Mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, trata de “tarados” a quienes defienden la industria nacional —uno de los sectores fundamentales para generar trabajo—, aparecen cada vez más datos que muestran las prioridades del Gobierno de Javier Milei: ajuste para los trabajadores y beneficios para los sectores más poderosos.
Uno de los casos más llamativos es el dinero recaudado a través de un impuesto destinado al mantenimiento y mejoramiento de las rutas nacionales. Según los datos difundidos, el Gobierno habría recaudado alrededor de $1,5 billones que debían utilizarse para ese fin, pero decidió mantener esos recursos inmovilizados y colocarlos en el sistema financiero con el argumento de sostener el “equilibrio fiscal”.
Mientras las rutas se deterioran y los argentinos deben soportar caminos cada vez más abandonados, el Estado acumula recursos que tenían un destino específico. Una situación que genera fuertes cuestionamientos porque, una vez más, el ajuste parece recaer sobre la infraestructura y sobre quienes todos los días necesitan trasladarse para trabajar.
Endeudarse para llegar a fin de mes
En paralelo, el propio presidente Javier Milei sostuvo que quienes tomaron créditos con bancos o plataformas privadas, como Mercado Libre, deben hacerse responsables de sus decisiones. “Nadie te puso una pistola en la cabeza para que te endeudaras”, afirmó el Presidente.
Pero la realidad cotidiana de millones de argentinos cuenta otra historia.
Con jubilaciones y salarios que pierden poder adquisitivo y con aumentos permanentes en las tarifas de luz, gas, agua y transporte público, muchas familias recurren al crédito no para comprar un electrodoméstico o darse un gusto, sino para comer, pagar una factura o comprar un medicamento.
Los números son contundentes. Entre julio de 2024 y junio de 2026, la deuda real creció 85,6%, mientras que la deuda en mora se disparó 793,8%. La tasa de mora pasó del 3,6% al 17,5%.
En junio de 2026, 19.661.610 personas tenían algún tipo de deuda y 4.907.603 se encontraban en mora. El stock real de deuda alcanzó los $52 mil millones, mientras que la deuda real en mora llegó a $9,1 mil millones.
El fenómeno golpea con particular fuerza a los sectores más vulnerables. En los barrios populares, el endeudamiento comienza a transformarse en una herramienta para sobrevivir. El 57% de los jóvenes consultados afirmó que durante este año su hogar tuvo que pedir dinero prestado o tomar un crédito para afrontar gastos cotidianos.
No se trata de financiar un gasto extraordinario. Se trata de conseguir dinero para sostener el día a día.
La relación entre ajuste y endeudamiento también aparece con claridad: entre los hogares que redujeron su consumo, el 66% también tomó deuda.
Beneficios para los amigos del poder
Desde el Gobierno argumentan que se trata de operaciones entre privados y que el Banco Central no puede intervenir. Sin embargo, cuando se trata de determinados sectores empresarios, las puertas parecen abrirse mucho más fácilmente.
Uno de los casos señalados es el de Mercado Libre, la empresa fundada por Marcos Galperin, uno de los empresarios más cercanos a Milei.
De acuerdo con los datos incorporados a la nota, en el balance correspondiente al primer semestre de 2026 la compañía computó US$42 millones bajo el régimen de promoción de la Economía del Conocimiento, un beneficio que permite reducir obligaciones vinculadas con el impuesto a las Ganancias y las cargas sociales.
Del total, US$29 millones correspondieron a Ganancias y otros US$13 millones a cargas sociales. En 2025, el beneficio acumulado por ambos conceptos había sido de US$30 millones.
La contradicción resulta evidente: mientras se les explica a los trabajadores que “no hay plata”, existen mecanismos que permiten reducir obligaciones tributarias de grandes empresas.
Y según los datos de la nota, el beneficio alcanzó los US$42 millones para una compañía que obtuvo US$883 millones de ganancias y registró US$19.014 millones de ingresos netos y financieros a nivel global. Argentina aportó US$3.537 millones.
Menos descuento para los trabajadores
Como si todo esto fuera poco, también se eliminó el subsidio para los bonaerenses que utilizan el tren y luego combinan con el subte.
El beneficio permitía un descuento del 50% en esa combinación y representaba un alivio concreto para miles de trabajadores que todos los días deben utilizar el transporte público para llegar a sus empleos.
Ahora ese beneficio desaparece.
Otra vez, el ajuste cae sobre el bolsillo de quienes necesitan viajar para trabajar, mientras los beneficios fiscales para determinados sectores empresarios continúan vigentes.
Adorni y una llamativa suba de gastos
En medio de este escenario, aparece otro dato que genera indignación.
Manuel Adorni, durante su último mes como jefe de Gabinete, registró junto a su esposa, Betina Angeletti, consumos con tarjetas de crédito por $18.313.000 durante junio.
Los datos, difundidos a partir de información del Banco Central por el economista Sebastián Waisbrot y el analista de datos Andrés Snitcofsky a través del portal “Cuánto deben”, muestran además un fuerte salto respecto de mayo.
Ese mes, los consumos de ambos habían alcanzado los $8.553.000: $3.247.000 correspondieron a Adorni y $5.306.000 a Angeletti.
En apenas un mes, el gasto con tarjetas aumentó 114,1%. El mayor incremento correspondió a Angeletti, cuyos consumos crecieron un 161,3%.
La evolución también superó la inflación. En la comparación interanual, los gastos con tarjetas de la pareja pasaron de $13.204.000 a $18.313.000, un incremento que, según los datos difundidos, superó en un 3,9% la inflación del período. fileciteturn2file0L38-L42
Mientras millones de argentinos recortan alimentos, dejan de comprar medicamentos, se endeudan para pagar servicios y reducen sus consumos básicos, los números muestran otra realidad para quienes forman parte del poder.
El relato libertario insiste en que “no hay plata”, pero la plata aparece cuando hay que beneficiar a los grandes empresarios, sostener privilegios o garantizar negocios para los sectores más cercanos al poder. Para los trabajadores, en cambio, siempre hay una explicación: que se ajusten, que se endeuden y que se arreglen solos.
Y mientras Caputo llama “tarados” a quienes defienden la industria, Milei les dice a los endeudados que nadie les puso una pistola en la cabeza y el Gobierno recorta beneficios para quienes viajan a trabajar, queda cada vez más claro quién paga la fiesta y quién sigue teniendo la mesa servida.
Para los de abajo, ajuste. Para los amigos del poder, beneficios. Y después todavía pretenden que nadie haga preguntas.
