En medio de su intensa agenda política y después de su viaje a Estados Unidos, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, volvió a cuestionar con dureza al gobierno de Javier Milei y puso sobre la mesa uno de los temas más sensibles para el futuro político argentino: el funcionamiento de la Justicia y la necesidad de discutir una profunda reforma del sistema judicial.
Durante una entrevista con C5N, Kicillof sostuvo que, si el peronismo logra imponerse en las elecciones de 2027, deberá afrontar una discusión de fondo sobre el Poder Judicial. Su planteo estuvo atravesado por una crítica directa a lo que considera una utilización desigual de la Justicia según el poder político o económico involucrado.
“Veo con preocupación la catarata de fallos a favor del macrismo y a favor del Gobierno, y de ataque y persecución a dirigentes del peronismo, en especial de Cristina, injustamente presa, por lo cual es algo que vamos a afrontar, indudablemente hay que afrontar”, señaló.
El gobernador mencionó, entre otros casos, el expediente por $LIBRA, las decisiones vinculadas con la política cambiaria y el manejo del dólar, la denuncia relacionada con el préstamo del FMI y las causas que involucran a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. En ese marco, cuestionó lo que considera una actuación diferenciada de la Justicia según el vínculo de los dirigentes con determinados sectores de poder.
“Obviamente, esto es recontra preocupante porque volvemos a ver que dependiendo del vínculo con un sector del Poder Judicial, vas preso o te absuelven sin prácticamente investigación”, afirmó.
La definición de Kicillof fue más allá de una crítica puntual a determinados jueces o expedientes. Planteó que el peronismo deberá discutir qué Justicia quiere para la Argentina y qué modificaciones deberían realizarse para evitar que el Poder Judicial termine convertido, según su mirada, en una herramienta de persecución política.
La cuestión judicial ocupa un lugar particularmente sensible en la política argentina por el impacto que tienen las causas contra dirigentes políticos y, especialmente, por la situación de Cristina Fernández de Kirchner. Para Kicillof, no se trata solamente de una discusión institucional, sino de un problema que afecta directamente la democracia y las posibilidades de participación política.
Críticas al Gobierno y a la economía
El gobernador también cuestionó las consecuencias de las políticas económicas de Milei y volvió a advertir sobre el deterioro de la producción, el empleo y los ingresos.
En particular, se refirió al impacto que tendría la reducción de los subsidios al gas en distintos municipios bonaerenses a partir de los cambios en el régimen de Zona Fría.
“Hay algo que planteó el Gobierno, porque es un Gobierno que trabaja con la extorsión con las provincias. Todo lo plantea de esta manera. Hay muchísimos distritos de la provincia de Buenos Aires que se quedan sin el beneficio de Zonas Frías”, señaló.
Según Kicillof, la medida tendría consecuencias sobre amplias regiones de la provincia y se suma a un escenario que, en su opinión, profundiza las dificultades de las economías regionales, la industria y el empleo.
El gobernador también cuestionó el rumbo general de la política económica y apuntó contra el crecimiento de la actividad financiera frente a las dificultades de la economía productiva.
“Están llenándole los bolsillos de guita a la timba financiera, que tampoco debe llamarnos la atención, porque ya sabemos de dónde vienen, y al mismo tiempo la economía real, que se estrola”, afirmó.
“Milei tiene muy poco para mostrar”
Kicillof también fue consultado sobre el paso de Milei por Nueva York y su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Su evaluación fue lapidaria: “En la ONU, Milei no consiguió ni foto ni reunión con Trump. El discurso de Milei en la ONU es un papelón. Milei tiene muy poco para mostrar y se enfocó en Malvinas. Recién ahora se le ocurrió defender la soberanía de la Argentina”, ironizó.
Además, cuestionó el alineamiento internacional del Gobierno y su posición frente a algunos de los principales debates del escenario mundial.
“Está todo el planeta hablando de regular la inteligencia artificial, todos menos Milei. Y nos está metiendo en guerras que no son nuestras”, sostuvo.
También apuntó contra el discurso oficial sobre la evolución de la economía y cuestionó que las metas anunciadas por el Gobierno sean permanentemente desplazadas hacia adelante.
“Como el discurso de mejoras económicas se le cae en la cabeza, ahora pasaron la mejora económica para el 2028. Cuando algo sale bien es por ellos y cuando sale mal es la herencia. Es un gobierno de improvisaciones y escándalos”, afirmó.
2027 y una discusión que va mucho más allá de una candidatura
Hacia el final de la entrevista, Kicillof evitó poner el foco exclusivamente en una eventual candidatura presidencial y volvió a insistir en la necesidad de construir una alternativa política amplia.
“Yo dije que cuenten conmigo para lo que haga falta en esta construcción, y vamos a seguir trabajando. Hay que construir y no es contra nadie. Tenemos que construir porque no podemos permitir cuatro años más de Milei”, concluyó.
Pero detrás de esa definición aparece una discusión mucho más profunda. Kicillof no solo está hablando de una eventual elección en 2027. Está planteando que cualquier proyecto político que pretenda suceder al actual Gobierno deberá discutir también qué hacer con una Justicia que el peronismo considera atravesada por relaciones de poder y por decisiones que, según denuncia el gobernador, han tenido consecuencias especialmente graves sobre sus dirigentes.
La disputa, entonces, no será solamente electoral. También estará en juego qué modelo de Justicia tendrá la Argentina, cómo se garantizará la igualdad ante la ley y hasta dónde llegará el poder de los tribunales sobre la vida política del país. Y esa discusión, con Cristina como una de sus figuras centrales, promete ser uno de los capítulos más sensibles de la batalla política que desembocará en 2027.
