
Axel Kicillof podría citar al poeta Antonio Machado y decir: “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. Sin estridencias, sin peleas públicas y sin entrar en las disputas internas que durante años desgastaron al peronismo, el gobernador bonaerense viene construyendo su propio camino y hoy aparece como el candidato natural del peronismo para las próximas elecciones presidenciales.
Hace más de un año puso en marcha una estructura propia, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), y comenzó a trabajar en cada municipio de la provincia de Buenos Aires. Después extendió esa tarea territorial a la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Formosa, La Pampa, Tierra del Fuego, Corrientes, Chaco y Misiones, donde se reunió con trabajadores, empresarios, estudiantes y distintos sectores de la sociedad. Próximamente continuará su recorrido por otras provincias, entre ellas Jujuy, Entre Ríos y Chubut.
“De abajo hacia arriba” fue la consigna. Dejar de lado, al menos por ahora, las grandes estructuras partidarias y volver a escuchar a la gente. Kicillof insiste en que esta es “la época de la reconstrucción del peronismo”, no la de las candidaturas. Primero, sostiene, hay que discutir propuestas y construir una alternativa capaz de volver a enamorar a una sociedad golpeada por el ajuste.
En ese camino, el próximo sábado se realizará un encuentro desde las 11 en la sede de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Villa Domínico, bajo el eslogan “Organizar la esperanza”. Habrá mesas de debate sobre educación, salud, producción, trabajo, seguridad, justicia, obra pública, género, juventudes, ciencia y cultura. El objetivo es continuar elaborando propuestas que puedan convertirse en la base de un futuro programa de gobierno. El cierre estará a cargo de Kicillof, como único orador.

Intendentes, ministros, legisladores, sindicalistas y organizaciones sociales vienen trabajando en la convocatoria. Se espera la presencia de unas 30 mil personas. Aunque no será presentado formalmente como un lanzamiento de candidatura, el encuentro permitirá que Kicillof se muestre de manera mucho más abierta ante la sociedad, con una propuesta concreta para terminar con las políticas de ajuste y hambre del gobierno de Javier Milei.
Entre Kicillof y Massa
Kicillof aparece hoy como el candidato con mayor potencial dentro del peronismo. Es quien, según las encuestas mencionadas en esta discusión, logra superar el 35 por ciento y aparece con posibilidades claras de competir con el libertario en una segunda vuelta.
Por ahora, el otro nombre que aparece con mayor fuerza es Sergio Massa. El exministro de Economía mantiene una aspiración presidencial, aunque su nivel de apoyo se ubica entre el 5 y el 10 por ciento. Su principal dificultad es que todavía aparece demasiado asociado a su paso por el Ministerio de Economía durante el gobierno del Frente de Todos y a la derrota electoral de 2023.
Massa espera, como ocurrió en 2023, que Cristina Fernández de Kirchner vuelva a intervenir en la definición de la candidatura. Pero el escenario es diferente. La expresidenta no puede ser candidata por estar proscripta por la justicia, empleada del establishment económico y de la embajada estadounidense y, además, el peronismo enfrenta el desafío de construir un mecanismo democrático y transparente para resolver sus candidaturas.
También aparecen otros posibles nombres, como el senador Eduardo “Wado” de Pedro, el gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, Ricardo Quintela o Sergio Uñac, aunque ninguno alcanza por ahora los niveles de intención de voto que muestra Kicillof.
El gobernador bonaerense defiende las PASO. Si finalmente se realizan, sería saludable para el peronismo que todos aquellos que aspiran a la candidatura presidencial puedan presentarse y competir: Kicillof, Massa, Quintela, Zamora, De Pedro, Uñac y quienes decidan dar la pelea.
Si el Gobierno consigue suspender las PASO, habrá que encontrar otro mecanismo democrático para ordenar la competencia. Las encuestas podrían ser una alternativa. Desde el MDF sostienen que si Axel mide 40 puntos y el segundo candidato alcanza apenas 8, no debería existir ninguna discusión sobre quién está en mejores condiciones de representar al espacio.
Lo que Kicillof no parece dispuesto a aceptar es volver al esquema en el que cuatro dirigentes se reúnen a puertas cerradas y deciden quién será el candidato. Ese mecanismo ya mostró sus límites en 2015 y 2023 y, cada vez que el peronismo ganó con acuerdos cerrados como fue en 2019, luego quedó atrapado en disputas internas, terminó pagando un costo enorme.
El desafío es recuperar el vínculo con la sociedad
Mientras más del 60 por ciento de los argentinos rechaza las políticas del gobierno libertario, el peronismo todavía tiene dificultades para despegar y convertirse definitivamente en la alternativa más clara frente a Milei.
Ese es el principal desafío.
La sociedad no está esperando simplemente que el Gobierno pierda. Está buscando una alternativa. Y el peronismo necesita recuperar el vínculo con millones de argentinos que alguna vez lo votaron y que hoy no encuentran una propuesta capaz de representar sus expectativas.
La foto del sábado en Avellaneda no debería ser solamente una demostración de fuerza. Tiene que convertirse en el principio de un largo camino hacia la Casa Rosada, con propuestas concretas, dirigentes caminando el territorio y una agenda capaz de hablarle a toda la sociedad.
Hay cuestiones que deberían formar parte de ese nuevo programa: limitar el uso abusivo de los decretos de necesidad y urgencia; recuperar el poder adquisitivo de las jubilaciones mínimas; garantizar paritarias libres; priorizar la educación y la salud pública; replantear la relación con el FMI y mirar hacia los BRICS; renegociar la deuda externa; profundizar la integración latinoamericana; avanzar hacia una reforma tributaria donde quienes tienen mayor capacidad contributiva aporten más; y encontrar una respuesta concreta para los millones de argentinos que están endeudados.
No se trata simplemente de volver al pasado. Se trata de recuperar una idea de futuro.
Milei puede seguir cayendo. Sus números pueden continuar deteriorándose. El ajuste puede seguir provocando malestar y la realidad puede continuar desmintiendo el relato libertario.
Pero nada de eso garantiza, por sí solo, el regreso del peronismo.
La política no se gana esperando que el adversario pierda. Se gana cuando alguien consigue ofrecerle a una sociedad una esperanza concreta, un rumbo y un proyecto de país. Y si Kicillof quiere convertirse en el candidato de ese futuro, el desafío ya no es solamente medir mejor que Massa: es lograr que millones de argentinos vuelvan a mirar al peronismo y puedan imaginar, otra vez, un país donde vivir mejor sea posible.
