Más allá de los nuevos relatos del Gobierno libertario y de su renovado discurso sobre Malvinas, las encuestas siguen mostrando números preocupantes para el presidente Javier Milei. La realidad económica empieza a pesar cada vez más en el humor social: cada día hay más familias que no llegan a fin de mes, que deben endeudarse para sobrevivir y que sienten que sus ingresos pierden frente al costo de vida.
Mes tras mes aumentan las tarifas de luz, gas y agua, sube el transporte público, los alquileres y los alimentos. El poder adquisitivo continúa deteriorándose y el malestar social comienza a reflejarse con claridad en los estudios de opinión, incluso en algunas mediciones que durante buena parte de la gestión mostraron resultados más favorables para el Gobierno.
Universidad de San Andrés: siete de cada diez, insatisfechos
El nuevo trabajo de la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés, dirigida por Diego Reynoso, muestra que el 70% de los argentinos está insatisfecho con la gestión de Milei. En otras palabras, siete de cada diez encuestados expresan su disconformidad con la situación económica y con la administración de la Casa Rosada.
Pero hay un dato especialmente importante: la agenda de preocupaciones está cambiando.
La inflación ya no aparece como el principal problema. Ahora el salario y el empleo ocupan el centro de las demandas. Crece el temor por la falta de trabajo y por los bajos ingresos, una preocupación que también se extiende con fuerza a las jubilaciones.
En el escenario electoral, el gobernador bonaerense Axel Kicillof aparece como el dirigente con mayor preferencia dentro del electorado opositor. En el oficialismo, Milei y Patricia Bullrich concentran las simpatías de los votantes que todavía respaldan al Gobierno.
Analogías: el peronismo ya está en carrera
El nuevo estudio de Analogías, realizado entre el 5 y el 8 de septiembre, anticipa un escenario de paridad electoral entre el peronismo y La Libertad Avanza.
La consultora ubica al Gobierno en torno al 34% y señala que el rechazo a la gestión supera el 50%. Uno de los datos más fuertes para explicar la pérdida de apoyo de LLA es que el 60,9% de quienes votaron a Milei en 2023 considera que está peor que hace un año, mientras que apenas el 13,4% sostiene que está mejor.
El malestar es todavía mayor entre las mujeres: el rechazo a la gestión alcanza allí el 66,3%.
La economía también ofrece una señal contundente. Para el 65,6% de los encuestados, el salario y el empleo constituyen la principal preocupación, muy por encima de la inflación, que alcanza el 27,1%. Incluso entre quienes todavía apoyan al Gobierno, salario y empleo aparecen como la principal preocupación para el 46,5%.
Es decir, el problema ya no es solamente cuánto aumentan los precios. El problema es cuánto alcanza el sueldo, cuánto dura un empleo y qué capacidad tiene una familia para llegar a fin de mes.
La encuesta también registra otro dato incómodo para la Casa Rosada: el 63,1% de los consultados percibe mucha o bastante corrupción en el Gobierno.
Y tampoco el nuevo discurso sobre Malvinas parece generar el efecto esperado. El 61% considera que Milei defiende “poco o nada” la causa de las islas.
En materia internacional, además, los argentinos muestran una preferencia por profundizar las relaciones con Brasil antes que con Estados Unidos. El presidente brasileño Lula da Silva registra un diferencial de imagen positivo —58,5% contra 31,7%—, mientras que el FMI presenta un diferencial negativo de 25% contra 63,1%.
Paridad y una oportunidad para el peronismo
En el escenario electoral, Analogías ubica al peronismo unido en 31% y a La Libertad Avanza en 30,7%. Hay además un 24,7% de electores todavía sin definición, mientras que una fuerza de gobernadores reúne el 7,4% y la izquierda el 6,2%.
El dato político es evidente: Milei viene cayendo desde hace un año, pero el peronismo todavía no logra transformar esa caída en un crecimiento propio de la misma magnitud.
El peronismo se mantiene en una franja que las distintas mediciones ubican aproximadamente entre el 33% y el 38%. Eso significa que existe una base electoral importante, pero también una enorme responsabilidad: dejar de esperar que Milei se desgaste solo y comenzar a construir una propuesta capaz de convencer a quienes todavía no encuentran una alternativa.
No alcanza con denunciar el ajuste. Hay que explicar qué viene después.
El desafío es construir un programa que vuelva a poner en el centro el trabajo, la producción y la recuperación de los ingresos: fábricas que vuelvan a abrir, mejores salarios, jubilaciones dignas, educación y salud públicas fuertes y una política exterior que mire nuevamente hacia América Latina.
Hay que hablarle a quienes trabajan, a quienes producen, a quienes esperan una jubilación digna y a quienes hoy sienten que el futuro se les escapa. Hay que ofrecer un camino concreto de crecimiento y progreso, especialmente para los argentinos de a pie.
El problema ya no es solamente Milei
Las encuestas empiezan a mostrar que el desgaste del Gobierno es real. La pregunta que queda abierta es qué hará la oposición con ese escenario.
Porque Milei puede seguir cayendo, pero si el peronismo no construye una alternativa, esa caída no garantiza ninguna victoria.
El oficialismo tiene cada vez más dificultades para sostener el relato frente a una sociedad que habla de salarios, empleo, jubilaciones y futuro. Pero el peronismo tampoco puede conformarse con esperar sentado el fracaso del adversario.
La oportunidad está ahí: un Gobierno que pierde apoyo, una sociedad que empieza a buscar respuestas y millones de argentinos que todavía no decidieron quién puede representar el cambio.
Ahora el desafío es enorme: transformar el rechazo a Milei en esperanza. Porque para ganar no alcanza con decir que este modelo fracasó: hay que convencer a los argentinos de que existe otro camino y animarse, de una vez, a construirlo.
