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30 octubre, 2026
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Nos siguen pegando abajo: llega noviembre con aumentos en la luz, el gas, el transporte y hasta el agua

“Miren, lo están golpeando todo el tiempo, lo vuelven, vuelven a golpear. Nos siguen pegando abajo”, canta Charly García en una de sus grandes canciones. Una letra que parece escrita para describir lo que viven millones de argentinos: cada mes llegan nuevos aumentos en los servicios, el transporte, la salud y los alquileres, mientras los salarios y las jubilaciones pierden poder adquisitivo.

Noviembre no será la excepción. El Gobierno de Javier Milei insiste con su política de ajuste y desregulación, mientras las familias deben hacer malabares para llegar a fin de mes. Las tarifas suben, los ingresos no alcanzan y los gastos esenciales se llevan una porción cada vez mayor del presupuesto familiar.

Transporte público

Colectivos y subtes aumentarán un 3,9% en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). La fórmula de actualización suma dos puntos porcentuales a la inflación del mes anterior, un mecanismo que traslada los aumentos directamente al bolsillo de los usuarios.

En la Ciudad de Buenos Aires, el boleto mínimo de colectivo quedará en $956,69 y el subte costará $1.887 para los primeros veinte viajes con la SUBE registrada. En la provincia de Buenos Aires, el golpe será todavía mayor para quienes recorren distancias más largas: las líneas provinciales, de la 200 en adelante, aumentarán casi un 4%. El boleto mínimo llegará a $1.263,69 y el tramo de 12 a 27 kilómetros costará $1.895,54.

Los peajes porteños también subirán un 3,9%. Los trenes no tendrán aumentos en noviembre, pero vienen de una suba del 14,29% en septiembre, cuando el boleto llegó a $480.

Salud: otro golpe al bolsillo

Las empresas de medicina prepaga también aplicarán nuevos aumentos. Sancor Salud subirá hasta un 2,88%; Omint, un 2,75%; Swiss Medical y Hospital Italiano, un 2,3%; mientras que OSDE ajustará sus cuotas entre un 1,7% y un 2,2%.

En la provincia de Buenos Aires, la cuota de los afiliados voluntarios de IOMA pasará de $108.504 a $113.900, casi un 5% más.

La salud se convierte así en otro gasto cada vez más difícil de sostener. Para muchas familias, mantener la cobertura médica implica resignar otros consumos básicos, mientras la atención pública también enfrenta las consecuencias del ajuste.

Alquileres: aumentos que no dan respiro

Los contratos que todavía se rigen por la antigua ley de alquileres tendrán en noviembre una actualización del 37,11%. Aunque el incremento es menor que en otros períodos, sigue representando un golpe enorme para los inquilinos, que deben destinar una parte creciente de sus ingresos a pagar un techo.

Internet, cable y telefonía

Las empresas de internet, cable y telefonía comenzaron a informar nuevos aumentos para los primeros días de noviembre, con subas cercanas al 2,5%, según la compañía y el servicio. En telefonía, Movistar confirmó un incremento del 2,6%, mientras se esperan ajustes similares en el resto de las operadoras.

La desregulación prometía competencia y mejores precios. Sin embargo, los usuarios vuelven a recibir las facturas con aumentos, sin que eso garantice una mejora equivalente en sus ingresos.

Luz y gas: más incertidumbre

Los nuevos cuadros tarifarios de luz y gas todavía estaban pendientes de publicación. En octubre, la electricidad ya había aumentado un 2,41% para los usuarios de Edenor y un 2,34% para los de Edesur, por encima de la inflación minorista.

Además, en la provincia de Buenos Aires quedó reglamentado el fin del régimen de Zona Fría, una medida que impactará en las facturas de gas de 94 municipios bonaerenses. Para los hogares alcanzados, el cambio puede significar un nuevo encarecimiento de un servicio indispensable, especialmente cuando llegan los meses de mayor consumo.

Agua: lo peor podría estar por venir

La situación del agua merece un capítulo aparte. Según el Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP, dependiente de la UBA y el Conicet, la tarifa promedio de AySA acumuló un aumento del 418% entre diciembre de 2023 y abril de 2026.

En noviembre, el ajuste mensual del coeficiente K rondaría entre el 1,5% y el 2%, una vez levantado el tope que había regido entre mayo y agosto. Pero la principal preocupación pasa por una propuesta presentada ante el ERAS, a pocos días de la firma prevista del contrato de venta de la empresa, el 13 de noviembre.

La iniciativa contempla un aumento promedio del 22,6% para el 60% de los hogares del AMBA: la factura mensual pasaría de $29.116 a $35.710, sin impuestos. También propone retirar gradualmente el descuento del 15% para unos 500.000 usuarios y contempla subas acumuladas de hasta el 149% en los casos más extremos. El Gobierno bonaerense de Axel Kicillof cuestionó la propuesta.

Un ajuste que nunca termina

Transporte, luz, gas, agua, alquileres, salud y conectividad: los aumentos se acumulan sobre los mismos bolsillos, mientras el discurso oficial insiste en presentar el ajuste como el camino inevitable hacia la recuperación económica.

Pero para millones de argentinos la recuperación no aparece en la mesa familiar ni en la cuenta bancaria. Lo que llega, puntualmente, son las facturas.

Milei promete ordenar la economía, pero a los argentinos les desordena la vida. Nos siguen pegando abajo, y cada vez cuesta más levantarse.

 

 

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