20 junio, 2019

Hoy como ayer la opción es Wall Street o recuperar la Argentina del trabajo

Por Alfredo Silletta. Por estas horas se habla -y mucho- de lo que aportara el senador Miguel Ángel Pichetto a la fórmula presidencial con Mauricio Macri. Al presidente no le interesan los votos del senador, que no los tiene, sino darle tranquilidad a los mercados, llamase Wall Street o FMI, para asegurarles que el gobierno argentino cumplirá todas sus obligaciones y pagos de la brutal deuda externa que contrajo el gobierno.

El mercado enloqueció de felicidad y hoy el dólar bajo 70 centavos, bajo el riesgo país y hubo una fuerte alza en la bolsa de New York en las acciones argentinos. Desde el mundo de las finanzas sueñan que con un triunfo de Macri y aseguran que Pichetto ‘trabajará’ para que salga una reforma laboral y la modificación del sistema jubilatorio.

Frente a la opción de Macri, Alberto Fernández y Cristina Kirchner intentar armar la mayor coalición opositora para ganar las elecciones y poder sacar al país del desastre económico que viven los argentinos desde hace cuatro años. Brutal endeudamiento en dólares, fábricas cerradas, desocupación, tarifas de luz y gas dolarizadas, un transporte público carísimo y los precios de alimentos imposibles de comprar, por mencionar algunas de las tragedias que vive Argentina desde que Cambiemos llegó al gobierno.

Fernández y Fernández ya trabajan en cómo sacar al país de la crisis que hundió a millones en la pobreza y a otros sectores medios que caen mes a mes. En primer lugar llamará a Guillermo Nielsen para que rediscuta cómo alargar los plazos de la deuda externa con el FMI y los acreedores de Wall Street. En segundo lugar es volver a crecer con consumo interno y mejorar los salarios de los trabajadores.  Crecimiento interno, terminar con la bicicleta financiera y renegociar con el campo para que liquiden en un plazo corto la venta de las cosechas. Se renegociará con los grandes empresarios para frenar la inflación, algo que el macrismo nunca pudo lograr y con el Banco Central para bajar las tasas de interés que permitan al sector industrial volver a crecer.

Hace 74 años, en mayo de 1945 llegó a la Argentina el nuevo embajador de Estados Unidos, Spruille Braden, quién se puse al frente de la Unión Democrática para que gane las elecciones. Se reunió cuatro veces con Juan Domingo Perón. La primera fue protocolar y la segunda y tercera tuvo que ver con la libertad de prensa de los corresponsales norteamericanos. Fue la cuarta, realizada el 5 de julio de 1945 la última y más conflictiva. La misma se concreto en el edificio del Ministerio de Guerra y Braden planteó la necesidad del gobierno norteamericano para hacerse cargo de las empresas alemanas expropiadas por el gobierno argentino y la utilización de espacio aéreo para las compañías aéreas norteamericanas. Si Perón aceptaba, los Estados Unidos no interferirían en una posible candidatura del coronel. Perón le señaló que había un solo problema para aceptar la propuesta.

¿Cuál es el problema?, le dijo un intrigado Braden

-Pues, que en mi país, al que hace eso, se lo llama hijo de puta.

Nunca más se volvieron a ver, pero Perón lo contó en un acto del 12 de febrero de 1946 ante una multitud. Esa noche se llenaron los paredones de Buenos Aires con una nueva una leyenda que definiría la elección: Braden o Perón.

Hoy como ayer, los argentinos tienen claro que la opción es Wall Street o recuperar la dignidad de los argentinos.

 

 

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