14 C
La Plata
15 octubre, 2026
PRINCIPALES

Milei mezcla Malvinas e Islam mientras miles de argentinos marchan contra el ajuste

Mientras Javier Milei pide un triunfo de Jair Bolsonaro y Donald Trump para «reconquistar y pintar de azul» a América Latina, su asesor estrella, Santiago Caputo, plantea recuperar las Islas Malvinas para impedir una supuesta «injerencia de un Estado islámico» en el Atlántico Sur. El Presidente retuiteó esas declaraciones, llevando al terreno político una provocación que mezcla soberanía, religión y una peligrosa retórica belicista.

En medio de semejante escenario, miles de argentinos se movilizan frente al Congreso para exigir financiamiento para las universidades públicas, el cumplimiento de los derechos de las personas con discapacidad y el freno a un modelo económico que golpea los salarios, destruye puestos de trabajo y debilita la producción nacional. También reclaman que la oposición reúna los votos necesarios para derogar el DNU 70/23.

Dos imágenes de un mismo país: una sociedad que sale a la calle para defender sus derechos y un Gobierno que celebra a la derecha internacional mientras agita fantasías geopolíticas.

Malvinas, una provocación peligrosa

Las declaraciones de Santiago Caputo en las redes sociales, posteriormente retuiteadas por Milei, encendieron las alarmas. El asesor presidencial planteó la necesidad de recuperar las Islas Malvinas para evitar una supuesta «injerencia de un Estado islámico» en el Atlántico Sur, bajo el argumento de que el Reino Unido estaría siendo «colonizado por el Islam».

El planteo resulta tan extravagante como preocupante. La disputa por Malvinas tiene raíces históricas y jurídicas concretas: la ocupación británica de 1833 y el reclamo argentino de soberanía, sostenido durante décadas por vías diplomáticas. Convertir esa causa nacional en una excusa para alimentar prejuicios religiosos o deslizar amenazas militares no ayuda a recuperar las islas: degrada un reclamo legítimo y lo somete a los delirios ideológicos de la ultraderecha.

La soberanía argentina no depende de la religión de los habitantes del Reino Unido ni de quiénes integren su Parlamento. Se fundamenta en razones históricas y jurídicas que deben defenderse con inteligencia, continuidad diplomática y una política de Estado.

La contradicción del Gobierno es evidente: mientras Milei se llena la boca hablando de soberanía, impulsa políticas de desregulación y apertura que generan cuestionamientos por sus consecuencias sobre el control nacional de la tierra y los recursos estratégicos.

La comparación con la aventura militar de Leopoldo Fortunato Galtieri aparece como una advertencia histórica. No porque las circunstancias sean idénticas, sino porque Malvinas no puede convertirse en una herramienta para fabricar enemigos o alimentar aventuras irresponsables.

Malvinas es una causa nacional que atraviesa generaciones y diferencias partidarias. No pertenece a Milei ni a Santiago Caputo, y mucho menos puede quedar subordinada a la agenda de la ultraderecha internacional.

Una marcha contra el ajuste y por los derechos

La Plaza de los Dos Congresos vuelve a ser escenario de una amplia movilización contra las políticas del Gobierno. La convocatoria reúne a la comunidad universitaria, organizaciones sindicales, movimientos sociales, colectivos de personas con discapacidad, trabajadores rurales y comunidades originarias.

Uno de los ejes centrales es la defensa de la universidad pública, en el marco de la Quinta Marcha Federal Universitaria. La comunidad educativa reclama el cumplimiento de las obligaciones presupuestarias, la recuperación de los salarios y los recursos necesarios para garantizar el funcionamiento de las instituciones.

Las universidades advierten sobre las dificultades para sostener sus actividades en un contexto de pérdida de ingresos y restricciones económicas. El reclamo también apunta a que el Presupuesto 2027 garantice los fondos necesarios para el sistema universitario.

La movilización incluye, además, la exigencia de respuestas para las personas con discapacidad, cuyos derechos y prestaciones se ven amenazados por las políticas de ajuste.

La CGT y las dos CTA acompañan la convocatoria, junto con organizaciones campesinas, inquilinos, ambientalistas y comunidades originarias. Estos últimos sectores reclaman que se respeten las normas de protección de las tierras rurales y cuestionan las modificaciones impulsadas por el Gobierno mediante el DNU 70/23.

Otro de los objetivos es presionar a la Cámara de Diputados para avanzar contra ese decreto, que modificó distintas áreas de la legislación, entre ellas el régimen de alquileres y la Ley de Tierras Rurales. Aunque el Senado ya lo rechazó, la oposición necesita reunir el quórum y los votos necesarios para avanzar en Diputados.

La jornada representa así una prueba para las fuerzas opositoras: transformar el descontento social en las calles en decisiones concretas dentro del Congreso.

La soberanía también se defiende con derechos

La Argentina atraviesa una discusión que excede la coyuntura económica. Está en juego qué lugar ocupan la educación pública, los derechos sociales, la producción nacional y la soberanía en el proyecto de país que impulsa el Gobierno.

Mientras miles de personas reclaman presupuesto universitario, protección para las personas con discapacidad y límites a la desregulación, Milei y su entorno parecen más preocupados por celebrar el avance de la derecha internacional que por responder a las necesidades cotidianas de la sociedad.

La verdadera soberanía no se defiende inventando enemigos religiosos ni lanzando amenazas irresponsables. Se defiende con un país que protege sus recursos, educa a su pueblo y garantiza derechos. Mientras Milei juega a la geopolítica en las redes, miles de argentinos le recuerdan en las calles que la Patria no es un espectáculo para la ultraderecha: es un compromiso con su pueblo, su historia y su futuro.

 

También en info135

Caputo sigue siendo un genio para Milei, aunque la economía se derrumbe: inflación, desempleo y salarios por el piso

Alfredo Silletta

Lo que faltaba: en el programa de Pergolini afirman que «Videla tenía un costado humano»

Alfredo Silletta

Salir de los comentarios