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3 septiembre, 2026
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Milei, entre las amenazas electorales y la sombra de Cerimedo: de la cumbre de la derecha en Buenos Aires al viaje relámpago a Chile

Luego de otro discurso cargado de violencia política, autoritarismo y amenazas veladas hacia quienes piensan distinto, Javier Milei dejó anoche una advertencia que expone hasta qué punto el Presidente identifica el futuro de su gobierno con el resultado de las próximas elecciones. Lo hizo durante la cumbre “Vientos de Cambio”, organizada por la Fundación Libertad y Progreso, un encuentro que reunió a referentes de la derecha y en el que el mandatario volvió a presentar la disputa electoral como una batalla decisiva por el rumbo del país.

Milei aseguró que un eventual cambio de rumbo significaría regresar al “modelo decadente” y lanzó una de sus frases más duras: “Si nosotros no ganamos, es porque como sociedad estamos decidiendo suicidarnos”.

La definición no fue casual. El Presidente volvió a plantear la discusión política en términos extremos, como si cualquier alternativa a su proyecto implicara para la Argentina una catástrofe. En lugar de reconocer el derecho de una sociedad democrática a elegir entre diferentes opciones, Milei presentó el resultado electoral como una suerte de plebiscito entre su modelo y el supuesto abismo.

Luego profundizó su idea y sostuvo que “se necesita la batalla cultural, se necesita el músculo político y la gestión al momento de llegar al poder, porque si no tenemos resultados, también estamos en problemas”.

Pero mientras reclama “músculo político” y prepara nuevas batallas electorales, el propio Presidente dejó otra definición que llamó la atención. Al referirse a su futuro personal, aseguró que su continuidad política no representa para él una preocupación económica.

“Yo ya tengo mi futuro asegurado”, afirmó. Y agregó: “Voy a vivir de dar conferencias, ya no es un problema mío, lo estoy diciendo por los propios argentinos”.

La frase resulta especialmente significativa porque Milei acaba de convertir la elección en una disputa existencial para el país. Si ganar es, según sus propias palabras, la única forma de evitar que la Argentina “se suicide”, cuesta entender cómo puede presentar su propio futuro con semejante tranquilidad. Para los argentinos, el resultado parece ser una cuestión de vida o muerte; para él, en cambio, siempre habrá una salida personal.

A Chile, con la sombra de Cerimedo

Después de la cumbre porteña, Milei emprendió este jueves una visita relámpago a Santiago de Chile, donde participa de otro encuentro de la derecha internacional junto al presidente chileno José Antonio Kast.

El mandatario aterrizó en suelo trasandino a las 9:15 y tendrá una agenda que combina su participación en el Foro de Madrid con reuniones diplomáticas destinadas a consolidar su alineamiento internacional y su vínculo con el gobierno estadounidense de Donald Trump. En Santiago también mantendrá encuentros con Kast y con Sarah Rogers, subsecretaria de Estado para la Diplomacia Pública de Estados Unidos.

Pero el viaje está acompañado por una sombra que vuelve a aparecer alrededor de los principales referentes de esta nueva derecha regional: Fernando Cerimedo.

Kast está siendo cuestionado por sus vínculos con el exasesor libertario. En Chile, la Cámara de Diputados aprobó por 69 votos a favor, 43 en contra y una abstención la creación de una comisión especial investigadora para analizar el rol que habría tenido Cerimedo en las campañas vinculadas con los plebiscitos chilenos desde 2020.

La comisión buscará indagar durante un máximo de 60 días determinados actos del Gobierno vinculados con el conocimiento y la eventual fiscalización de redes de bots, cuentas automatizadas y mecanismos de manipulación algorítmica durante aquellos procesos.

Cerimedo había formado parte del círculo de Kast en ese momento y, según medios chilenos, al menos cuatro funcionarios del segundo piso de La Moneda trabajaron, en distintos momentos, junto al empresario y consultor argentino.

La presencia de Milei en Chile vuelve así a poner bajo los reflectores una trama política regional que excede las fronteras argentinas. El Presidente viaja para mostrarse como uno de los principales referentes de la derecha internacional, mientras alrededor de sus aliados y antiguos colaboradores continúan apareciendo interrogantes que no desaparecen simplemente porque cambie el escenario.

Y todavía falta el mensaje por Malvinas

La jornada de Milei no termina en Chile. A su regreso tiene previsto grabar un mensaje institucional sobre Malvinas que será emitido esta noche a las 21 horas por cadena nacional.

Será otra oportunidad para observar qué tono elegirá el Presidente después de una jornada en la que volvió a mezclar política internacional, batalla cultural y disputa electoral. Mientras tanto, la Argentina queda otra vez como espectadora de un gobierno que parece vivir en campaña permanente.

Porque Milei puede viajar de cumbre en cumbre, reunirse con los referentes de la derecha internacional y advertir que votar otra cosa sería “suicidarse”. Pero hay una pregunta que sigue esperando respuesta: si el futuro de la Argentina depende tanto de que él gane, ¿por qué el único futuro que parece tener verdaderamente asegurado es el suyo?

 

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