En la residencia de Olivos se respira cada vez más preocupación. El presidente Javier Milei acumula malas noticias: las derrotas de Flávio Bolsonaro y Donald Trump, el escándalo bancario que sacudió a Paraguay y desembocó en la renuncia de Santiago Peña, y un riesgo país que volvió a superar los 900 puntos básicos. Pero los problemas del libertario no terminan en el escenario internacional ni en los mercados financieros. También empiezan a aparecer en las encuestas.
Una reciente medición de la consultora CB Global Data comparó la imagen positiva de Milei y Axel Kicillof, hoy uno de los principales candidatos del peronismo, en los 24 municipios del Gran Buenos Aires. Los resultados son contundentes: el gobernador bonaerense se impone en 22 de los 24 distritos, una verdadera paliza territorial que debería encender todas las alarmas en el Gobierno.
El estudio incluyó entre 503 y 754 entrevistas en cada municipio, con un margen de error de entre el 3% y el 4%. La comparación de imágenes positivas dejó al Presidente libertario muy lejos de su adversario peronista en buena parte del territorio donde se concentra una enorme cantidad de votantes.
Según el informe de CB Global Data:
“En la comparación de imagen positiva entre Axel Kicillof y Javier Milei en los 24 municipios del Gran Buenos Aires analizados, se observa un claro predominio territorial del gobernador bonaerense”.
La consultora señala que Kicillof es el dirigente con mayor imagen positiva en 22 de los 24 distritos. Sus mejores registros aparecen en La Matanza, con el 52,7%; Florencio Varela, con el 52,2%; y Almirante Brown, con el 51,5%.
Milei solamente logra imponerse en San Isidro y Vicente López, los dos municipios donde históricamente encuentra mayor respaldo entre los sectores de ingresos más altos. Allí alcanza el 42,5% y el 40,6% de imagen positiva, respectivamente.
En contraste, sus números más bajos aparecen precisamente en los distritos populares que más sufren las consecuencias de su política económica: Florencio Varela, con apenas el 18,8%; La Matanza, con el 19,9%; y Merlo, con el 22,7%.
La fotografía política es clara: mientras Kicillof conserva una importante presencia territorial, Milei encuentra crecientes dificultades para sostener su imagen en los sectores golpeados por el ajuste, la pérdida de ingresos y la destrucción del empleo.
Los intendentes también suman
Más allá de los números favorables al gobernador, los intendentes del Gran Buenos Aires también exhiben niveles de imagen positiva muy importantes. La mayoría supera el 40% y, en algunos casos, los registros se ubican por encima del 60%.
No es un dato menor. Los jefes comunales mantienen un contacto cotidiano con los problemas concretos de la población: la seguridad, las calles, la salud, la educación, la asistencia social, los servicios y las obras.
Es allí, en el territorio, donde los discursos nacionales chocan con la realidad diaria. Y donde la política puede construir una relación de confianza que difícilmente se sostiene con promesas, slogans y cadenas nacionales.
El desafío para el peronismo es transformar esa ventaja territorial en una propuesta política capaz de entusiasmar a las mayorías. Porque una buena imagen y el respaldo de los intendentes son importantes, pero no alcanzan por sí solos: hace falta un proyecto que devuelva la esperanza y ofrezca una salida concreta a la crisis.
Los números empiezan a mostrar lo que Milei se niega a reconocer: los sectores que más sufren su ajuste también son los que más rechazan su gobierno. El conurbano, ese territorio que el libertario desprecia, puede convertirse en la pesadilla electoral de un Presidente que prometió una revolución y está dejando una sociedad cada vez más castigada.
