Desde distintos sectores también surgieron cuestionamientos institucionales. Myriam Bregman interpretó la propuesta como parte de un rediseño más amplio del Estado, mientras que Maximiliano Ferraro advirtió que una mayor independencia del Banco Central pierde sentido si el Poder Ejecutivo mantiene intacta la herramienta de los decretos de necesidad y urgencia.

El ex presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, fue aún más contundente. Consideró que la iniciativa busca dejar “un caballo de Troya” para el próximo gobierno y recordó que Santiago Bausili fue socio comercial de Luis Caputo, cuestionando la supuesta independencia que el oficialismo pretende consagrar por ley.

En la misma línea, el CEPA señaló que reducir la misión del Banco Central exclusivamente a preservar el valor de la moneda desconoce el funcionamiento de los principales bancos centrales del mundo, que también tienen entre sus objetivos el empleo, la producción y la estabilidad financiera.

Incluso economistas alejados del kirchnerismo, como Diego Giacomini y Juan Enrique, expresaron reparos sobre el contenido de la reforma y las contradicciones que implica respecto de decisiones adoptadas por el propio Gobierno desde diciembre.

Milei llegó prometiendo prenderle fuego al Banco Central. Veinte meses después ya no quiere destruirlo: quiere convertirlo en un refugio permanente para los arquitectos de su plan económico. La motosierra, una vez más, parece funcionar sólo para jubilados, trabajadores y universidades; cuando se trata del poder financiero, las reformas pasan a ser blindajes.

 

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