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13 octubre, 2026
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Malvinas en el expediente, la derecha en la agenda: Milei viaja otra vez a Estados Unidos

Mientras el Gobierno anunció una presentación ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar para intentar frenar la explotación de hidrocarburos británica en las Islas Malvinas, Javier Milei prepara las valijas para emprender su viaje número 20 a Estados Unidos. El Presidente participará de una gala de la derecha latinoamericana y tiene previsto encontrarse con Eduardo Bolsonaro, hermano del candidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro, en una nueva muestra de su alineamiento político internacional.

La coincidencia no pasa inadvertida. Mientras la administración libertaria intenta exhibir una posición firme en defensa de la soberanía argentina sobre las islas, Milei vuelve a dedicar buena parte de su agenda internacional a encuentros con empresarios, dirigentes de la derecha y referentes de su propia batalla ideológica.

El Gobierno confirmó que presentó un pedido formal ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar para impedir la explotación de hidrocarburos por parte del Reino Unido en la plataforma continental de la Cuenca Malvinas Norte. La Argentina solicitó una medida provisional que frene esas actividades mientras se analiza el planteo.

Ahora se espera que el organismo convoque a las partes, de manera conjunta o por separado, para escuchar sus argumentos y luego resolver si desestima la presentación o dispone alguna medida.

El reclamo diplomático abre un interrogante sobre la política de soberanía del Gobierno. La Argentina sostiene desde hace décadas sus derechos sobre las Islas Malvinas y sus espacios marítimos, pero la defensa de esa causa requiere una estrategia consistente, sostenida en el tiempo y respaldada por una política exterior que no se limite a gestos o anuncios.

La soberanía, entre los anuncios y los hechos

La presentación ante el tribunal internacional constituye un movimiento que deberá evaluarse por sus resultados. No alcanza con anunciar una demanda ni con invocar la soberanía en un comunicado: será necesario conocer los argumentos jurídicos, el alcance de la medida solicitada y sus posibilidades concretas de frenar la actividad británica.

En ese contexto, el viaje presidencial vuelve a poner en discusión las prioridades de Milei. El mandatario parte hacia Estados Unidos para participar de actividades que combinan reconocimientos, encuentros empresariales y una fuerte impronta ideológica, mientras la cuestión Malvinas continúa siendo uno de los asuntos centrales de la política exterior argentina.

La defensa de los recursos naturales y de la soberanía territorial exige continuidad diplomática, capacidad de negociación y una posición firme frente a las decisiones unilaterales británicas. También requiere que la causa Malvinas sea una política de Estado y no una herramienta circunstancial para construir una imagen de firmeza.

Un nuevo viaje con premios y dirigentes de la derecha

La agenda de Milei comenzará con su llegada a Estados Unidos, prevista para mañana a las 9.30. Alrededor de las 18 se reunirá con el empresario e inversor argentino Andy Kleinman, vinculado con el mundo de la tecnología y el entretenimiento móvil. Posteriormente, mantendrá un encuentro con Harold Hamm, fundador y presidente emérito de Continental Resources y una de las figuras del sector petrolero estadounidense.

Por la noche, a las 20, participará de la Gala Oficial del Mes de la Herencia Hispana, donde recibirá el reconocimiento al Liderazgo y al Impacto Global y pronunciará un discurso de agradecimiento.

En ese evento está previsto un encuentro con Eduardo Bolsonaro, en una nueva señal de respaldo al espacio político de su hermano Flávio, a pocos días de la segunda vuelta electoral brasileña frente a Luiz Inácio Lula da Silva.

La relación de Milei con la familia Bolsonaro forma parte de una alianza política que excede las fronteras argentinas. El Presidente busca consolidar vínculos con dirigentes que comparten su visión de la economía, su rechazo al progresismo y su enfrentamiento con las fuerzas populares de la región.

El jueves 15, a las 11.20, hora argentina, Milei expondrá ante la Cámara de Comercio de Estados Unidos bajo el lema «El caso argentino: el desafío del crecimiento económico tras décadas de populismo».

Allí volverá a presentar su interpretación de la historia económica argentina y a defender las políticas de ajuste, desregulación y reducción del Estado impulsadas por su administración. También recibirá el premio Global Champion of Free Enterprise, otorgado en reconocimiento a su supuesta defensa de los principios de la libre empresa y la libertad económica.

La agenda continuará a las 17 con su participación en un evento organizado en el marco de la presidencia argentina de la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto (IHRA), en la Embajada Argentina en Washington. La actividad estará dedicada al diálogo hemisférico sobre el Holocausto y el combate contra el antisemitismo.

Por la noche, a las 21, el Presidente emprenderá el regreso a la Argentina, adonde está previsto que llegue el viernes a las 8.30.

Malvinas no necesita discursos: necesita una política de soberanía

La Argentina tiene una causa legítima e histórica en Malvinas. La explotación unilateral de los recursos naturales por parte del Reino Unido constituye un problema que exige una respuesta diplomática firme, coherente y sostenida. Por eso, la presentación ante el tribunal internacional deberá juzgarse por su eficacia y no solamente por el anuncio oficial.

Mientras tanto, Milei vuelve a cruzar el continente para participar de encuentros con empresarios, recibir premios y estrechar vínculos con la derecha internacional. El contraste entre ambas agendas alimenta las dudas sobre el lugar que ocupa la soberanía nacional en la política exterior libertaria.

Malvinas no es una consigna para usar cuando conviene ni una causa que pueda reducirse a un comunicado oficial. Es territorio, recursos naturales, memoria y soberanía. Si Milei quiere demostrar que la defensa de las islas es una prioridad, tendrá que ir más allá de los anuncios y sostener una política firme frente al Reino Unido. Porque los premios que entrega la derecha internacional duran una noche; la disputa por Malvinas lleva casi dos siglos y no se resuelve con discursos.

 

 

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