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La Plata
8 septiembre, 2026
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Los intendentes peronistas del Conurbano le marcan la cancha a Milei: territorio, gestión y números que incomodan a la Casa Rosada

Por Alfredo Silletta

Mientras Javier Milei vuelve a refugiarse en sus discursos y en las consignas que le permiten ocupar el centro de la escena, en el territorio bonaerense aparece una realidad bastante menos favorable para el Gobierno. En el Conurbano, los intendentes peronistas conservan niveles de respaldo que contrastan con el desgaste que atraviesa la gestión nacional.

La contradicción es evidente. Mientras el Presidente insiste con proclamas sobre las Islas Malvinas y busca instalar nuevamente esa agenda, su Gobierno enfrenta una economía que sigue golpeando a millones de argentinos: cierre de fábricas, pérdida de puestos de trabajo, aumentos constantes en servicios esenciales y transporte, y jubilaciones y salarios que permanecen prácticamente congelados.

En ese escenario, el respaldo social empieza a mostrar señales de desgaste. Y una nueva encuesta vuelve a encender las luces de alarma en la Casa Rosada: los intendentes del peronismo siguen conservando una importante cuota de confianza en sus distritos.

El dato adquiere todavía mayor relevancia después del resultado electoral de Marcos Juárez, en el sur de la provincia de Córdoba, donde el peronista Germán Font se impuso ampliamente. Se trata de un municipio históricamente identificado con la derecha y considerado, además, uno de los bastiones vinculados al nacimiento del PRO en 2014.

El territorio que Milei desprecia

El Gran Buenos Aires, ese territorio que el Presidente suele mirar con desprecio y convertir en blanco de sus críticas, vuelve a mostrar una fotografía política diferente a la que pretende instalar el oficialismo.

Un nuevo trabajo de CB Global Data, realizado entre el 1 y el 4 de septiembre y firmado por Cristian Buttié, relevó los 24 municipios del Conurbano bonaerense. Según la encuesta, se realizaron entre 477 y 764 casos por municipio, con un margen de error de entre +/- 3% y 4%.

Los números muestran que varios intendentes peronistas mantienen niveles de respaldo superiores al 50%, mientras otros se ubican entre los 40 y los 50 puntos.

El ranking de imagen positiva está encabezado por:

  • Federico Otermín, Lomas de Zamora: 61,6%
  • Leonardo Nardini, Malvinas Argentinas: 61,5%
  • Fernando Gray, Esteban Echeverría: 60,7%
  • Federico Achával, Pilar: 60,2%
  • Ariel Sujarchuk, Escobar: 58,4%
  • Julio Zamora, Tigre: 57,8%
  • Mariel Fernández, Moreno: 52,9%
  • Fernando Espinoza, La Matanza: 52,3%
  • Gastón Granados, Ezeiza: 51,0%
  • Andrés Watson, Florencio Varela: 45,6%
  • Damián Selci, Hurlingham: 42,3%
  • Lucas Ghi, Morón: 40,9%
  • Pablo Descalzo, Ituzaingó: 39,5%
  • Julián Álvarez, Lanús: 38,7%
  • Gustavo Menéndez, Merlo: 38,4%
  • Fernando Moreira, San Martín: 38,2%

La encuesta también registra porcentajes más bajos en algunos distritos, aunque allí aparece un elemento que obliga a leer los números con mayor cuidado. Se trata, en buena medida, de intendentes interinos o de reciente asunción, por lo que todavía cuentan con niveles de conocimiento relativamente bajos entre los vecinos.

Es el caso de Juan José Fabiani, en Almirante Brown, con 27,9%; Eva Mieri, en Quilmes, con 27,5%; Magdalena Sierra, en Avellaneda, con 21,2%; Lorena Espina, en José C. Paz, con 17,3%; y Carlos Balor, en Berazategui, con 31,4%.

En esos mismos distritos, además, aparecen dirigentes con niveles de conocimiento e imagen considerablemente mayores, como Mariano Cascallares, Mayra Mendoza, Jorge Ferraresi y Mario Ishii.

La política se juega en el territorio

El dato político de fondo es que, pese al ajuste y al deterioro económico, una parte importante de los vecinos del Conurbano continúa valorando la gestión de sus gobiernos municipales.

No es un dato menor. Los intendentes son quienes tienen contacto cotidiano con los problemas concretos de la población: seguridad, calles, salud, educación, asistencia social, servicios y obras. Allí, donde los discursos nacionales se encuentran con la realidad diaria, el voto de confianza puede construirse de otra manera.

Y es justamente ahí donde el relato libertario encuentra uno de sus mayores límites.

Milei puede continuar hablando de la “casta”, de la motosierra, del déficit cero o de enemigos imaginarios. Pero mientras tanto, en los barrios, la discusión pasa por cuánto cuesta llenar el changuito, pagar una boleta, viajar al trabajo o llegar a fin de mes.

Los números de CB Global Data no significan, por sí solos, que el peronismo tenga garantizado ningún triunfo futuro. Pero sí muestran algo que el oficialismo debería mirar con mucha más atención: el territorio no está entregado y el peronismo conserva una estructura política y una base social que sigue resistiendo.

Un dato que debería preocupar a Milei

La política argentina todavía está lejos de tener definido su próximo capítulo. Pero las encuestas comienzan a dibujar una escena incómoda para el Gobierno: allí donde Milei esperaba encontrar un territorio derrotado y políticamente desmovilizado, todavía hay intendentes que mantienen niveles de respaldo importantes.

El Conurbano no es una planilla de Excel. Es el lugar donde los efectos de las políticas económicas se sienten antes y con mayor intensidad. Y si la crisis continúa profundizándose, esos intendentes pueden convertirse en actores centrales de una eventual reconstrucción opositora.

Milei podrá seguir gritando desde un tuit. Pero los números del Conurbano le están hablando más fuerte: el territorio que despreció todavía tiene intendentes, estructura y vecinos dispuestos a dar pelea. Y cuando la motosierra llega al barrio, el relato empieza a perder contra la realidad.

 

 

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Alfredo Silletta

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