Mientras el presidente Javier Milei vuelve a viajar a España para reunirse con referentes de la ultraderecha internacional y cuestionar a los miles de jóvenes europeos que salen a las calles para defender la educación pública y reclamar por los exorbitantes precios de los alquileres, en la Argentina millones de personas hacen malabares para llegar a fin de mes. Con salarios que pierden frente a la inflación, jubilaciones cada vez más deterioradas y tarifas que no paran de aumentar, el Gobierno profundiza el ajuste y ahora también recorta el acceso a los medicamentos gratuitos.
Según un informe del Monitor de Opinión Pública (MOP), elaborado junto con la consultora Zentrix, dos de cada tres argentinos se quedan sin ingresos antes de terminar el mes. La situación es todavía más dramática entre los menores de 40 años: el 83,3% no logra llegar al día 20 con dinero disponible. Una radiografía brutal de una sociedad empujada al límite por un modelo económico que promete libertad, pero multiplica las privaciones.
Los números del relevamiento son contundentes: apenas el 34% de los hogares consigue cubrir todos sus gastos mensuales y solo el 9,8% tiene capacidad de ahorro. Además, casi cuatro de cada diez hogares no logran sostenerse económicamente más allá de la primera quincena.
El endeudamiento se convirtió en otra de las salidas desesperadas para millones de familias. El 56,2% de los encuestados recurrió a algún tipo de deuda durante el último semestre, mientras que el 81,8% afirmó que su salario no le gana a la inflación. Esta percepción viene manteniéndose en niveles elevados desde marzo y alcanzó su punto máximo en julio, cuando llegó al 87,4%.
Detrás de cada cifra hay trabajadores que se endeudan para comprar alimentos, familias que recortan gastos esenciales y jubilados que deben elegir entre comer, pagar los servicios o comprar los remedios que necesitan. Sin embargo, lejos de ofrecer respuestas a esta emergencia social, el Gobierno sigue profundizando una política que descarga el costo de la crisis sobre los sectores más vulnerables.
Plan Remediar: de 128 medicamentos a apenas seis
Como si el deterioro de los ingresos no fuera suficiente, el Gobierno avanzó con una fuerte reducción del listado de medicamentos esenciales vinculados al Plan Remediar, una política sanitaria que durante décadas permitió que millones de argentinos atendidos en centros de salud públicos accedieran gratuitamente a tratamientos básicos.
La decisión representa un golpe directo para quienes no cuentan con obra social ni recursos para afrontar el precio de los medicamentos. El programa, que contemplaba una amplia variedad de fármacos esenciales, queda reducido a una cobertura mucho más limitada.
La resolución 297/2026 del Ministerio de Salud, publicada en el Boletín Oficial, aprobó el nuevo Listado de Medicamentos Esenciales para la Prevención y Tratamiento de Enfermedades Vasculares en el Primer Nivel de Atencióny derogó la resolución 3424/2021, que establecía un vademécum de referencia más amplio para la distribución de botiquines y las compras centralizadas del programa.
Según el documento, el nuevo listado contempla seis medicamentos: aspirina, atorvastatina, candesartán, hidroclorotiazida, ramipril y rosuvastatina. Se trata de fármacos vinculados principalmente con la prevención y el tratamiento de enfermedades cardiovasculares, la hipertensión y el colesterol elevado.
El recorte deja fuera del listado numerosos medicamentos de uso habitual, entre ellos anticonceptivos, levotiroxina para el hipotiroidismo, metformina para la diabetes, amoxicilina como antibiótico, salbutamol para afecciones respiratorias, fluconazol y loratadina.
La responsabilidad de garantizar el acceso a los medicamentos que ya no forman parte del listado nacional se traslada a las provincias, que deberán afrontar las compras con sus propios recursos. En un contexto de restricciones presupuestarias y dificultades económicas, la medida amenaza con profundizar las desigualdades entre quienes pueden pagar un tratamiento y quienes dependen exclusivamente del sistema público de salud.
La consecuencia es tan sencilla como cruel: cuando el Estado reduce la provisión de medicamentos gratuitos, los que tienen dinero pueden comprarlos; los que no lo tienen quedan expuestos a interrumpir tratamientos o a depender de los recursos disponibles en sus provincias.
Mientras tanto, Milei recorre Europa para codearse con dirigentes de la ultraderecha y cuestionar las protestas de jóvenes que reclaman derechos sociales. Parece que, para el Presidente, defender la educación pública y protestar contra los alquileres caros es un problema, pero dejar a los argentinos sin recursos suficientes para vivir y acceder a sus remedios forma parte de la libertad.
Un presidente que gobierna para los sectores más ricos, se reúne con poderosos y celebra el ajuste mientras millones de compatriotas sufren las consecuencias de sus políticas. Los salarios y las jubilaciones se hunden, el transporte y los servicios son cada vez más caros y hasta los medicamentos esenciales quedan fuera del alcance de quienes más los necesitan.
Milei habla de libertad mientras millones cuentan las monedas para comer y comprar sus remedios. Para los ricos, viajes y privilegios; para el pueblo, ajuste y abandono. Esa es la verdadera cara de su modelo.
