El presidente Javier Milei acumula motivos para preocuparse. A la derrota electoral de los Bolsonaro en Brasil se suman la incertidumbre económica, la caída de las acciones argentinas en Wall Street y la inminente visita del papa León XIV, cuyas posiciones en defensa de los más humildes contrastan con las políticas de ajuste del Gobierno argentino.
Como si fuera poco, también enfrenta un escenario internacional cada vez más complicado para algunos de sus principales aliados. Milei, que convirtió sus amistades políticas en una bandera, empieza a comprobar que los problemas de sus socios pueden convertirse en dolores de cabeza propios.
Brasil: derrota electoral y problemas judiciales
La derrota electoral de Flávio Bolsonaro en Brasil significó un duro revés para el espacio político que Milei considera aliado. A ese resultado se sumaron las complicaciones judiciales que enfrenta el senador brasileño.
Según la información difundida, la Justicia de Brasil le prohibió salir del país y le ordenó entregar sus pasaportes en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero. La medida, dispuesta por el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, se conoció después de la derrota electoral.
El senador es investigado por sospechas de corrupción y lavado de dinero vinculadas a la financiación de la película biográfica sobre su padre, titulada Dark Horse. A esa causa se suma otra investigación por presunto blanqueo de capitales relacionada con Willer Tomaz, abogado y amigo cercano del legislador. Flávio Bolsonaro niega haber cometido irregularidades.
Tras conocerse la decisión judicial, el senador cuestionó la medida y sostuvo que se trataba de una represalia política por el resultado electoral. «Fue una decisión tomada conforme el resultado de la elección. Una cuestión política», afirmó. También aseguró que entregaría sus pasaportes y que se defendería de lo que calificó como «una aberración» y un intento de intimidarlo.
Pero la historia no terminó ahí. Según una versión publicada por el portal Infobae, Flávio Bolsonaro habría salido de Brasil cruzando la frontera hacia la Argentina y, desde Puerto Iguazú, podría abordar un avión privado con destino a Estados Unidos.
De comprobarse, la situación abriría un nuevo frente de preocupación para Milei: la posibilidad de que un aliado político involucrado en una investigación judicial hubiera utilizado territorio argentino como escala para abandonar Brasil.
Para un presidente que hizo de su alineamiento internacional una de sus principales banderas, los problemas de los Bolsonaro no son una noticia menor. La derecha regional atraviesa sus propias turbulencias y Milei vuelve a quedar expuesto por la suerte de sus socios políticos.
León XIV llega a la Argentina: una visita que incomoda al Gobierno
Las preocupaciones presidenciales no terminan en Brasil. El Vaticano confirmó la visita del papa León XIV a Uruguay, la Argentina y Perú, prevista para noviembre.
La llegada del pontífice representa mucho más que un acontecimiento religioso. Su mensaje sobre la pobreza, la justicia social, los derechos humanos y la defensa de los más vulnerables puede convertirse en una referencia incómoda para un Gobierno que convirtió el ajuste económico en el eje de su gestión.
La preocupación oficial tiene una explicación política. León XIV encarna una tradición de la Iglesia que cuestiona la indiferencia frente al sufrimiento social y reclama una sociedad que no abandone a quienes quedan al margen del sistema. Un mensaje de ese tipo adquiere una dimensión particular en un país atravesado por el deterioro de los ingresos, las dificultades de los jubilados y los reclamos de las personas con discapacidad.
Según el texto original, el pontífice recibió informes de la CGT, de rectores universitarios y de obispos argentinos. Esos sectores vienen manifestando sus preocupaciones por la situación social y económica del país.
Aunque el Papa no mencione directamente a Milei ni a su Gobierno, sus palabras sobre los pobres, los descartados del sistema, las personas con discapacidad, la justicia social, los derechos humanos y el cuidado del ambiente pueden funcionar como una interpelación política de fondo.
No se trata de una cuestión partidaria. Se trata de una concepción de la sociedad y del papel del Estado frente al sufrimiento humano. Y es precisamente ahí donde las diferencias con el ideario libertario pueden quedar expuestas.
La encíclica Magnifica Humanitas, citada en el texto original, resume esa perspectiva con una definición contundente: «para la comunidad cristiana, la justicia social es una forma concreta de seguimiento de Jesús y de fidelidad a su Evangelio». También recuerda que Jesús anuncia una buena noticia para los pobres y se identifica con los pequeños, los enfermos, los presos y los extranjeros.
Son palabras que adquieren una fuerza especial en una Argentina donde miles de familias sienten el peso del ajuste y reclaman respuestas ante un presente cada vez más difícil.
Un presidente rodeado de malas noticias
A las dificultades económicas y a los problemas políticos regionales se suma la incertidumbre que rodea a otros aliados internacionales de Milei. Entre ellos aparece el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, cuyo futuro político también se encuentra bajo prisión en las elecciones que hoy se realizan en Israel.
Milei apostó buena parte de su política exterior a construir una alianza estrecha con dirigentes de la derecha internacional. Pero cuando esos referentes enfrentan derrotas, investigaciones o crisis políticas, esa red de afinidades deja de ser una fuente de fortaleza y puede convertirse en una carga.
La pesadilla de Milei parece no tener fin: mientras sus aliados tropiezan, la economía no da tregua y el Papa se prepara para hablar de los que sufren, el Presidente se enfrenta a una realidad que no puede resolver a fuerza de insultos, fotografías ni alineamientos internacionales. Porque podrá elegir a sus amigos en el mundo, pero no puede evitar que la realidad argentina le golpee la puerta todos los días.
