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3 septiembre, 2026
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Milei se hunde, el 60% pide un cambio y el peronismo todavía no logra transformar el rechazo en votos

En la Casa Rosada empiezan a tomar nota de una realidad que ya no pueden ocultar: todas las encuestas muestran un fuerte desgaste de Javier Milei y un crecimiento de la cantidad de argentinos que quieren cambiar el rumbo del país.

La respuesta del Gobierno parece ser intentar maquillar el modelo. Abrir “un poquito” las paritarias, hablar de “justicia social” para presentar una línea de créditos hipotecarios a la que solo pueden acceder familias con ingresos elevados y evitar discutir los problemas que realmente golpean a la sociedad: el endeudamiento, la pérdida del poder adquisitivo, los despidos, el aumento permanente de los servicios y el transporte, el cierre de fábricas y el precio de los alimentos.

El problema para Milei es que los números ya no acompañan el relato.

Las distintas encuestas ubican al Presidente en niveles de apoyo que rondan entre el 30% y el 35%, mientras que más del 60% de los consultados expresa que quiere un cambio en la conducción del país.

Con esos números, el peronismo debería estar en condiciones de imponerse con comodidad. Sin embargo, la realidad es bastante más compleja: el descontento con Milei todavía no se transforma automáticamente en una opción electoral peronista.

Y allí está el verdadero desafío.

El problema no es Milei: es lo que el peronismo haga con el 60%

Las internas continúan siendo uno de los principales obstáculos. Cada gobernador juega su propia partida, cuida su territorio y busca sobrevivir en un escenario donde los recursos enviados desde la Nación son cada vez más escasos.

A eso se suma la disputa dentro del propio peronismo.

Cristina Fernández de Kirchner, presidenta del PJ nacional y todavía con un importante nivel de respaldo dentro del electorado peronista, mantiene diferencias con Axel Kicillof, quien aparece hoy como el dirigente con mayor capacidad para disputar el liderazgo opositor.

El problema es que una parte del peronismo continúa concentrada en la discusión interna mientras existe una mayoría social que está esperando una alternativa.

Y esa mayoría no está buscando solamente volver al pasado.

Está reclamando un futuro diferente.

Kicillof aparece como el principal opositor

El último trabajo de Synopsis, la consultora dirigida por Lucas Romero, muestra que Axel Kicillof se consolida como líder de la oposición, tanto entre los votantes de Fuerza Patria como en el electorado general.

Entre el total de los encuestados, Kicillof aparece primero con el 30,4% como dirigente que mejor representa el liderazgo opositor. Le sigue Cristina Kirchner con el 21,7%. Más atrás aparecen Myriam Bregman, con el 7,4%, y Victoria Villarruel, con el 7,1%.

Entre los votantes de Fuerza Patria, la diferencia se achica: Kicillof alcanza el 32,2% y Cristina el 27,7%. En ese segmento también crece Bregman, que llega al 11,2%.

El dato confirma algo que el peronismo debería mirar con mucha atención: Kicillof no solamente tiene peso dentro de su espacio, sino que también aparece como la figura opositora con mayor reconocimiento entre el conjunto del electorado.

Pero una cosa es liderar la oposición y otra muy distinta es construir una mayoría electoral.

El 60,2% quiere cambiar

La encuesta muestra uno de los datos más contundentes: si las elecciones fueran hoy, el 60,2% de los consultados buscaría un cambio respecto del rumbo actual del país, mientras que el 35,6% elegiría darle continuidad al Gobierno de Milei.

La preferencia por un cambio viene manteniéndose relativamente estable desde hace meses.

Sin embargo, ese dato todavía no se traduce en una ventaja clara para el peronismo.

En un escenario hipotético, Fuerza Patria alcanza el 35,7% de intención de voto, apenas por encima de La Libertad Avanza, que obtiene el 35,5%.

El dato adquiere todavía mayor relevancia si se tiene en cuenta que el PRO suma 6,1%. Una eventual alianza entre libertarios y macristas podría superar el 41%.

Por eso, el peronismo no puede mirar el 60% que quiere un cambio y creer que la elección ya está ganada.

No lo está.

Hay una oportunidad enorme, pero también una enorme responsabilidad.

El rechazo a Milei es mayor que el rechazo al peronismo

Otro dato de la encuesta abre una posibilidad concreta para el peronismo.

Ante la pregunta sobre qué espacio político los encuestados no quisieran que ganara, el 47,3% señaló a La Libertad Avanza, mientras que el 36,7% eligió al peronismo.

Son más de diez puntos de diferencia.

En una elección polarizada, esa diferencia podría resultar decisiva.

Pero para transformar esa ventaja en votos, el peronismo deberá dejar de pensar solamente en cómo recuperar a quienes ya fueron peronistas y comenzar a convencer a quienes hoy están decepcionados de Milei, pero todavía no encontraron una alternativa.

La economía, el principal problema

La política económica aparece como el principal foco de rechazo al Gobierno.

El 46,2% de los encuestados identifica los bajos salarios como uno de los principales problemas, mientras que el 21,5% menciona el desempleo.

No es difícil entender por qué.

Los argentinos quieren trabajar, cobrar mejores salarios, recuperar el poder adquisitivo, acceder a una vivienda y tener un Estado que garantice educación y salud públicas.

El peronismo tiene allí una enorme oportunidad, pero necesita algo más que consignas.

Necesita un programa.

Un programa claro, concreto y contundente que responda a las necesidades de las mayorías: mejorar salarios y jubilaciones, crear empleo, recuperar la producción nacional, defender la educación y la salud pública y volver a poner al desarrollo industrial en el centro de la política económica.

Y también debe discutir qué hacer con los recursos estratégicos del país.

Vaca Muerta, el litio, el cobre y el uranio no pueden limitarse a ser recursos que se extraen y se exportan sin generar cadenas de valor dentro de la Argentina. El desafío es aprovechar esas riquezas para desarrollar tecnología, industria, trabajo y soberanía económica.

La elección que viene no se definirá solamente por quién tenga más rechazo. Se definirá por quién sea capaz de transformar el descontento en esperanza.

Milei ya tiene un problema: seis de cada diez argentinos dicen que quieren cambiar el rumbo.

El problema del peronismo es otro: convencerlos de que ese cambio puede ser mejor y demostrar que tiene un proyecto de país para hacerlo posible.

El 60% ya está buscando la salida del modelo de Milei. Ahora depende del peronismo decidir si va a ofrecerles una puerta de salida o si, encerrado en sus propias internas, terminará dejando que otros se queden con esos votos. Porque una cosa es que Milei pierda apoyo y otra, muy distinta, es que el peronismo gane la confianza de los argentinos. El 2027 todavía está lejos, pero la oportunidad ya está golpeando la puerta.

 

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