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13 septiembre, 2026
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León XIV llega a la Argentina y pone a Milei frente al espejo: pobres, trabajadores y una economía que mata

Por Alfredo Silletta

El Gobierno está incómodo. Y no solamente por el fracaso de una política económica que mantiene a la economía paralizada y a miles de familias con enormes dificultades para llegar a fin de mes. La llegada del papa León XIV puede convertirse en un verdadero espejo para el modelo libertario: mientras el Gobierno habla de ajuste, sacrificio y “no hay plata”, el Pontífice vuelve a poner en el centro de la escena a los pobres, los trabajadores y la necesidad de construir una economía al servicio de las personas.

León XIV no llegará a la Argentina para decirle a nadie a quién votar. Tampoco viene a hacer campaña contra Javier Milei. Pero su mensaje, basado en la defensa de los más vulnerables, el diálogo social y el rechazo al abandono de los pobres —los “descartados” que Francisco colocó en el centro de su pontificado— puede resultar profundamente incómodo para un Gobierno que hizo del ajuste su principal bandera.

A apenas dos meses de su llegada al país, León XIV ya mantuvo encuentros con dirigentes sindicales y representantes de movimientos sociales que participaron del IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti: diálogo socioambiental Norte-Sur, una iniciativa que reúne a trabajadores y empresarios, ideada por el papa Francisco y continuada ahora por su sucesor.

Participaron, entre otros, Gerardo Martínez, titular de la UOCRA y Cristian Jerónimo, integrante de la conducción cegetista; Alejandro Gramajo, secretario general de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP); y Daniel Funes de Rioja, expresidente de la UIA.

Durante ese encuentro, la UTEP entregó al Papa un documento con un diagnóstico de la situación social argentina y reafirmó la agenda de “tierra, techo y trabajo” que Francisco había universalizado.

El documento cuestionó además la forma en que el Gobierno mide la pobreza y sostuvo que la denominada “pobreza monetaria oficial” que utiliza la administración de Javier Milei “subestima sistemáticamente la privación real”. Según el texto, las metodologías utilizadas y la falta de consideración de gastos esenciales como alquiler, salud y conectividad terminan mostrando apenas una parte de las privaciones materiales que sufren las familias.

La economía al servicio de las personas

León XIV fue claro al plantear cuál debe ser la prioridad de una sociedad. Sostuvo que “el imperativo del Evangelio de cuidar a los pobres exige” prestar una atención particular a quienes sufren con mayor gravedad las consecuencias de los cambios sociales, económicos y tecnológicos.

También reivindicó el diálogo y advirtió sobre los peligros de una política basada en la polarización permanente y el enfrentamiento como herramienta de poder.

El mensaje retoma así una de las principales preocupaciones del papa Francisco: la crítica a una “economía que mata”, el rechazo a la idea de que la riqueza inevitablemente se derrama sobre el conjunto de la sociedad y el cuestionamiento a una concepción de la felicidad basada exclusivamente en el dinero.

León XIV fue todavía más contundente al advertir sobre la creciente desigualdad: mientras aumenta el número de pobres, también crece una elite rica que vive en una “burbuja de comodidad y lujo”.

Son palabras que difícilmente puedan resultar cómodas para un Gobierno que reivindica el individualismo, el mercado sin límites y un fuerte ajuste sobre el Estado y las políticas sociales.

Una agenda que incomoda al Gobierno

La visita de León XIV tendrá además una agenda cargada de contenido social.

El Papa visitará el Pequeño Cottolengo Don Orione, donde se reunirá con personas con discapacidad; mantendrá un encuentro con representantes del mundo del trabajo; tendrá contacto con jóvenes y visitará un complejo penitenciario federal. También encabezará celebraciones religiosas multitudinarias y tendrá encuentros con distintos sectores de la sociedad.

El lunes 9 de noviembre, además de la visita al Cottolengo y la misa en el Monumento de los Españoles, está previsto un encuentro con el mundo del trabajo en la Universidad Católica Argentina, seguido de una actividad ecuménica e interreligiosa en el Palacio San Martín.

El martes 10 viajará a Córdoba, donde celebrará una misa y mantendrá encuentros con religiosos, sacerdotes y seminaristas. Luego regresará a Buenos Aires para participar de una vigilia con jóvenes.

El miércoles 11 visitará el Complejo Penitenciario Federal de la Ciudad de Buenos Aires y posteriormente viajará a Luján, donde celebrará una misa y saludará a voluntarios antes de partir hacia Perú.

No habrá discursos partidarios ni consignas electorales. Pero sí habrá algo que puede resultar mucho más incómodo para el Gobierno: una mirada sobre la Argentina que pone en primer plano a quienes quedan afuera del modelo económico.

Y ahí aparece el verdadero temor de la Casa Rosada.

Porque Milei puede atacar a dirigentes políticos, sindicalistas, movimientos sociales o periodistas. Puede intentar convertir cada crítica en una batalla cultural. Pero resulta mucho más difícil descalificar a un Papa cuando habla de los pobres, de los trabajadores, de los descartados y de una economía que no puede tener como único objetivo la acumulación de riqueza.

León XIV no viene a decirle a los argentinos cómo votar. Viene a recordarles a quiénes no se puede abandonar. Y para un Gobierno que hizo del ajuste su identidad, ese mensaje puede ser mucho más peligroso que cualquier discurso opositor.

 

 

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