El viaje a Nueva York terminó exponiendo, una vez más, dos formas muy diferentes de pararse frente al mundo. Mientras el presidente Javier Milei desplegó su habitual discurso de confrontación y volvió a cargar contra el peronismo, el gobernador bonaerense Axel Kicillof participó de encuentros con dirigentes internacionales y empresarios, entre ellos el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez.
La tensión quedó expuesta cuando Milei, durante una exposición ante empresarios, inversores y diplomáticos en la sede del Citi en Manhattan, apuntó contra Kicillof sin nombrarlo y utilizó uno de sus habituales insultos para referirse a quienes cuestionan su programa económico.
“Es irritante la hipocresía. Nos hablan de un cuento de hadas que quiere vender hoy el peronismo en Argentina. Es decir, porque ustedes los escuchan y es como si nos hubieran entregado Suiza”, sostuvo el Presidente.
Y luego lanzó la frase dirigida contra el gobernador bonaerense: “Si aparecen pelotudos hablando por Nueva York, sube el riesgo país, creo que saben a quién me refiero”. La referencia a Kicillof quedó clara por el contexto: horas antes, el gobernador había cuestionado públicamente el denominado “milagro económico” que Milei intenta presentar ante inversores y dirigentes internacionales.
Kicillof había participado de un desayuno de trabajo junto a Mamdani, Sánchez y otros dirigentes internacionales, donde sostuvo que en la Argentina “no existe el milagro económico” que pregona el Gobierno y afirmó que el país atraviesa “una verdadera catástrofe” en materia de empleo, salarios y actividad productiva.
“No solo no hay un milagro, sino que estamos sufriendo una verdadera catástrofe: se han perdido miles de empleos, cierran empresas todos los días, caen los salarios y empeora día a día la calidad de vida de nuestro pueblo”, planteó el gobernador.
También cuestionó el rumbo económico y geopolítico de la administración libertaria. Señaló que la Argentina tiene recursos y capacidades para aprovechar las transformaciones que atraviesa el mundo, pero sostuvo que las decisiones del Gobierno de Milei están desperdiciando esas oportunidades por un esquema que definió como de subordinación a las grandes potencias.
Kicillof también cuestionó el discurso presidencial ante las Naciones Unidas. Lo calificó de deslucido y señaló que la línea de alineamiento con Donald Trump y Benjamin Netanyahu “no es una novedad”. Además, cuestionó las posiciones de Milei sobre la desregulación y sobre la disponibilidad de los recursos naturales argentinos para inversiones extranjeras.
“Habla de soberanía y después dice que hemos decidido como país subordinarnos a intereses extranjeros, que mucho que ver con la soberanía no tiene”, sostuvo.
Por su parte, Milei volvió a atacar a la ONU durante su discurso y la calificó de inútil, cuestionando además su agenda en materia de derechos humanos y su posición frente a Israel. También se refirió a Malvinas y reclamó retomar las negociaciones con el Reino Unido.
Pero mientras el Presidente volvió a convertir buena parte de su exposición en una batalla verbal contra sus adversarios políticos, Kicillof aprovechó su presencia en Nueva York para instalar otra discusión: producción, empleo, salarios, soberanía, desarrollo y relaciones internacionales.
El contraste no pasó inadvertido. En una misma ciudad, mientras Milei hablaba de sus adversarios y atribuía las fluctuaciones del riesgo país a quienes lo critican, Kicillof buscaba mostrar una agenda vinculada al desarrollo productivo y a la cooperación internacional.
La escena terminó dejando una postal difícil de ignorar: Milei, desde Nueva York, insultando a un opositor argentino; Kicillof, desde la misma ciudad, intentando discutir qué modelo de país puede aprovechar las oportunidades del nuevo escenario mundial.
Como el agua y el aceite: Kicillof se reúne con Mamdani mientras Milei busca refugio en Trump
