“La continuidad es cuestión de horas”. Con estas palabras, distintas fuentes oficiales coincidieron en que la salida de Manuel Adorni del Gobierno, ya es un hecho. Esta mañana, ya con Javier Milei en el país, después de su último paseo por España, crecieron las especulaciones acerca del momento en el que se procederá a la eyección del todavía funcionario, pero todas las fichas están puestas en que no pasará de este fin de semana.
Ayer fue un día en el que circularon rumores que, con el correr de las horas, se fueron agigantando y que, sobre el final del viernes, se transformaron en confirmaciones que surgían de los despachos de los ministerios: el tiempo de Adorni como jefe de Gabinete está terminado.
”Esta vez, es el propio Manuel que ya reconoce que está desgastado. La salida es consensuada”, dejaron trascender en el Gobierno. Ayer el propio Adorni se reunió con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, donde habrían consensuado su salida. Tras esa conversación, la hermana del mandatario habría elegido a Diego Santilli como su reemplazante, aunque resta la aprobación del jefe de Estado.
Señalaron, además, que la salida también estaría condicionada a la definición de un posible sucesor a cargo de la jefatura de ministros. Pican en punta como relevo el ministro del Interior, además de Santilli, el canciller Pablo Quirno, y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello.
“Solo resta definir el reemplazo”, dijo un vocero oficial. La salida de Adorni, según admitían fuentes cercanas al Gobierno, podría darse, como en otras ocasiones, vía un posteo de la red social X.
En la Casa Rosada reconocen que, para el Gabinete, es necesario un recambio para volver a oxigenar la gestión y dar definitivamente la vuelta de página de un escándalo que desgasta al Gobierno desde marzo pasado.
En Madrid, Milei insinuó por primera vez la posibilidad de echar al funcionario, cuando durante una entrevista aseguró que, si bien confía en su palabra, no dudaría de “eyectarlo de una patada”, si la Justicia lo declara culpable.
Lo que hasta hace pocos días era descartado por funcionarios y asesores del Gobierno, empezó a presentarse como un desenlace casi inevitable: la acumulación de presiones judiciales, el desgaste político en el Congreso y el hartazgo interno convirtieron su permanencia en un costo que el oficialismo ya no parece dispuesto a pagar.
Como si fuera poco, Adorni es blanco de una ofensiva en el Congreso, donde avanzará esta semana en comisión un pedido para ser interpelado.
De no concretarse los cambios, la situación del ministro coordinador sería tratada en la Comisión de Diputados el martes y en la de Asuntos Constitucionales en el Senado el próximo miércoles. “Lo van a masacrar si sigue”, dijo una de las fuentes consultadas. “Es mejor para todos que se salga antes de llegar a esta instancia”, agregaron.
La oposición busca interpelarlo, un escenario que en Casa Rosada descuentan que será “casi letal” para el funcionario de seguir para entonces en el cargo.
Hasta ahora, Adorni era sostenido únicamente por el presidente Milei y su hermana, la secretaria general de Presidencia, Karina Milei, pero internamente reconocían en diferentes sectores en que su situación es “muy débil”, según admiten fuentes cercanas al oficialismo.
“Ya es todo medio impresentable, ¿no?”, dijo un funcionario, en línea con el hastío que el caso genera casi desde su comienzo, en marzo.
