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23 octubre, 2026
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Contra el ajuste de Milei, el peronismo busca la unidad, pero necesita una propuesta que enamore a las mayorías

La dirigencia del peronismo volvió a reunirse con la presencia de Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner, entre otros referentes, con el objetivo de avanzar en una estrategia común frente al gobierno de Javier Milei. El mensaje que dejaron al término del encuentro fue claro: por ahora, no se habló de candidaturas, sino de unidad. Sin embargo, detrás de esa coincidencia aparece una discusión mucho más profunda: cómo construir una alternativa política capaz de derrotar a la derecha y ofrecerle a la sociedad un futuro distinto.

Uno de los ejes de la reunión fue la defensa de las PASO como mecanismo para definir las candidaturas. Ante la posibilidad de que el Gobierno busque eliminarlas, los dirigentes analizaron alternativas legales para garantizar la realización de elecciones internas que permitan resolver democráticamente quién encabezará la próxima candidatura presidencial del peronismo.

En paralelo, se abordó el Presupuesto 2027, con especial preocupación por los recortes que afectan a las provincias y las consecuencias de una política económica que profundiza las desigualdades: las mayorías populares cada vez tienen menos, mientras los sectores más ricos continúan concentrando la riqueza.

“No se habló de candidaturas, nos interesa la unidad”, sostuvo el gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, quien también planteó la necesidad de sumar a otros espacios políticos para construir un frente más amplio. La convocatoria, en ese sentido, busca trascender las fronteras del peronismo e incorporar a sectores dispuestos a enfrentar el rumbo económico y social del Gobierno.

Una mesa amplia frente a una crisis cada vez más profunda

El encuentro tuvo lugar en la Casa de La Pampa, en pleno microcentro porteño, y fue similar al realizado el 11 de agosto en el Hotel Emperador. Participaron Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner; los presidentes de los bloques legislativos, Germán Martínez, de Diputados, y José Mayans, del Senado; el senador santiagueño Gerardo Zamora; el referente de los federales Juan Manuel Olmos; y los gobernadores Ricardo Quintela, de La Rioja; Gildo Insfrán, de Formosa; Sergio Ziliotto, de La Pampa, y Gustavo Melella, de Tierra del Fuego.

Durante la reunión se realizó un análisis pormenorizado de la situación social, productiva y laboral del país, con una mirada regional aportada por los gobernadores. Uno de los puntos que generó mayor preocupación fue el endeudamiento de las familias y las crecientes dificultades de los argentinos para llegar a fin de mes. La conclusión compartida fue que la situación es “gravísima”.

También se evaluó la situación de las personas con discapacidad y su financiamiento, a partir del proyecto aprobado el miércoles en la Cámara de Diputados. En el mismo sentido, se discutió el financiamiento de las universidades públicas y la necesidad de sostener el reclamo frente al incumplimiento del Gobierno de la ley sancionada por el Congreso.

Otro de los temas centrales fue la situación de las provincias, golpeadas por la caída de la actividad económica, el desempleo, las dificultades de financiamiento y el impacto de la política económica libertaria sobre las economías regionales.

Los gobernadores, además, expresaron su preocupación por los efectos del fenómeno de El Niño en las zonas productivas y señalaron la ausencia de acompañamiento del Gobierno nacional frente a las dificultades que atraviesan los productores.

Las PASO, una discusión que va más allá de las candidaturas

El Presupuesto 2027 ocupó un lugar importante en la agenda. Los bloques legislativos buscarán impulsar propuestas concretas para atender las necesidades de las provincias y recuperar la inversión pública. Entre las prioridades mencionadas estuvieron el mejoramiento de las rutas nacionales, la construcción de viviendas y el desarrollo de infraestructura social.

En otras palabras, se trata de discutir un modelo de país: frente a una política de ajuste que paraliza obras y deteriora las economías regionales, el peronismo plantea la necesidad de recuperar la inversión pública como herramienta para generar empleo, dinamizar la producción y mejorar las condiciones de vida de la población.

La discusión sobre las PASO también tiene una dimensión política decisiva. Ante la ausencia de un liderazgo que concentre el consenso de todo el espacio, las primarias aparecen como una herramienta para ordenar la competencia interna y definir una candidatura con legitimidad.

“Sacar las PASO es lo que lo beneficia a Milei. Después podemos dar cualquier otra discusión. Hay que ver cómo nos armamos para que no puedan manipular el sistema electoral a beneficio de la reelección de Milei”, señalaron referentes del encuentro.

Ziliotto, que ofició de alguna manera como vocero de la reunión, insistió en que, “más allá de si es caro o barato, debemos ratificar que la gente tiene que votar”.

La defensa de las primarias, por lo tanto, no debería reducirse a una discusión reglamentaria ni a una disputa por los lugares en las listas. También implica defender la participación democrática y evitar que las reglas electorales se conviertan en una herramienta al servicio de las necesidades políticas del oficialismo.

Pero sería un error creer que la resolución de las candidaturas, por sí sola, puede resolver la crisis del peronismo. Una interna puede ordenar nombres y establecer liderazgos, pero no reemplaza la discusión sobre qué país se quiere construir ni qué respuestas se les ofrecerán a millones de argentinos que hoy viven con angustia e incertidumbre.

La unidad es necesaria, pero sin un programa no alcanza

El peronismo necesita mantener la unidad y ampliarse a otros sectores. Pero también debe comenzar a definir con claridad qué les propone a los argentinos. No alcanza con construir un frente contra Milei, por más necesario que resulte enfrentar las consecuencias de su política económica. La sociedad necesita saber qué alternativa existe y qué cambios concretos puede esperar si ese espacio vuelve a gobernar.

Hace falta un programa de liberación nacional que ponga en el centro la recuperación de los salarios y las jubilaciones, la reconstrucción de la industria, la defensa del trabajo, el fortalecimiento de la salud y la educación públicas y una renegociación de la gigantesca deuda con el FMI, cuya legitimidad debe ser discutida.

También es necesario explicar de dónde saldrán los recursos para poner en marcha ese proyecto, cómo se recuperará la capacidad productiva del país y qué medidas se tomarán para terminar con un esquema económico que beneficia a los sectores concentrados mientras millones de personas ven deteriorarse sus ingresos.

La alternativa debe defender al Estado, la producción nacional y los derechos sociales, pero también animarse a discutir con los sectores económicos que se beneficiaron con la concentración de la riqueza. No se trata solamente de administrar mejor la crisis, sino de cambiar las prioridades de un modelo que descarga el costo del ajuste sobre trabajadores, jubilados, estudiantes, pequeños comerciantes y productores.

La unidad política debe servir para construir una mayoría social alrededor de un proyecto compartido. Y ese proyecto necesita recuperar la esperanza, volver a hablarles a quienes trabajan y producen y demostrar que existe una salida distinta a la resignación, la precariedad y el empobrecimiento.

La reunión entre Kicillof, Massa, Máximo Kirchner y los gobernadores representa un paso para intentar ordenar al peronismo frente a un Gobierno que avanza con su programa de ajuste. Pero el desafío recién comienza.

Las diferencias internas no van a desaparecer de un día para otro, y tampoco sería razonable pretender que todos piensen exactamente lo mismo. Lo que sí resulta imprescindible es establecer prioridades comunes, acordar un programa y construir mecanismos democráticos para resolver los liderazgos sin convertir cada discusión en una batalla que termine debilitando al conjunto.

Porque mientras la dirigencia debate candidaturas, millones de argentinos esperan respuestas concretas: cómo recuperar el salario, cómo volver a producir, cómo defender las jubilaciones, cómo sostener la universidad pública y cómo terminar con una economía que expulsa a cada vez más personas.

El peronismo no puede darse el lujo de quedar atrapado en una pelea interminable por los nombres mientras Milei profundiza el ajuste. La unidad sin un programa es apenas una tregua; una candidatura sin un proyecto es solamente una ambición personal. Lo que hace falta es un liderazgo capaz de expresar una propuesta colectiva y un programa de liberación que devuelva el trabajo, la dignidad y la esperanza. Porque no alcanza con ganarle a Milei: hay que demostrar para qué se quiere gobernar y para quiénes se va a gobernar.

 

 

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