Mientras el presidente Javier Milei aprovechó el acto por el Día de la Independencia en la Casa Histórica de Tucumán para enviar un mensaje de fuerte contenido electoral de cara a una eventual reelección, el gobernador bonaerense Axel Kicillof, sin haber anunciado todavía su candidatura por el peronismo, aparece como el dirigente opositor con mejor imagen en la mayoría de las encuestas.
Kicillof se convirtió en el principal blanco político del Presidente. La decisión del Gobierno nacional de quitarle recursos a la provincia de Buenos Aires, con el objetivo de debilitar su gestión, termina impactando principalmente sobre millones de bonaerenses. Pese a ello, el mandatario provincial continúa enfocándose en la administración del distrito y esta semana cerró con los gremios un acuerdo salarial del 7% para docentes y trabajadores estatales.
Más allá de los ataques del oficialismo, Kicillof también recibe cuestionamientos de algunos sectores internos del kirchnerismo y de otros espacios del peronismo, como el encabezado por Guillermo Moreno. Sin embargo, el gobernador evita profundizar la disputa interna y trabaja en la construcción de una propuesta de país diferente a la del Gobierno nacional, con eje en la recuperación de la industria, la creación de empleo de calidad, la mejora de los ingresos de jubilados y trabajadores, y el fortalecimiento de la salud pública, la educación y el sistema científico.
Un reciente estudio de la consultora Casa Tres, dirigida por Mora Jozami, ubicó a Kicillof al tope de las preferencias con el 34%, muy por encima del 6% que registraba al comienzo de la gestión libertaria. Cristina Fernández de Kirchner aparece en segundo lugar con el 19%, también muy por encima del 6% que tenía en enero de 2024. Sergio Massa, en cambio, no logra recuperar terreno y apenas alcanza el 2%.
En otro relevamiento, realizado por la consultora Opina Argentina, de Facundo Nejamkis, el gobernador bonaerense aparece como el dirigente político con mejor valoración. Registra un 44% de imagen positiva y un 52% de negativa. En términos generales, queda prácticamente empatado con Patricia Bullrich, que obtiene un 44% de imagen positiva y un 53% de negativa. Sin embargo, en el segmento de imagen “muy positiva”, Kicillof marca una diferencia importante: alcanza el 31%, frente al 26% de la ministra de Seguridad.
Detrás de ambos se ubican Myriam Bregman, con 43% de imagen positiva y 48% de negativa; Cristina Fernández de Kirchner, con 42% de positiva y 55% de negativa; y Javier Milei, que cae al quinto lugar con apenas un 39% de imagen positiva y un 58% de negativa.
En la misma línea se ubicó el último trabajo de Management & Fit. Allí también Kicillof encabezó el ranking de imagen positiva con el 34,1%, acompañado por un 14,1% de valoración regular y un 49% de negativa. Detrás se ubicó Cristina Kirchner, con 33,5% de imagen positiva, 13,6% de regular y 51,5% de negativa.
La dirigente oficialista mejor posicionada volvió a ser Patricia Bullrich, con 32,9% de imagen positiva, 18,6% de regular y 46,9% de negativa. Más atrás apareció Javier Milei, relegado al séptimo lugar, con apenas un 30,3% de imagen positiva, un 16,9% de regular y un 52,1% de negativa. El mayor nivel de rechazo lo registró la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, con un 62% de imagen negativa.
Kicillof sabe que una buena imagen y una gestión ordenada no alcanzan para construir una mayoría política. El desafío pasa por presentar una propuesta de gobierno concreta, con prioridades claras y medidas capaces de convocar no sólo al peronismo sino también a amplios sectores de la sociedad, especialmente del interior del país.
Anoche encabezó una reunión de dirigentes y militantes en la sede del Partido Justicialista del municipio de Pellegrini. Allí sostuvo: “Tenemos por delante la enorme tarea de revitalizar nuestro partido y abrirlo nuevamente a la sociedad para volver a conectar con las necesidades de las y los bonaerenses”.
“El peor enemigo de estas políticas de ultraderecha es la organización popular y la militancia. Frente a quienes nos proponen el individualismo y la violencia, nuestro deber histórico es fortalecer los vínculos de cercanía y solidaridad”, agregó.
“Estamos enfrentando a un Gobierno nacional que no se hace cargo de las consecuencias de sus medidas y avanza con la destrucción de los derechos y del aparato productivo”, afirmó el gobernador. Y añadió: “A pesar de que intentaron vendernos que venían con ideas novedosas y que eran antisistema, ya está a la vista de todos que no vinieron a mejorar la vida de la gente, sino a entregar el país”.
Finalmente, Kicillof remarcó: “Nuestro verdadero adversario es la decepción y la desmovilización. No podemos permitir que nuestros vecinos bajen los brazos en medio de esta situación económica tan difícil. Los convoco a organizarse, a sumar a las juventudes y a salir a buscar al pueblo que necesita al peronismo. Si trabajamos unidos, debatiendo de abajo hacia arriba y con convicción, vamos a volver a construir un gran triunfo del campo popular”.
Las encuestas no definen una elección, pero sí reflejan el humor social de una época. Y hoy muestran un dato imposible de ignorar: mientras el desgaste del ajuste comienza a erosionar la imagen de Javier Milei, Axel Kicillof se consolida como una de las principales referencias de la oposición. El desafío que tiene por delante no será sólo sostener esa ventaja, sino transformarla en un proyecto capaz de unir al peronismo y ofrecer una alternativa concreta frente a un modelo económico que, para amplios sectores de la sociedad, deja cada vez más argentinos afuera.
