Mientras el gobierno libertario y buena parte de los grandes medios insisten en instalar que “todo marcha bien”, que la inflación resolvió los problemas de la economía y que Javier Milei se encamina hacia una cómoda reelección, la realidad que reflejan las encuestas vuelve a chocar de frente con ese relato.
Los argentinos continúan padeciendo salarios y jubilaciones deteriorados, tarifas cada vez más altas, alquileres impagables y un consumo que sigue en retroceso. Detrás de algunos indicadores macroeconómicos, la vida cotidiana muestra otra cara: la de millones de familias que no logran llegar a fin de mes.
Tres recientes estudios de opinión pública coinciden en ese diagnóstico.
Aresco
La consultora que dirige Federico Aurelio, habitualmente considerada cercana al oficialismo, ofrece datos difíciles de ignorar.
A pesar de la desaceleración de la inflación, el 72% de las familias asegura que este año le cuesta más llegar a fin de mes. Apenas el 25% sostiene que logra cubrir sus gastos sin dificultades.
Cuando se consulta por los principales problemas del país, la economía aparece ampliamente en el primer lugar con el 57,9%. Dentro de ese porcentaje, el 39,8% menciona la falta de trabajo y el 18,1% la inflación. Ambas preocupaciones superan incluso a la inseguridad.
La encuesta concluye que la preocupación ya no pasa solamente por el precio de los alimentos, sino por la dificultad para conseguir empleo o generar ingresos suficientes para sostener a las familias.
Cuando la pregunta apunta a la situación personal, el 65,3% responde que está igual o peor desde la llegada de Milei al gobierno. Apenas el 18,7% considera que mejoró su poder adquisitivo.
Otro dato alarmante es el endeudamiento de las familias. El 59,4% reconoce haber tomado deuda durante los últimos meses: el 30% recurrió a tarjetas de crédito o entidades financieras, el 13,3% pidió dinero a familiares o amigos, el 10,4% combinó ambas alternativas y el 5,7% acudió a prestamistas informales. Sólo el 38,7% afirma no haberse endeudado.
Aún más preocupante es que, entre quienes tomaron deuda, casi la mitad ya presenta atrasos en los pagos. El 45,9% admite estar en mora parcial o total, mientras apenas el 13% puede afrontar normalmente sus obligaciones.
Un dato político sigue favoreciendo al oficialismo: el 41,1% continúa atribuyendo la crisis económica al kirchnerismo, mientras el 36,5% responsabiliza al gobierno de Milei. Es una señal de que el peronismo todavía tiene un importante desafío por delante: explicar con mayor claridad su propuesta y disputar el sentido común sobre las causas de la crisis.
D’Alessio-Irol/Berensztein
La segunda encuesta, realizada por otra consultora cercana al Gobierno, también refleja un creciente deterioro del humor social.
El 43% de quienes votaron a Milei asegura que hoy está peor económicamente que hace un año. Si se considera el total de los entrevistados, ese porcentaje asciende al 67%.
Además, el 57% cree que la economía estará aún peor en 2027.
El estudio, realizado sobre 800 casos en todo el país a fines de junio, muestra que el 58% evalúa negativamente la gestión presidencial, mientras el respaldo al Gobierno se ubica en el 40%.
Quizás el dato más llamativo sea otro: entre ese 43% de votantes libertarios que reconoce haber empeorado su situación económica, el 85% asegura que volvería a votar a Milei. Es la demostración de la fortaleza de su núcleo duro.
En el otro extremo, el 99% de los votantes peronistas afirma que no lo votaría, al igual que el 72% de quienes apoyaron a otras fuerzas opositoras.
Las principales preocupaciones siguen siendo la pérdida del poder adquisitivo, el costo de los servicios públicos, la incertidumbre económica y la inseguridad.
En materia de imagen, Patricia Bullrich encabeza el ranking con un 43% de valoración positiva. Axel Kicillof aparece segundo con el 38%, mientras Milei registra apenas un 36% de imagen positiva frente a un 60% de negativa. Cristina Fernández de Kirchner mantiene un 30% de imagen positiva y un 64% de negativa.
Social Mood 2026
El tercer trabajo, realizado en el AMBA, Córdoba, Salta y Neuquén, pone el foco sobre los jóvenes.
El estudio muestra que el malestar también crece entre quienes tienen entre 16 y 24 años. El 45% evalúa negativamente la situación actual del país, cuando apenas tres meses antes ese porcentaje era del 27%.
Sin embargo, mantienen una expectativa de futuro superior a la del resto de la sociedad: el 56% cree que la situación mejorará durante el próximo año.
La investigación también revela una creciente adhesión de los jóvenes a valores asociados al individualismo, el consumo y la desregulación.
Más de la mitad compraría productos importados aunque ello perjudique el empleo argentino. Un 30% considera “héroes” a quienes evaden impuestos y un 40% justifica mantener ahorros fuera del sistema financiero para evitar tributos.
También predomina una mirada fuertemente individualista sobre el dinero: el 52% sostiene que “la plata está para gastarla” y prioriza disfrutar el presente antes que proyectar el futuro.
Son datos que muestran que el discurso libertario no sólo tiene impacto electoral, sino también cultural, especialmente entre los sectores más jóvenes.
La oposición deberá comprender estas nuevas realidades sociales si pretende reconstruir una mayoría política. No alcanzará con denunciar el ajuste: será necesario ofrecer un proyecto creíble, esperanzador y capaz de responder a las nuevas demandas de una sociedad golpeada, pero también profundamente transformada.
El Gobierno puede seguir celebrando los indicadores que más le convienen, pero las encuestas insisten en recordarle algo mucho más incómodo: la macroeconomía no vota; quienes votan son millones de argentinos que todos los días hacen cuentas para llegar a fin de mes. Y cuando el bolsillo habla, el relato empieza a quedarse sin micrófono.
