Más allá de que en el oficialismo intenten minimizar la dura derrota que implicó la media sanción del proyecto de ley de propiedad privada, Javier Milei acusó recibo del contundente golpe que el Senado y una ciudadanía movilizada al haber logrado enterrar los capítulos de extranjerización de la tierra y manejo del fuego.
La primera reacción apunta a retirar o congelar los demás proyectos que sean autoría de Federico Sturzenegger, que se volvió un yunque para la Casa Rosada. La hermana presidencial, Karina Milei, dispuso correr al ministro de Desregulación y Transformación del Estado en medio del conflicto con los prácticos por el decreto que desató un paro de 48 horas del gremio, y la furia de las grandes empresas argentinas que operan en los puertos y necesitan de las funciones de esos trabajadores para su negocio.
Por esa pelea, hubo 180 buques demorados y las pérdidas económicas rondaron los 300 millones de dólares. En ese contexto, Sturzenegger fue desplazado de la negociación por decisión de la Casa Rosada, y ni siquiera figuró en el acta firmada entre las partes.
De esa manera, pasó a convertirse en un problema político para Milei, quien venía escuchando embelesado los dogmas de su ministro -a quien llegó a definir como un “coloso”-, mientras el resto del gabinete tiene que lidiar con el desorden que genera la aplicación de sus ideas en decretos o proyectos de ley.
La cuestión, no menor precisamente, es que el presidente ve crecer desde hace meses su imagen negativa en las encuestas, arrastrada por el muy desigual desempeño del modelo económico.
Por eso mismo, una certeza se instaló en las últimas horas en la Casa Rosada: de acá en adelante se deberán priorizar los proyectos “centrales” para el Gobierno, con la mira puesta en “cuidar” el vínculo con los aliados, en especial, de cara al desafío electoral de 2027.
Los coletazos de la derrota legislativa del jueves, abren interrogantes a futuro. Está claro que la jefa del bloque libertario en la Cámara alta, Patricia Bullrich, tendrá cada vez mayores dificultades para conservar la mayoría de “44 senadores”.
Por ahora, nadie se atreve a asegurar que los proyectos impulsados por el ministro vayan a postergarse, pero la evaluación de la estrategia se modificó. “Sus proyectos son importantes, el tema es el timing”, advertían.
“Federico es muy importante para el presidente, es fundamental por todo lo que tiene que ver con desregulación; sus proyectos son muy importantes, el tema a veces es el timing”, insistían fuentes de Gobierno.
El traumático paso del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada por el Senado afianzó una convicción en la Casa Rosada: con la mirada puesta en el futuro electoral, de ahora en más “cada negociación en el Congreso debe ser mirando la política”.
En ese esquema de prioridades, las iniciativas de Sturzenegger vinculadas a temas como venta de libros, farmacias e inmobiliarias, o el capítulo de Inteligencia Artificial en la ley de Sociedades, parecían quedar postergadas.
De ahí que en la agenda más inmediata del gobierno aparecen prioridades como reforma de la carta orgánica del Banco Central, Inocencia Fiscal y reforma política, entre otras.
“Lo que tenemos que hacer es apuntar a las cosas más grandes, más trascendentes”, dijo Patricia Bullrich. En esa lógica ubicaban a la mesa política como “central” de cara a lo que viene. “Karina dio la orden de que todo pase por la mesa política”, apuntaban cerca de la secretaria general de la Presidencia. “Todo proyecto tiene que pasar por la mesa, y la mesa ordenará lo que va ahora y más adelante”, fue una de las definiciones.
