5.4 C
La Plata
6 julio, 2026
PRINCIPALES

Cada vez más promociones, cada vez menos plata: el verdadero rostro del modelo Milei

Mientras el Gobierno insiste en que la inflación comienza a bajar, la realidad cotidiana de millones de argentinos cuenta una historia muy distinta. Cada día se hace más difícil llegar a fin de mes. Las familias consumen menos, resignan compras esenciales y recurren cada vez más al endeudamiento para sostener gastos básicos.

La crisis también golpea a los comercios. Los supermercadistas reconocen que cerca del 85% de las ventas se realizan mediante promociones como “2×1” o “la segunda unidad al 50%”. Lo que antes era una estrategia comercial para atraer clientes hoy se transformó en una necesidad para que las familias puedan comprar, mientras los negocios ven deteriorarse su rentabilidad.

Según la consultora privada de Orlando Ferreres, durante el primer semestre los alimentos aumentaron por encima de la inflación general. Mientras el IPC acumuló un 16,2% entre enero y junio, el rubro alimentos y bebidas sin alcohol registró una suba del 17%, golpeando con mayor fuerza a los sectores de menores ingresos.

El problema no termina allí. Los salarios continúan perdiendo poder adquisitivo. El salario mínimo, vital y móvil pasó de $341.000 en enero a $367.800 en junio, un incremento del 7,8%, muy por debajo de la inflación y aún más lejos del aumento registrado en los alimentos.

Los jubilados tampoco escaparon al deterioro. El haber mínimo, incluyendo el bono extraordinario de $70.000, pasó de $419.333 a $473.474 entre enero y junio, una mejora del 12,9%, insuficiente para compensar el aumento del costo de vida.

A este escenario se suma el brutal incremento de las tarifas de los servicios públicos, que impacta con mayor dureza en pleno invierno. Un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), dependiente de la UBA y el Conicet, indica que desde la asunción de Javier Milei la electricidad aumentó un 494%, mientras que el gas acumuló un impresionante 2.073%, frente a una inflación del período del 311,9%.

Como ocurre siempre con las políticas de ajuste, el golpe no es igual para todos. En los hogares de menores ingresos, el gasto en gas representa el 4,3% de sus ingresos, frente al 0,9% que destinan los sectores de mayores recursos. Si se suman las facturas de luz y gas, las familias más pobres utilizan el 8,2% de sus ingresos para pagar servicios esenciales, mientras que los hogares con mayor poder adquisitivo apenas destinan el 2%.

En materia de consumo tampoco aparecen señales de recuperación. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la caída logró frenarse levemente en junio gracias al aguinaldo, pero en la comparación interanual el panorama continúa siendo muy preocupante.

Los rubros con peor desempeño fueron Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, con una baja del 3,1%; Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción cayó un 2%, afectada por la paralización de nuevas obras; y Calzado y marroquinería retrocedió un 1%, en un contexto donde muchas familias prefieren reparar productos usados antes que comprar nuevos, mientras las importaciones y la competencia informal agravan la situación del sector.

Las únicas excepciones fueron Perfumería, con un crecimiento interanual del 9,5%, y Farmacia, que aumentó un 5,4%.

Las promociones dejaron de ser una oportunidad para transformarse en una necesidad. Hoy representan la enorme mayoría de las compras en los supermercados. Apenas un 15% de los consumidores adquiere productos sin depender de descuentos, principalmente vinos, algunas pastas secas, harinas o determinadas marcas de yerba.

Detrás de los números que exhibe el Gobierno existe otra realidad: la de millones de argentinos que cada mes deben elegir qué dejar de comprar, cómo pagar las tarifas o de qué manera llegar al próximo sueldo. La inflación podrá mostrar una desaceleración estadística, pero el costo de vida sigue creciendo mucho más rápido que los ingresos de trabajadores y jubilados.

Mientras el Gobierno festeja indicadores y construye un relato de recuperación, en los barrios la economía se mide de otra manera: changuitos cada vez más vacíos, boletas impagables y salarios que no alcanzan. Cuando el “éxito” económico sólo aparece en las conferencias de prensa y no en la mesa de los argentinos, el ajuste deja de ser un plan para convertirse en una forma de empobrecer a la mayoría.

 

También en info135

¿La casta tiene miedo? En una década, el patrimonio de Santilli se multiplicó por 322: de 3 a casi mil millones de pesos

Eduardo

Lejos de sus tiempos de poder, Adorni ahora ni siquiera puede salir del país sin permiso de la Justicia

Eduardo

Salir de los comentarios