Tras la finalización del velorio de Indio Solari, el gobernador bonaerense Axel Kicillof, uno de los organizadores del operativo junto al intendente Jorge Ferraresi, destacó que se trató de “una despedida popular, masiva y cuidada”.
En declaraciones radiales, el mandatario sostuvo que la jornada se desarrolló de manera pacífica y colaborativa, y remarcó el comportamiento de los cientos de miles de seguidores que participaron del último adiós al líder de Los Redondos.
Según estimaciones oficiales, la ceremonia se extendió durante 20 horas, desde las 10 de la mañana hasta las 6 del día siguiente. Más de medio millón de personas pasaron por la capilla ardiente, mientras que cerca de un millón se congregó en las calles para rendir homenaje a uno de los artistas más influyentes de la cultura popular argentina.
Kicillof expresó su satisfacción tanto desde el plano institucional como desde el personal. Reconoció que la muerte del músico representó un fuerte golpe emocional para millones de argentinos, aunque valoró que el pueblo pudiera despedirlo de manera colectiva. “Por suerte fue una despedida en las calles, masiva e histórica”, señaló.
El gobernador reveló además que desde el primer momento puso a disposición todos los recursos de la Provincia y que se evaluaron distintos escenarios para realizar el velatorio. “La despedida popular desbordó cualquier previsión. Hay que destacarlo porque constituye un ejemplo y un hito. Se calcula que hubo un millón de personas en las calles y medio millón que pasó por la capilla ardiente”, afirmó.
Confesó también su identificación con el universo ricotero y recordó haber asistido a distintos recitales del artista. En ese sentido, destacó que la convocatoria trascendió a los seguidores más fieles.
“Hubo mucha gente que quizás no era fanática, pero sabe que el Indio representa una actitud, una coherencia y una forma de posicionarse frente a la realidad”, explicó.
Para Kicillof, la figura de Solari no puede separarse de los valores que transmitió durante décadas. “Siempre tuvo una actitud de ubicarse del lado de la gente, del pueblo. Fue una vida luchando contra las corporaciones, el poder concentrado y también contra la crueldad. Creo que encarna demandas que tienen que ver con esta época y este momento”, sostuvo.
Finalmente, el mandatario vinculó la histórica movilización con una enseñanza que trasciende el fenómeno musical. “Si no se la provoca ni se la jode, la multitud se organiza”, resumió, al destacar el clima de respeto y solidaridad que predominó durante toda la despedida.
El último viaje del Indio terminó convirtiéndose en algo mucho más grande que un funeral. Durante horas, cientos de miles de personas demostraron que la identidad ricotera sigue viva y que su mensaje conserva una vigencia inesperada. En una Argentina atravesada por la fragmentación y el individualismo, la multitud que colmó las calles dejó una postal difícil de ignorar: cuando existe una causa que emociona y una figura que interpela, el pueblo todavía sabe cómo encontrarse.
