Más allá de la confianza que el presidente Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, exhiben en cada aparición pública —en Nueva York, París o donde sea necesario—, los números de las encuestas muestran un escenario mucho más complejo. Mientras el Gobierno insiste en que la economía se encamina hacia una recuperación y que sobran los dólares, distintos relevamientos registran desaprobación, pesimismo sobre el futuro y un fuerte malestar con la situación económica.
Los datos coinciden además en varios puntos: caída del consumo, salarios que no logran recuperar poder adquisitivo, dificultades para el empleo, pocas inversiones y un fuerte deterioro de la actividad. El propio relevamiento que sirve de base a esta nota menciona el cierre de más de 32.000 empresas.
El problema ya no aparece solamente en determinados sectores de la oposición. También alcanza a sectores empresarios y financieros, mientras que entre los ciudadanos crece la percepción de que el sacrificio económico todavía no se tradujo en una mejora concreta de las condiciones de vida.
Lucas Romero: más rechazo que apoyo
El último trabajo de la consultora dirigida por Lucas Romero registra un 35,6% de aprobación de la gestión y un 54,3% de desaprobación.
Entre las principales preocupaciones aparece el desempleo, con el 31,5%, seguido por la corrupción, con el 24,7%, y la inseguridad, con el 12,2%.
Cuando se consulta específicamente por la economía, apenas el 29% considera que está mejor, mientras que el 54% sostiene que está peor. Respecto del futuro, solo el 32,5% cree que la situación económica mejorará.
El escenario electoral tampoco aparece despejado para el oficialismo: el 36% afirma que le daría una nueva oportunidad a Milei, mientras que el 57,7% sostiene que buscaría un cambio.
En la medición por espacios políticos, La Libertad Avanza alcanza el 33,6% y el peronismo el 32,7%. Cuando se consulta por dirigentes, Milei registra un 43,1% de imagen positiva y Axel Kicillof un 42%. En un eventual escenario con Sergio Massa, Milei obtiene el 43,1% frente al 38,8% de Massa.
Equipo Mide: el sacrificio empieza a ser cuestionado
El trabajo de Equipo Mide muestra otro dato significativo: el 55% de los consultados considera que el sacrificio económico realizado “no valió la pena”, mientras que apenas el 19% sostiene lo contrario.
La desaprobación de la gestión llega al 59%, el registro más alto de la serie desde la llegada de Milei al Gobierno. Solo el 38% la aprueba.
Además, el 40% considera que los principales perjudicados por las políticas económicas son quienes menos tienen y otro 25% señala a la clase media. Apenas el 10% cree que el costo del ajuste recae sobre “la casta”.
La imagen personal del Presidente también presenta un saldo negativo: 57% negativa contra 39% positiva. A esto se suma que el 56% considera que Milei no sabe cómo resolver los problemas del país y el 66% cuestiona su estilo y sus formas.
Cuando se pregunta qué debería ocurrir para considerar que el programa económico funcionó, los encuestados priorizan cuestiones concretas: el 28% pide aumento de salarios y el 22%, más empleo. La inflación aparece bastante más abajo, con apenas el 7%.
El clima social completa el cuadro: angustia o tristeza, 22%; incertidumbre, 21%; y bronca o enojo, 19%. Es decir, seis de cada diez personas expresan emociones negativas. Solo el 22% cree que la situación del país mejorará durante los próximos seis meses, mientras que el 40% espera que empeore y otro 20% que continúe igual.
En materia electoral, el 52% considera que Milei no merece un segundo mandato, frente a un 33% que opina lo contrario.
Proyección: una elección que aparece pareja
El último estudio de Proyección también muestra un escenario competitivo entre La Libertad Avanza y el peronismo.
La mitad de los encuestados afirma que su situación económica familiar empeoró durante los últimos meses y otro 20,7% sostiene que continúa igual de mal. El 63,1% se muestra pesimista respecto del futuro y solo el 36,9% cree que la situación mejorará.
Ante la pregunta sobre a qué espacio votarían si las elecciones fueran hoy, La Libertad Avanza obtiene el 35% y Fuerza Patria el 32,9%. Más atrás aparecen el PRO, con 5,6%; el Frente de Izquierda, con 5,5%; y Provincias Unidas, con 3,5%.
Entre los dirigentes, Milei registra el 36,9% y Kicillof el 32%, mientras que Myriam Bregman alcanza el 8,2% y Maximiliano Pullaro el 4,3%.
En el escenario de balotaje medido por la consultora, Milei obtiene el 40,8% y Kicillof el 40,2%.
Zuban Córdoba: otro fuerte llamado de atención
El relevamiento de Zuban Córdoba registra un 63,6% de desaprobación de la gestión nacional, frente a un 35,3% de aprobación. En agosto, la desaprobación había sido del 62,3%, por lo que la nueva medición muestra un deterioro.
En cuanto a la imagen de los dirigentes, Milei registra un 36,1% de imagen positiva y 61,8% negativa, mientras que Kicillof alcanza un 45% de positiva y 51,3% de negativa.
La encuesta también midió potencialidad de voto, es decir, la suma de quienes dicen que seguramente o probablemente votarían a determinado dirigente. En ese indicador, Kicillof alcanza el 46,6%, Cristina Fernández de Kirchner el 43,7%, Myriam Bregman el 40,2%, Sergio Massa el 39% y Milei el 38%.
Otro dato significativo aparece en el rechazo explícito: el 59,1% afirma que nunca votaría a Milei, mientras que esa cifra llega al 49% en el caso de Kicillof.
La propia encuesta aclara que la potencialidad de voto es una declaración de los entrevistados y no una simulación directa de una elección presidencial.
El problema que se repite en las cuatro mediciones
Más allá de las diferencias metodológicas y de los números que presenta cada consultora, hay una serie de tendencias que aparecen repetidamente: desaprobación de la gestión, preocupación por el empleo y los ingresos, pesimismo sobre el futuro y dudas crecientes sobre el resultado del sacrificio económico.
Eso no significa que exista un escenario electoral definido ni que una encuesta pueda anticipar por sí sola el resultado de una elección. Pero sí muestra que el relato oficial sobre una economía encaminada hacia la recuperación convive con una percepción social bastante más crítica.
El Gobierno puede seguir hablando de dólares, recuperación y crecimiento. Las encuestas, mientras tanto, están midiendo otra cosa: cómo impactan esas promesas en la vida cotidiana de los argentinos.
Y allí aparece el dato que más debería preocupar a la Casa Rosada: cuando la gente tiene que decidir si el sacrificio valió la pena, si está mejor que antes y si quiere que el mismo rumbo continúe, los números no están acompañando el discurso oficial.
Cuatro encuestas, distintos números y una misma señal: el Gobierno todavía tiene respaldo, pero también enfrenta un nivel de rechazo y de malestar económico que ya no puede explicarse simplemente como una dificultad de comunicación.
