4.9 C
La Plata
7 septiembre, 2026
PRINCIPALES

Milei llega a los 1000 días con poco para mostrar: se cae el relato y la realidad golpea el bolsillo

Javier Milei se acerca a sus primeros 1000 días de gobierno con poco para mostrar y mucho para explicar. El relato con el que llegó al poder —que la Argentina se convertiría rápidamente en una suerte de Alemania o Suiza, que la inflación desaparecería y que el bienestar llegaría casi de manera automática— quedó muy lejos de la realidad cotidiana de millones de argentinos.

La promesa de una revolución económica que iba a transformar la vida de la población chocó contra un dato difícil de esconder: el consumo no despega, los salarios y las jubilaciones siguen perdiendo capacidad de compra y los aumentos de los servicios básicos pesan cada vez más sobre los ingresos familiares.

Ante este escenario, el Presidente parece necesitar cada vez más del relato para sostener una gestión que encuentra dificultades para exhibir resultados concretos. Incluso su repentino discurso sobre Malvinas puede ser leído en ese contexto. Después de un largo período en el que su gobierno fue cuestionado por su política exterior y por su admiración hacia Margaret Thatcher, Milei intentó recuperar una bandera que atraviesa profundamente a la sociedad argentina.

Pero el problema es que el discurso no alcanza.

Si realmente quisiera convertir la defensa de Malvinas en una política de Estado, debería acompañar sus palabras con decisiones concretas. El caso de la explotación petrolera en las islas, particularmente el proyecto de la empresa israelí Navitas, vuelve a poner esa contradicción sobre la mesa.

Además, el propio Gobierno anunció sanciones para empresas argentinas que tengan vínculos con compañías involucradas en la explotación petrolera de las islas, mientras en estos días trascendió la inversión de Navitas en Mercado Libre, el grupo empresario de Marcos Galperin, uno de los principales aliados públicos del Presidente.

Por eso, el supuesto nuevo “sentimiento malvinero” de Milei genera más dudas que certezas. Las banderas nacionales pueden aparecer en una cadena nacional, pero la soberanía se defiende con políticas sostenidas y no solamente con discursos cuando las encuestas empiezan a complicarse.

El caos económico que no puede tapar el relato

Más allá de las palabras, hay una realidad económica que golpea todos los días a los hogares argentinos.

Desde la llegada de Milei al poder, la inflación acumulada alcanzó niveles extraordinarios, mientras el consumo continúa mostrando dificultades para recuperar los niveles previos a su gobierno. A eso se suman aumentos muy fuertes en servicios esenciales como electricidad, gas y alquileres, que obligan a las familias a destinar una porción cada vez mayor de sus ingresos a gastos básicos.

Los datos de consumo de supermercados del Indec muestran una tendencia preocupante. La serie tendencia-ciclo pasó de 84,4 puntos en enero de 2024 a 82,2 puntos en junio de 2026, una caída de 2,2 puntos durante la gestión.

Pero cuando se amplía la mirada al consumo masivo —incluyendo supermercados, comercios de barrio, farmacias, kioscos y comercio electrónico— el deterioro resulta todavía más evidente. Según la consultora Scentia, el consumo se encuentra actualmente un 25% por debajo de diciembre de 2023, o un 10% por debajo de enero de 2024 si se excluye el primer mes de fuerte aceleración inflacionaria.

El dato más contundente es que el consumo masivo cayó durante cada uno de los siete meses de 2026 y nunca logró recuperar plenamente la distancia respecto del nivel récord registrado antes de la asunción de Milei.

No se trata solamente de los supermercados. Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas también muestran un escenario adverso. El índice de CAME registra una caída del 19% desde noviembre de 2023 y, salvo algunas excepciones puntuales, el comercio minorista se mantuvo por debajo de los niveles del último mes previo a la llegada de Milei.

La realidad cotidiana vuelve a chocar con el discurso oficial.

Tampoco despegan los bienes durables

La retracción aparece también en aquellos consumos que suelen reflejar con mayor claridad la capacidad de las familias para proyectar y endeudarse.

El patentamiento de automóviles, después de una recuperación muy fuerte durante 2025, volvió a caer en 2026: entre enero y agosto se registró una baja del 13% interanual. Y, pese a algunos períodos de recuperación, los niveles continúan lejos de los récord alcanzados a comienzos de 2018.

Algo similar sucede con los electrodomésticos. Aunque las ventas se encuentran por encima del promedio de 2023, durante el segundo trimestre de 2026 crecieron 12,4% interanual a precios corrientes, lo que implica una caída aproximada del 15% en términos reales, según el último informe citado del Indec.

El panorama se completa con un aumento de los problemas de endeudamiento de las familias. El pico de compra de bienes durables parece haber quedado atrás y la retracción de los préstamos familiares, acompañada por niveles elevados de morosidad, agrega presión sobre hogares que ya tienen dificultades para llegar a fin de mes.

No es solamente una cuestión de estadísticas. Detrás de cada porcentaje hay familias que recortan consumos, postergan compras, acumulan cuotas y llegan al final del mes haciendo malabares para pagar las cuentas.

Cuando el relato ya no alcanza

Ese es el verdadero problema que enfrenta Milei rumbo a sus primeros 1000 días de gobierno.

El Presidente todavía puede hablar de una transformación histórica, de una batalla cultural o de una Argentina que supuestamente está a punto de convertirse en una potencia. Puede buscar nuevos enemigos, recuperar viejas banderas o presentar cada dificultad como una consecuencia inevitable de la “casta” y de los gobiernos anteriores.

Pero hay algo que resulta mucho más difícil de discutir: la realidad del bolsillo.

Cuando el consumo cae, cuando las familias se endeudan para pagar gastos cotidianos y cuando los bienes esenciales y los servicios ocupan cada vez más espacio dentro del presupuesto familiar, el relato empieza a perder eficacia.

A poco más de un año y medio de las próximas elecciones presidenciales, Milei necesita mostrar resultados. Y allí aparece una de sus mayores dificultades: después de casi 1000 días, el Gobierno todavía parece tener más explicaciones sobre lo que supuestamente hará que resultados concretos sobre lo que efectivamente hizo.

La oposición, mientras tanto, tiene una responsabilidad enorme. No alcanza con denunciar el fracaso del modelo libertario. Necesita construir una alternativa, presentar propuestas claras y contundentes y volver a ofrecerle a una sociedad golpeada una perspectiva de futuro.

Porque el desencanto también puede convertirse en apatía. Y una sociedad que siente que ninguna alternativa la representa puede terminar alejándose de la política.

Milei llegó prometiendo que en poco tiempo la Argentina viviría como Alemania o Suiza. Casi 1000 días después, la discusión ya no pasa por cuándo llegará el paraíso libertario.

Pasa por algo mucho más sencillo: cómo llega una familia a fin de mes.

El Presidente puede seguir hablando de batallas culturales, enemigos imaginarios y épicas libertarias. Puede incluso envolverse en la bandera de Malvinas cuando las encuestas empiezan a darle la espalda.

Pero hay un problema que ningún discurso puede resolver: la heladera no vota relatos, el alquiler no se paga con tuits y las facturas no aceptan promesas de un futuro mejor.

A esta altura, los argentinos tienen derecho a preguntar algo elemental: ¿dónde están los resultados de esos 1000 días?

 

 

También en info135

Ya rige la baja en la edad de imputabilidad: festeja parte de una sociedad que demoniza a los menores como monstruos

Eduardo

En su discurso de barricada por Malvinas, Milei casualmente omitió dejar de lado a Estados Unidos e Israel

Eduardo

Salir de los comentarios