Miles de mujeres y diversidades se movilizaron este miércoles en plazas y calles de todo el país al cumplirse once años de la primera marcha de Ni Una Menos. Bajo la consigna “Vivas, libres y desendeudadxs nos queremos”, la jornada estuvo atravesada por el reclamo de justicia ante los recientes femicidios de Agostina Vega, Dulce María Candia y Noelia Carolina Romero, y por fuertes cuestionamientos a las políticas del gobierno nacional.
“El 3 de junio es nuestro grito. El grito de hartazgo que hace once años salió a las calles en Argentina y se extendió por todo el mundo”, señala el documento consensuado por las organizaciones convocantes. El texto reafirma la continuidad de una lucha colectiva contra las violencias que sufren mujeres y diversidades, y reivindica el papel que el movimiento feminista ha tenido en la conquista de derechos durante la última década.
La movilización tuvo réplicas en ciudades como Córdoba, Mendoza, Santa Fe, Paraná, Neuquén, Bariloche, Trelew y Comodoro Rivadavia. En cada una de ellas se repitieron las consignas de justicia para las víctimas de femicidio y las denuncias contra la falta de respuestas institucionales.
Durante el acto central se leyó un documento en el que se responsabilizó al Poder Judicial por la falta de protección a las víctimas y se exigieron sanciones a funcionarios vinculados a investigaciones cuestionadas. También se denunció la persistencia de la violencia machista y la ausencia de políticas públicas eficaces para prevenirla.
El texto, leído entre otras por la cantante Cazzu y la actriz Thelma Fardin, incluyó duras críticas al gobierno de Javier Milei. Las organizaciones denunciaron un “antifeminismo de Estado”, cuestionaron el desmantelamiento de programas de género y reclamaron la restitución de herramientas de asistencia y prevención para mujeres y diversidades. Además, vincularon la agenda feminista con los problemas económicos y sociales que atraviesan amplios sectores de la población, denunciando el impacto del ajuste, la precarización y el endeudamiento.
La proclama también rechazó iniciativas como el proyecto sobre falsas denuncias impulsado por la senadora Carolina Losada, defendió el acompañamiento a víctimas de abusos sexuales y reclamó la plena vigencia de la Educación Sexual Integral y de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Asimismo, incorporó pronunciamientos sobre distintas causas políticas, sociales y de derechos humanos.
La jornada concluyó con una definición que sintetizó el espíritu de la convocatoria: “Frente al odio, más organización; frente al saqueo, más solidaridad; frente a la crueldad, más comunidad”. Once años después de aquella histórica marcha de 2015, Ni Una Menos volvió a demostrar que sigue siendo una de las expresiones de movilización popular más importantes de la Argentina.
Mientras el Gobierno insiste en que los problemas de género son una “agenda del pasado”, cientos de miles de mujeres volvieron a llenar las plazas para recordar una verdad incómoda: los derechos conquistados no se entregan sin pelea. Y cuando el poder decide mirar para otro lado, la calle vuelve a hablar más fuerte que los discursos oficiales.
