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27 agosto, 2026
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La derecha salvaje avanza: los aliados de Milei hipotecaron el futuro con la aprobación de dos leyes claves

Más allá del estado en el que se encuentre el presidente Javier Milei, hay una realidad que ya no puede ocultarse detrás de sus insultos, sus provocaciones o sus permanentes peleas políticas: mientras el Gobierno profundiza su modelo económico, hay millones de argentinos que sufren sus consecuencias.

Pobreza, familias cada vez más endeudadas, jubilaciones y salarios que pierden poder adquisitivo, empresas que cierran, cadenas de pago que se cortan y derechos laborales que retroceden forman parte de un escenario que no puede explicarse solamente por las decisiones de una persona.

Detrás de cada una de esas políticas existe un modelo económico. Y detrás de ese modelo existe una mayoría legislativa que lo sostiene.

Anoche, esa mayoría volvió a funcionar.

La Cámara de Diputados aprobó la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la denominada ley de Inocencia Fiscal II. Y hay que decirlo con claridad: no fue solamente La Libertad Avanza.

El Gobierno contó con el acompañamiento de sectores del PRO, la Unión Cívica Radical, Provincias Unidas y otros bloques y monobloques que decidieron acompañar sus iniciativas.

En otras palabras, Milei no está solo.

La derecha que impulsa estas transformaciones tampoco.

El Banco Central, en el centro de la disputa

Con 144 votos a favor, 102 en contra y 9 abstenciones, Diputados aprobó en general la nueva Carta Orgánica del Banco Central.

Según el oficialismo, el objetivo es preservar el valor de la moneda y terminar con el problema de la inflación. Pero el proyecto establece fuertes restricciones a la posibilidad de que el Banco Central financie al Tesoro nacional, las provincias y los municipios, además de limitar la compra de títulos públicos en el mercado primario.

Desde la oposición cuestionaron tanto el contenido de la iniciativa como el concepto de autonomía que plantea para la autoridad monetaria.

El diputado de Unión por la Patria Itai Hagman sostuvo que la reforma busca “blindar una política cuyos resultados no fueron los que el gobierno esperaba” y advirtió sobre las consecuencias que podría tener sobre el acceso al crédito.

El legislador puso además sobre la mesa un dato que debería ocupar el centro de la discusión parlamentaria: alrededor de seis millones de personas atraviesan problemas vinculados con el endeudamiento y la mora, mientras otros millones, aunque todavía no hayan caído en mora, tienen dificultades para afrontar sus obligaciones.

Es decir, mientras el Congreso discute cómo limitar las herramientas del Estado, millones de argentinos están tratando de sobrevivir a una economía que los empuja al endeudamiento.

Miguel Ángel Pichetto también cuestionó el proyecto y defendió una concepción del Banco Central vinculada al interés general y al rumbo económico definido por el Poder Ejecutivo. Además, puso en duda la verdadera autonomía de la institución al señalar la relación entre el titular del Banco Central, Santiago Bausili, y el ministro de Economía, Luis Caputo.

“¿De qué autonomía me hablan?”, planteó Pichetto.

La reforma deberá ahora ser discutida en el Senado. Si obtiene allí los votos necesarios, se convertirá en uno de los cambios estructurales centrales del programa económico de Milei.

Los aliados también deberán hacerse cargo

Los 144 votos positivos no salieron únicamente de La Libertad Avanza. La bancada oficialista aportó 94 votos, mientras que el PRO sumó 12, la UCR 6 y el Movimiento de Integración y Desarrollo 2.

También hubo acompañamientos de distintos monobloques y de sectores de Provincias Unidas, aunque esa bancada mostró posiciones divididas.

Enfrente estuvieron Unión por la Patria, el Frente de Izquierda y otros legisladores que rechazaron la iniciativa.

La foto política, entonces, es clara: cuando llega la hora de votar las reformas estructurales, Milei consigue aliados.

Por eso, cuando mañana aparezcan las consecuencias de estas decisiones, nadie podrá decir que no sabía lo que estaba votando.

Inocencia Fiscal II y una oposición que empieza a reaccionar

El oficialismo también consiguió la media sanción de la denominada ley de Inocencia Fiscal II, que amplía el régimen aprobado meses atrás y modifica las condiciones para que determinados recursos puedan ser declarados e incorporados al sistema formal.

La iniciativa fue aprobada por 139 votos a favor, 110 en contra y dos abstenciones.

Pero en medio de tantas malas noticias, la oposición consiguió introducir en el temario dos cuestiones que afectan directamente a sectores particularmente golpeados: el endeudamiento de las familias y la prórroga de la emergencia en discapacidad.

Aunque no alcanzaron los tres cuartos necesarios para apartarse del reglamento, 133 diputados acompañaron el pedido.

Y allí apareció una señal política que puede ser importante para el futuro.

La oposición comienza a encontrar puntos de encuentro.

Germán Martínez, jefe del bloque de Unión por la Patria, sostuvo que esos 133 votos permitirán avanzar para emplazar a las comisiones y llevar los proyectos al recinto.

El radical Pablo Juliano fue todavía más claro: “Es necesario dejar las banderías políticas porque el que está jodido es el argentino de a pie, que no logra llegar a fin de mes”.

La imagen de diputados de Unión por la Patria, el Frente de Izquierda, Provincias Unidas, la Coalición Cívica, Encuentro Federal, Defendamos Córdoba y Coherencia compartiendo una conferencia de prensa dejó una señal que hasta hace poco parecía difícil de imaginar.

Cuando se discuten medidas destinadas a aliviar la vida cotidiana de los argentinos, empieza a existir la posibilidad concreta de construir una mayoría opositora.

Y ese puede ser el verdadero dato político que dejó la jornada.

Porque mientras el Gobierno celebra haber conseguido los votos para avanzar con sus reformas, en la oposición empieza a aparecer otra lógica: dejar de discutir solamente entre dirigentes y comenzar a construir acuerdos alrededor de los problemas concretos de la sociedad.

El próximo 9 de septiembre, cuando lleguen al recinto los proyectos sobre endeudamiento familiar y discapacidad, esa mayoría tendrá una nueva oportunidad de demostrar si puede convertirse en algo más que una foto.

Milei podrá seguir gritando que está haciendo historia. Pero las leyes no se aprueban con gritos: se aprueban con votos. Y esos votos tienen nombre y apellido. Los que hoy acompañan este modelo no podrán esconderse mañana detrás de Milei cuando las consecuencias golpeen a los argentinos. La derecha salvaje no está sola: tiene aliados, tiene votos y acaba de poner su firma sobre el futuro del país.

 

 

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