7.4 C
La Plata
30 junio, 2026
PRINCIPALES

 La fractura del peronismo, el negocio que festeja el poder económico

Por Alfredo Silletta

La derecha está unida. Más allá de la salida de Manuel Adorni del Gobierno, de los cruces entre Javier Milei, Paolo Rocca o Héctor Magnetto, el establishment económico sigue respaldando sin fisuras un programa que profundiza el saqueo de los recursos naturales y la pérdida de derechos históricos para el pueblo argentino. Poco parecen importar la clase media, los trabajadores o los jubilados. Hay un proyecto económico definido y están dispuestos a sostenerlo con Milei, Patricia Bullrich o quien garantice ese rumbo.

Del otro lado, el panorama es muy distinto. El peronismo atraviesa una fractura cada vez más evidente y los enfrentamientos de los últimos días lo confirman. Aun así, todavía existe la posibilidad de construir consensos o resolver las diferencias mediante una PASO que legitime el liderazgo de quien resulte ganador.

El rol de Cristina

La expresidenta, a través de Máximo Kirchner y Guillermo Moreno, endureció su postura frente al gobernador Axel Kicillof. En su entorno dejan trascender que ella será candidata y que, si la Justicia le impide competir, será quien designe la fórmula presidencial. Bajo esa lógica, no habría PASO: quienes no acepten esa conducción deberían competir por afuera.

La intención sería que el Partido Justicialista nacional habilite un esquema similar al de los antiguos neo-lemas del año 2003 para que convivan distintas listas.

Sin embargo, el principal problema de Cristina es que hoy no tiene un candidato consolidado. Máximo Kirchner tiene voluntad política, pero las encuestas no lo favorecen. También podría inclinarse por un dirigente de perfil más moderado, como ocurrió en distintos momentos con Daniel Scioli, Alberto Fernández o Sergio Massa, aunque una parte importante de la militancia manifiesta un profundo rechazo a repetir esas experiencias. Otra alternativa podría ser Juan Grabois, aunque parece difícil que acepte una candidatura condicionada por listas armadas desde otro espacio.

Desde distintos sectores interpretan que esta estrategia busca frenar el crecimiento político de Kicillof. El argumento del kirchnerismo duro es que el gobernador no tiene volumen político fuera de ese espacio y que, al cuestionar la conducción de Cristina y Maximo, sería él quien rompe la unidad. En ese marco se inscriben los discursos de Parque Lezama y las fuertes críticas lanzadas desde la Legislatura provincial por Sergio Berni y Mario Ishii.

El rol de Kicillof

El gobernador mantiene silencio. En reuniones con su equipo suele recordar una frase atribuida por Perón a Mao Tse Tung: “El que critica a un compañero es un traidor o se pasó al bando contrario”.

Por ahora, la consigna es no responder las provocaciones, concentrarse en la gestión y profundizar las críticas al modelo económico de Javier Milei.

Kicillof, hoy uno de los dirigentes peronistas con mejor imagen, sostiene que todos los sectores deberían competir en una PASO, ya sea el kirchnerismo, el Movimiento Derecho al Futuro u otros espacios del peronismo. Su apuesta es recorrer el país después del Mundial, presentar propuestas concretas y construir un programa que vuelva a enamorar a esa mayoría de argentinos que hoy desaprueba la gestión de Milei y ve deteriorarse mes a mes su poder adquisitivo.

También resulta comprensible su negativa a reunirse con Cristina en estas condiciones. En su entorno consideran que el objetivo de ese encuentro sería pedirle que avale una fórmula bonaerense ya definida a cambio del respaldo a una eventual candidatura presidencial. Para Kicillof, el candidato en la provincia debe surgir de una competencia democrática en las urnas y no de una designación.

Dentro de su propio espacio ya hay dirigentes que le reclaman abandonar el silencio y comenzar a responder políticamente. Incluso le piden que, durante la primavera, presente un programa de gobierno amplio y contundente con vistas a las elecciones presidenciales de 2027.

Nuestro histórico militante peronista, protagonista de mil batallas, sostiene que, más allá del cariño que buena parte del pueblo sigue sintiendo por Cristina y del enorme rol histórico que tuvo en el país, la expresidenta parece decidida a impedir que Axel Kicillof llegue a la Presidencia para conservar la centralidad política del peronismo.

En cada charla informal con este portal suele recurrir a la historia del movimiento para explicar su punto. Recuerda una anécdota de 2005. Cuenta que Eduardo Duhalde, mandamás del peronismo bonaerense durante más de quince años, se reunió a solas en la Quinta de Olivos con el presidente Néstor Kirchner y le anunció, casi como una decisión tomada, que Hilda “Chiche” Duhalde encabezaría la lista de diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires. Néstor escuchó y guardó silencio.

Días después, por instrucción del propio Presidente, Carlos Kunkel anunció públicamente que la candidata sería Cristina Fernández de Kirchner. Duhalde nunca creyó que Kirchner se animara a desafiar su poder. Incluso, según revelaron años más tarde los cables de Wikileaks, visitó al entonces embajador de Estados Unidos, Lino Gutiérrez, y le aseguró: “Kirchner jamás pondrá a su mujer de candidata porque no puede tolerar el papelón de perder la elección”.

La historia terminó exactamente al revés. Cristina duplicó en votos a “Chiche” Duhalde y aquella elección marcó el principio del fin de la hegemonía política del histórico caudillo bonaerense.

Por eso, este viejo militante suele cerrar la historia con una reflexión cargada de preocupación: “Ojalá Cristina no termine ocupando el lugar que entonces ocupó Duhalde, ni que Máximo sea la nueva “Chiche” Duhalde. Romper el peronismo para preservar una conducción sería un error histórico.

Ojalá la historia no vuelva a repetirse con otros protagonistas. Porque mientras el peronismo discute nombres y profundiza sus divisiones, el poder económico no pierde un solo minuto: sigue unido detrás de un mismo proyecto. Y la experiencia demuestra que cuando el peronismo se rompe, quienes siempre terminan festejando son los mismos de siempre: los grandes grupos económicos, los medios concentrados y un gobierno dispuesto a seguir ajustando sobre las espaldas de la mayoría de los argentinos.

 

 

También en info135

Mientras Milei defiende a Adorni, Karina lo reta en vivo y demuestra quién manda 

Alfredo Silletta

Con la designación de Santilli en reemplazo de Adorni, se fortalece la casta en el gobierno de Milei

Eduardo

Salir de los comentarios