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13 agosto, 2026
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Después del infierno hay futuro: el peronismo deja las internas y empieza a construir la esperanza de una Argentina más justa

Frente a un presidente que parece tener como principal objetivo su reelección, mientras profundiza un modelo que golpea a trabajadores, jubilados, provincias y sectores medios, el peronismo dio una señal política que puede marcar un punto de inflexión: sus principales sectores comenzaron a sentarse en una misma mesa para discutir algo más importante que sus diferencias internas: cómo construir una alternativa de gobierno y devolverle a la sociedad una esperanza de futuro.

Con salarios y jubilaciones que pierden poder adquisitivo, aumentos en el transporte público, las tarifas de luz y gas y el precio de los alimentos, millones de argentinos endeudados para llegar a fin de mes y nuevos cuestionamientos sobre el manejo de los recursos públicos, el peronismo parece haber entendido que no alcanza con denunciar las consecuencias del modelo de Javier Milei. Hace falta empezar a mostrar que existe otro camino y, sobre todo, que es posible volver a vivir mejor.

En ese escenario, la participación activa de distintos sectores de la sociedad civil para frenar la denominada ley de tierras aceleró una reunión política que puede convertirse en el comienzo de una nueva etapa. El encuentro, realizado en un hotel de la Ciudad de Buenos Aires a pedido del senador José Mayans y del diputado Germán Martínez, reunió a representantes de los principales espacios del peronismo.

Por primera vez en mucho tiempo, una misma mesa reunió al gobernador bonaerense Axel Kicillof, a Máximo Kirchner como referente del sector de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, al exministro de Economía Sergio Massa y a los gobernadores Ricardo Quintela, de La Rioja; Sergio Ziliotto, de La Pampa; Gildo Insfrán, de Formosa; Gustavo Melella, de Tierra del Fuego, y al diputado Gerardo Zamora, una figura central de Santiago del Estero.

La importancia del encuentro no estuvo solamente en los nombres. También estuvo en el mensaje político: dejar de discutir quién tiene razón dentro del peronismo y comenzar a discutir cómo se construye una mayoría capaz de gobernar la Argentina después de Milei.

Primero la unidad, después las candidaturas

En la reunión no se habló de candidaturas. Ese debate, según lo acordado, deberá esperar al próximo año. El eje estuvo puesto en la estrategia política y electoral, particularmente frente a la intención del Gobierno de eliminar o suspender las PASO.

Para los dirigentes reunidos, la eliminación de las primarias puede terminar favoreciendo una estrategia oficial que busca dividir a la oposición y evitar que el peronismo llegue a las elecciones con una propuesta unificada, clara y contundente.

“Milei tiene como único objetivo la reelección. Y está dispuesto a todo en función de eso”, explicó uno de los participantes del encuentro realizado en el Hotel Emperador, sobre la avenida del Libertador, que se extendió durante más de cuatro horas y se desarrolló, según los asistentes, en un buen clima.

El encuentro giró fundamentalmente alrededor de la necesidad de resistir la avanzada del Gobierno para eliminar o suspender las PASO.

“Los que apoyen la eliminación o suspensión de las PASO se van a tener que hacer cargo de ayudar a Milei a tener cuatro años más de este infierno para la gente”, advirtió otro de los dirigentes peronistas.

Pero detrás de la discusión electoral aparece una cuestión mucho más profunda. El desafío no es solamente encontrar un mecanismo para definir candidaturas, sino construir una propuesta política capaz de recuperar a millones de argentinos que hoy padecen las consecuencias de la crisis y necesitan volver a creer que existe un futuro diferente.

Desde el sector de Kicillof destacaron la buena sintonía alcanzada durante el encuentro y el respaldo de distintos gobernadores para avanzar sobre cuestiones concretas. La intención, según señalaron, es evitar las viejas disputas que durante años terminaron debilitando al peronismo y reemplazarlas por una agenda común.

Una mesa que empieza a ampliarse

El cónclave comenzó a las 19.30, incluyó una picada y una cena y se extendió entre cuatro y cinco horas. Sobre la mesa estuvieron temas centrales para las provincias y para el futuro del país: el Presupuesto 2027, las transferencias a los distritos, el impuesto a los combustibles, la eliminación de las PASO y la situación fiscal de las provincias.

Pero hubo una coincidencia política que atravesó toda la reunión.

“Estaban todos agradecidos por haberse juntado. La consigna es que Milei es un límite y las leyes que está presentando el Gobierno también. La idea es trabajar todos juntos y sumar fuerzas. Van a salir a buscar a todos en una convocatoria amplia”, señalaron fuentes del encuentro.

Y allí aparece quizás el dato político más importante: la discusión ya no pasa solamente por ordenar al peronismo, sino por ampliar el espacio y convocar a todos aquellos sectores que quieran formar parte de una alternativa al modelo libertario.

La intención no es quedarse únicamente en la defensa de las PASO para que cada sector pueda competir en una interna. El objetivo es mucho más ambicioso: construir una propuesta amplia que pueda convertirse en una verdadera alternativa de gobierno frente a un modelo que, según cuestionan los dirigentes, está poniendo en riesgo el patrimonio nacional y deteriorando las condiciones de vida de amplios sectores de la sociedad.

El 2027 empieza a aparecer en el horizonte

Aunque nadie habló formalmente de candidaturas, los nombres ya circulan. Axel Kicillof, Sergio Massa, Gerardo Zamora, Ricardo Quintela, Sergio Uñac, Juan Grabois y el banquero Jorge Brito han manifestado, de distintas maneras, su aspiración o disposición a participar de una eventual PASO para definir el candidato presidencial de 2027.

La idea también contempla ampliar la convocatoria hacia gobernadores que hoy mantienen posiciones diferentes dentro del peronismo, entre ellos el tucumano Osvaldo Jaldo y el catamarqueño Raúl Jalil.

La señal es clara: nadie pretende resolver hoy quién encabezará la boleta de 2027. Primero hay que construir el espacio político que pueda ganar esas elecciones y, sobre todo, gobernar después.

El peronismo tiene por delante una tarea enorme. No alcanza con juntarse para resistir a Milei, ni con esperar que el desgaste del Gobierno haga el trabajo por ellos. La sociedad necesita saber qué se hará con la economía, con el trabajo, con los salarios, con las jubilaciones, con la producción, con las provincias, con la educación, con la salud y con los recursos estratégicos del país.

La oposición peronista tendrá que transformar el rechazo al modelo libertario en una propuesta concreta de futuro.

Porque el verdadero desafío no es solamente derrotar a Milei en una elección. Es demostrar que después de Milei hay un país posible.

Y quizás esa sea la mejor noticia que puede recibir hoy una sociedad cansada de la incertidumbre: que quienes durante demasiado tiempo estuvieron enfrascados en sus propias peleas empiezan, finalmente, a entender que la gente espera otra cosa.

El peronismo tiene una oportunidad histórica. Si logra dejar de mirarse el ombligo, superar las internas y construir una convocatoria amplia, puede volver a convertirse en una esperanza para millones de argentinos.

Milei podrá intentar dividir, proscribir las PASO o imaginar otros cuatro años de poder. Pero si el peronismo consigue transformar sus diferencias en una propuesta común, el 2027 puede dejar de ser una elección defensiva para convertirse en el comienzo de otra etapa. Porque después del infierno también puede haber futuro, y esta vez el desafío es empezar a construirlo desde ahora.

 

 

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