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9 junio, 2026
PAÍS

De La Falda a Kicillof: el programa que vuelve a incomodar al poder

Por Alfredo Silletta

La Argentina del último siglo se dividió entre gobiernos populares y antipopulares. La derecha no soportó a Hipólito Yrigoyen y lo derrocó, dando inicio a la Década Infame; con la llegada del peronismo, su desarrollo industrial y los derechos del trabajador, vino el brutal golpe de Estado con la Revolución Libertadora y la prohibición, durante 17 años, del regreso de Perón a la Argentina. Con el tercer gobierno del peronismo en 1973 llegó una dictadura feroz con más de 30.000 desaparecidos.

Luego, tras años de mejoras del kirchnerismo —no estructurales—, llegaron etapas regresivas con Mauricio Macri y Javier Milei, y un olvidable gobierno de Alberto Fernández. Dos años después del experimento libertario, la economía “ruge”, pero hacia abajo: cierre de fábricas, miles de desocupados, tarifas por las nubes, salarios y jubilaciones congeladas y una sociedad cada vez más desigual. En ese contexto, empieza a asomar la posibilidad del regreso del peronismo en 2027.

El establishment económico le soltó la mano a Milei, pero no a su modelo: ahora busca una nueva cara para sostenerlo, ya sea con Patricia Bullrich o incluso con algún candidato “domesticado” dentro del propio peronismo.

Creyeron que con Cristina presa —injustamente— podían disciplinar al movimiento. No entendieron nada. Emergió una figura que crece con velocidad: Axel Kicillof. Con gestión, pese al boicot del gobierno nacional a la provincia de Buenos Aires, y con una definición política clara: antes que nombres, hace falta un programa.

Y ahí es donde la historia vuelve a golpear la puerta.

El viernes viajará a Córdoba, una provincia difícil para el peronismo en las últimas décadas, pero que supo ser bastión de la resistencia. En La Falda participará del Congreso de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad (FATSA), compartiendo escenario con dirigentes gremiales. No se espera confrontación directa con el gobernador Martín Llaryora, pero sí señales políticas, encuentros y, sobre todo, contenido.

Porque La Falda no es un lugar más.

Hablar de La Falda es hablar de lo mejor del peronismo y del movimiento obrero.

Tras el golpe de 1955, no solo se prohibió al peronismo: se intervinieron sindicatos, se encarceló a dirigentes y se expulsó a más de 150.000 delegados. La Argentina dejó de ser un país con derechos para convertirse en un país vigilado.

En 1957, la dictadura permitió elecciones sindicales creyendo que podía controlar el movimiento. Se equivocó. Surgieron nuevos dirigentes, jóvenes, combativos, profundamente peronistas. Córdoba fue la primera regional recuperada de una CGT más combativa que eligió Atilio López (UTA) en la conducción, y desde allí se convocó al histórico Congreso de La Falda en agosto de 1957.

De ese encuentro salió un programa que no era declamativo: era una hoja de ruta para transformar la Argentina.

Programa de La Falda

El Congreso de La Falda dejó una hoja de ruta clara, organizada en tres ejes que todavía hoy interpelan a la Argentina. Aquí un resumen:

Independencia Económica

Plantea un rol central del Estado en la economía: control del comercio exterior, ruptura con los monopolios extranjeros y planificación económica en función de las necesidades nacionales. Propone fortalecer la industria —liviana y pesada—, nacionalizar recursos estratégicos como la energía y avanzar en una reforma agraria que termine con el latifundio y garantice que la tierra sea para quien la trabaja. Todo con un objetivo claro: desarrollar un mercado interno fuerte, con salarios altos y producción nacional.

Justicia Social

Ubica a los trabajadores en el centro del modelo: participación directa en la producción y distribución de la riqueza, control de precios, salario mínimo vital y móvil, estabilidad laboral y pleno reconocimiento de los derechos sindicales. Además, impulsa un sistema de previsión social integral y un Estado que garantice efectivamente esos derechos con control obrero.

Soberanía Política

Propone un Estado nacional fuerte, con protagonismo del movimiento obrero en la definición del rumbo del país. Defiende la unidad latinoamericana, una política internacional independiente y la plena vigencia de la democracia sin proscripciones. También plantea terminar con las divisiones internas funcionales a los sectores de poder y avanzar en un proyecto nacional integrado.

Este programa, escrito hace casi 70 años, sigue incomodando porque plantea lo que el poder económico nunca quiso conceder: distribución real, soberanía y protagonismo de los trabajadores.

Kicillof no irá a La Falda solo a dar un discurso. Va a pararse sobre una tradición que no pide permiso: la de un movimiento que, cada vez que lo quisieron domesticar, volvió con más fuerza y con un programa más claro.

Porque mientras algunos discuten nombres, cargos o candidaturas, la historia enseña otra cosa: sin proyecto, no hay futuro.

Y si algo empieza a quedar claro es esto: cuando el peronismo vuelve a discutir en serio un programa, el poder económico deja de estar cómodo… y empieza a preocuparse.

 

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2 Comentarios

Alfredo Raúl Caferatta 8 mayo, 2026 at 10:59 pm

Muy bueno, quiero recibir más información desde Info135=

Respuesta
Alfredo Silletta 9 mayo, 2026 at 8:10 pm

dale, lo encontras en el portal de info135.com.ar y si te interesa la historia del peronismo encontras en YouTube una pagina de La Patria Sublevada con mas de 30 historias del peronismo
https://www.youtube.com/playlist?list=PLgWWtlbAaiz0tvNfh_HuD4EgZ1aoCNdQk

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