Al cumplirse un año de la condena contra Cristina Fernández de Kirchner, una multitud de militantes se congregó en las inmediaciones de su domicilio para reclamar por su libertad y denunciar una proscripción política. Entre banderas, bombos y cánticos, la ex presidenta saludó desde el balcón cerca de las 17.15, gesto que fue respondido con una ovación por parte de los presentes.
La jornada estuvo marcada por una fuerte ofensiva política del peronismo contra el Poder Judicial. El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, volvió a sostener que Cristina se encuentra “injustamente detenida” y vinculó la condena con los intereses que, según afirmó, respaldan el actual modelo económico. En sus redes sociales, señaló que los mismos sectores que impulsaron la persecución judicial son quienes hoy promueven políticas que afectan a la industria nacional, los salarios, las jubilaciones y los derechos laborales.
En paralelo, senadores y diputados de Unión por la Patria realizaron una conferencia de prensa en el Congreso de la Nación para denunciar la arbitrariedad de la condena y las condiciones impuestas a la prisión domiciliaria de la ex mandataria. Como resultado del encuentro, los legisladores presentaron una carta ante la Corte Suprema y el Consejo de la Magistratura reclamando el cese de las restricciones que pesan sobre Cristina Fernández de Kirchner.
El presidente del bloque de Unión por la Patria en Diputados, Germán Martínez, aseguró que las condiciones de detención impuestas a la ex presidenta son excepcionales y cuestionó la imparcialidad del proceso judicial. Además, vinculó la situación de Cristina con el estado de la democracia argentina y sostuvo que no puede hablarse de plena vigencia institucional cuando existen jueces que, a su entender, actúan con parcialidad.
Martínez también recordó declaraciones del presidente Javier Milei y del ex mandatario Mauricio Macri sobre la situación judicial de Cristina, interpretándolas como muestras de la interferencia política que, según el peronismo, rodeó toda la causa. En ese contexto, sostuvo que el oficialismo intenta ocultar con la confrontación política problemas cada vez más visibles, como la recesión, el desempleo, la caída del poder adquisitivo, la crisis de los jubilados y las dificultades que atraviesan las pequeñas y medianas empresas.
Por su parte, el intendente de Lomas de Zamora y vicepresidente del PJ bonaerense, Federico Otermín, publicó un duro mensaje en redes sociales. Allí sostuvo que la condena tuvo como objetivo sacar a Cristina de la competencia electoral y afirmó que el encarcelamiento de la principal dirigente opositora forma parte de una estrategia más amplia de disciplinamiento político. También reivindicó la vigencia del liderazgo de la ex presidenta y aseguró que continúa representando a millones de argentinos.
Para el peronismo, el aniversario de la condena no fue solamente una fecha judicial. Fue una demostración de fuerza política y un intento por reinstalar la figura de Cristina en el centro de la escena nacional. Mientras el Gobierno busca consolidar su programa económico, la oposición apuesta a convertir la causa judicial de la ex presidenta en un símbolo de resistencia y reorganización.
A un año del fallo que cambió el tablero político argentino, Cristina sigue sin ocupar cargos, pero continúa ocupando el centro de la discusión pública. Y mientras sus adversarios celebran haberla sacado de las boletas, miles de militantes siguen demostrando que no lograron sacarla de la política. Porque en la Argentina, cada vez que intentaron clausurar al peronismo por decreto o por sentencia, terminaron encontrándolo nuevamente en la calle.
