
Mientras Javier Milei observa con preocupación las elecciones de Estados Unidos, donde su “jefe” político, Donald Trump, podría sufrir una derrota en ambas cámaras, el Presidente argentino sigue atrapado en su propio laberinto. En el país, el ajuste golpea a las mayorías, mientras el peronismo continúa debatiendo su futuro, entre internas, candidaturas y la necesidad urgente de construir un programa de gobierno.
Milei viajó a Neuquén para inaugurar un nuevo auditorio de la Iglesia Evangélica Jesús es Rey y afirmó que su programa de gobierno se inspira en la parábola de la casa construida sobre una roca. Sin embargo, la metáfora le duró apenas unas horas: esa misma noche, durante un acto en el barrio porteño de Boedo, vecinos que se acercaron al lugar lo recibieron con abucheos y gritos de rechazo por una gestión que beneficia a los sectores más ricos y perjudica a la mayoría de la población.
La escena quedó registrada en videos que rápidamente se difundieron por las redes sociales. La imagen de un Presidente que pretende exhibir fortaleza, pero que cada vez encuentra más dificultades para sostener su relato, se convirtió en una postal de la creciente distancia entre el Gobierno y la sociedad.
Frente a este escenario, el peronismo sigue discutiendo su futuro. Tiene dirigentes con experiencia, gobernadores, intendentes y una historia de representación popular, pero todavía no logra resolver sus internas ni construir un liderazgo indiscutido. Y quizás el problema más grave sea otro: la ausencia de un programa claro que permita recuperar la confianza de las mayorías y convertirse nuevamente en una alternativa de gobierno.
Cristina, Axel, Massa y la disputa por el liderazgo
Cristina Kirchner espera una señal del Comité de Derechos Humanos de la ONU y, en una entrevista con el diario estadounidense The Washington Post, volvió a dejar abierta la posibilidad de una candidatura presidencial.
Consultada sobre si quiere ser candidata el próximo año, respondió: “Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no? La oposición aún no se ha unido en torno a un candidato”.
La estrategia de la expresidenta parece orientada a mantenerse como una figura central de la política nacional y, si la Justicia le impide competir, conservar la capacidad de influir en la definición de una candidatura, como ocurrió en otras oportunidades con Daniel Scioli, Alberto Fernández y Sergio Massa.
Mientras tanto, Axel Kicillof, uno de los dirigentes que mejor mide para enfrentar a Milei, continúa recorriendo el interior del país para fortalecer su armado nacional. En reuniones con intendentes y dirigentes, insiste en que la próxima candidatura debe surgir de una competencia interna y no de una decisión impuesta desde arriba.
“Compitamos sin decidir a dedo”, es la consigna del gobernador.
Kicillof no solo defendió las PASO, sino que también anticipó que convocará al Congreso del PJ bonaerense para avanzar en una modificación de la ley que permita la reelección de los intendentes, a la que calificó de “proscriptiva”.
La polémica volvió a escalar después de que Clarín publicara que Axel enfrentarria a Cristina en una PASO. La información generó la furia de dirigentes de La Cámpora, que lo cuestionaron por no aceptar las decisiones de la expresidenta, especialmente después de que anunciara su intención de competir.
Sin embargo, desde el entorno del gobernador sostienen que Axel no dijo nada diferente de lo que viene planteando desde hace tiempo: que las candidaturas deben definirse mediante una PASO.
“Es sorprendente que ahora le creen a Clarín. Raro. Axel no dijo nada distinto a lo que viene diciendo: compitamos y que se defina en una PASO”, señalaron desde su entorno.
En la última reunión de la dirigencia peronista, con Sergio Massa, Kicillof y Máximo Kirchner, uno de los principales temas fue precisamente la defensa de las primarias.
Ayer, el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, volvió a defender esa posición y sostuvo que Kicillof competirá con los dirigentes que decidan presentarse, sin descartar una eventual interna con Cristina si estuviera habilitada.
“Si se mantiene el esquema de las PASO, cada uno de los sectores propondrá candidaturas y, como nosotros creemos que es lo más sano en este momento, el pueblo peronista va a definir quién nos representa como candidato a presidente”, afirmó.
¿Y el programa? La pregunta que nadie puede esquivar
Mientras la dirigencia peronista discute candidaturas, el dirigente brasileño André Janones, conocido por su papel en la estrategia digital de Luiz Inácio Lula da Silva, llegó a la Argentina y se reunió con Cristina Kirchner y Sergio Massa para compartir su experiencia en la batalla contra la ultraderecha.
“Por las realidades de nuestros países tan parecidas, creo que el 50 o 60% de lo que hicimos en Brasil es repetible en la Argentina”, afirmó Janones.
Uno de los principales ejes de su experiencia fue la utilización de grupos de WhatsApp como herramienta de organización y distribución de contenidos. Según explicó, el 20% de los votantes de Lula participaba en grupos utilizados durante la campaña, donde se compartían estrategias para mejorar el alcance de las publicaciones y aprovechar el funcionamiento de los algoritmos.
“El 20% de los votantes de Lula están en el grupo de WhatsApp. Nosotros enviábamos técnicas de uso algorítmico de las redes sociales para derribar los algoritmos de Meta”, detalló.
La estrategia también consistía en capacitar a militantes y simpatizantes para comprender el funcionamiento de las redes y evitar interacciones que terminaran amplificando los mensajes de sus adversarios.
Pero sería un error creer que Lula ganó solamente gracias a las redes sociales. Su triunfo también fue resultado de una fuerte movilización política y de medidas concretas que llegaron a la vida cotidiana de millones de brasileños.
El aumento del Bolsa Familia, las iniciativas contra las apuestas online, las propuestas de condonación de deudas para microemprendedores, el debate sobre el fin de la jornada laboral 6×1 y la propuesta de transporte público gratuito los fines de semana forman parte de una agenda que busca responder a las necesidades populares.
La lección es clara: la comunicación política puede ser decisiva, pero no reemplaza a un programa de gobierno ni a las medidas concretas que mejoran la vida de la gente.
El peronismo necesita un programa de liberación nacional
Más allá del aporte de Janones, el peronismo debe empezar a construir un programa de gobierno que demuestre que existe otro camino para la Argentina de Milei. No alcanza con denunciar el ajuste ni con esperar que el deterioro económico desgaste al Gobierno. Hace falta una propuesta que recupere la producción, el trabajo, los salarios y las jubilaciones, y que vuelva a despertar esperanza en las mayorías.
La política energética debe ocupar un lugar central. Vaca Muerta puede convertirse en una herramienta estratégica para crear un fondo de desarrollo energético, financiado con parte de la renta del sector, destinado a infraestructura, ciencia, tecnología y transición energética.
También será indispensable ponerle un freno al Fondo Monetario Internacional y discutir una salida que no vuelva a descargar el costo de la deuda sobre los trabajadores, los jubilados y los sectores populares.
Néstor Kirchner lo expresó con una frase que sigue resonando: “Los muertos no pueden pagar”.
Los argentinos no tienen por qué cargar eternamente con las consecuencias de los negociados y las decisiones del macrismo y el mileísmo.
El próximo candidato peronista deberá hablar de los problemas concretos de la gente: cómo recuperar los salarios y las jubilaciones, aliviar el endeudamiento de las familias, resolver el drama de los alquileres, reactivar la obra pública, generar empleo, defender la industria nacional y garantizar una salud, una educación y una ciencia públicas de calidad.
También tendrá que explicar qué reformas judiciales propone para terminar con los privilegios, la impunidad y la falta de confianza en la Justicia.
El país necesita una alternativa seria, profunda y valiente, que defienda al Estado, el trabajo, la producción nacional y los derechos sociales. Un proyecto que se anime a discutir con los sectores que se beneficiaron con el saqueo y la concentración de la riqueza, que vuelva a hablarles a quienes trabajan y producen y que no quede atrapado en las disputas interminables de la dirigencia.
Hoy aparecen dos nombres con posibilidades de disputar la candidatura: Axel Kicillof y Sergio Massa. Pero los argentinos necesitan tener claro que no alcanza con un administrador prolijo del desastre que deja Milei. El país necesita un liderazgo con coraje, un programa de liberación nacional y la decisión de devolverles el futuro a las mayorías.
Cuando Perón regresó a la Argentina en 1973, expresó con sencillas palabras el significado de gobernar un país: “Si el pueblo está contento, eso es lo que me interesa. La mitad de la tarea de un gobierno, para mí, está en que el pueblo esté contento. El pueblo contento comienza el camino de la felicidad y esa es una de las funciones fundamentales del gobierno. La otra es ejercer la grandeza del país. Eso se hace despacito y de a poco”.
El peronismo tiene que decidir si quiere seguir discutiendo nombres mientras Milei destruye el país o si está dispuesto a construir un proyecto que vuelva a enamorar a las mayorías. Porque la unidad sin programa no alcanza, y las internas sin una propuesta de futuro solo terminan allanándole el camino a la derecha.
