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6 mayo, 2026
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Fotocopias de los cuadernos, a punto de caerse: una causa que no deja de sumar irregularidades y trampas

Ya no quedaban prácticamente dudas, pero ahora se terminaron de esfumar las esperanzas del macrismo y los medios hegemónicos en cuanto al avance de la causa de las fotocopias de los cuadernos: después de cuatro años, la pericia grafológica hecha sobre copias digitales de los cuadernos de Oscar Centeno mostró que al menos otras dos personas, además del ex chofer de Roberto Baratta, escribieron en los originales, incorporando enmiendas y tachaduras.

Particularmente, estas correcciones son las que agregaron los nombres de dos de los acusados en la causa por coimas para la obra pública: Gerardo Ferreyra y Armando Loson.

La pericia privada realizada sobre las copias digitales de los ocho cuadernos de Centeno (no fotocopias ni los originales) reveló “gravísimas irregularidades” como “adulteraciones y tachaduras de nombres, lugares, direcciones y fechas”, sin conocerse el propósito con que fueron realizadas esas modificaciones. En total, identificaron cuatro caligrafías.

Mientras tanto, los cuadernos originales continúan reservados en el Tribunal Oral Federal 7, sin ser periciados hasta la fecha por los profesionales del Cuerpo de Peritos de la Policía Federal, pese a los pedidos de la defensa del empresario y ex presidente de Albanesi SA, Armando Loson. Ni el difunto juez Claudio Bonadio, ni la Cámara Federal ni Casación ordenaron desde el 2018 hasta ahora el estudio oficial.

En sus conclusiones, los peritos del estudio especializado Latour encontraron más de 1.600 alteraciones del texto original: 1.373 “sobre escritos”, 195 correcciones con líquido corrector (liquid paper) y 55 enmiendas o testados, entre otras anomalías.

Para dimensionar la endeblez de una causa que fue burdamente armada con el único objetivo de condenar a como dé lugar a Cristina Kirchner, en octubre de 2020 la fiscal de juicio, Fabiana León, confirmó que no existen ni grabaciones ni videos ni registros de ningún tipo de las declaraciones de los arrepentidos.

En otras palabras, lo único que existen son actas, es decir, las declaraciones firmadas por los propios supuestos arrepentidos, sus abogados y el procesado fiscal Carlos Stornelli.

De esta manera, el gran problema para la causa de las fotocopias es que las declaraciones de los arrepentidos son una prueba de máxima importancia porque otras evidencias entraron en crisis. Los propios cuadernos, por ejemplo, pasaron de estar quemados -como afirmó el presunto autor, el chofer Oscar Centeno- a aparecer, inexplicablemente, sin rastros de fuego días antes de las elecciones presidenciales de 2019.

Las grabaciones, o registro técnico idóneo son una exigencia de la ley del arrepentido, pero según consignó el propio juzgado, el fallecido Bonadio en su momento no lo ordenó. La irregularidad pondría en jaque al caso que ya fue elevado a juicio oral, todavía sin fecha de realización.

Los abogados de los imputados siempre denunciaron que las declaraciones de empresarios arrepentidos o imputados colaboradores no habían sido voluntarias, sino producto de presiones y coacciones de parte de los investigadores para construir una acusación que llegó hasta Cristina Kirchner como parte del lawfare.

En tanto, a partir de este peritaje de parte, Loson denunció ante la Justicia que fue implicado arbitrariamente en hechos que no fueron cometidos por él y reiteró que ya había probado que en al menos una ocasión en las que los cuadernos lo ubicaban en Buenos Aires entregándole dinero al ex chofer, él estaba en Santiago del Estero.

En efecto, el empresario presentó en Comodoro Py una denuncia por falso testimonio, abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público, cayendo la causa en el Juzgado Criminal y Correccional Federal N° 8.

“Las gravísimas adulteraciones de nombres, lugares y fechas sólo tuvieron el propósito de involucrarme y armar distintas causas en mi contra con el sólo intento de quedarse con esta empresa centenaria”, denunció.

Además, sostuvo que “Albanesi nunca fue una empresa constructora como quisieron hacer creer con malicia, y jamás participó de la obra pública”, como se le imputó en la investigación a partir de las acusaciones de la Oficina Anticorrupción que presidía Laura Alonso. “La cantidad y reiteración de veces en que se ha incurrido en dicha falsedad descarta de plano la posible alegación de un error en la especie”, enfatizó en el escrito judicial.

De hecho, el domicilio de su empresa en “Alem 855” fue escrito sobre tachaduras de cuatro formas diferentes, con la autoría de al menos dos personas. La dirección de Albanesi coincide con la de Odebrecht y Oil Combustibles en los años 2013-2015.

En otra parte, el nombre de “Armando” aparece escrito por sobre la palabra “Marcelo” (lo que fue peritado con una nueva tecnología de rayos) y tres renglones más tarde vuelve a aparecer “Marcelo” sin corregir, señal de que su nombre fue agregado a posteriori.

Gracias a esta pericia, el ingeniero Gerardo Ferreyra también aseguró que su nombre fue agregado dos veces con una caligrafía que no es el de Oscar Centeno y con posterioridad a su detención.

En la causa “Cuadernos” están involucraron más de 170 imputados, muchos de ellos los empresarios más importantes del país, como Angelo Calcaterra, primo del ex presidentes Mauricio Macri, Enrique Menotti Pescarmona, Aldo Roggio, Eduardo Eurnekian, Luis Betnaza, CEO de Techint, Gabriel Romero, Alejandro Ivanissevich y Juan Carlos Lascurain, entre otros.

Por su parte, esta mañana la Directora de Asuntos Jurídicos del Senado, Graciana Peñafort, explicó que “los cuadernos que pretendieron ser utilizados como prueba fueron tocados en su contenido por alguien distinto a quien los escribió”.

“De estos cuadernos se presentaron fotocopias. Cuando se detuvo a Centeno, que es supuestamente quien los escribió, que no lo sabemos tampoco…y cuando los fueron a buscar al domicilio de Centeno, no los encontraron. Cuando no los encontraron, Centeno se acordó que los había supuestamente quemado”, resaltó Peñafort en declaraciones a El Destape Radio.

Asimismo, señaló que “esa declaración tuvo vigencia toda la instrucción y, mágicamente, aparecieron 7 de los 8 cuadernos en su versión original una semana antes de las elecciones. Esos cuadernos no se peritaron de manera oficial”.

Y agregó: “Mucha gente fue presa en base a una mentira. Dijeron que se actuaba sobre las fotocopias porque no estaban los cuadernos y los cuadernos existían. Y a Loson le atribuyeron la propiedad de una empresa que no existía”.

 

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