Hace más de 90 años, Enrique Santos Discépolo describía una Argentina donde las fronteras entre la verdad y la impostura parecían desdibujarse. En Cambalache escribió: “Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos…”. La vigencia de aquellos versos vuelve a aparecer cada vez que algún dirigente pretende explicar lo inexplicable y espera que la sociedad lo acepte sin hacer preguntas.
Anoche, el vocero presidencial y jefe de Gabinete, Manuel Adorni, volvió a quedar en el centro de la polémica al reconocer en una entrevista televisiva que tenía más de 500 mil dólares ahorrados que no figuraban en sus declaraciones juradas. Lo hizo en un canal amigo, mientras anunciaba que presentará una nueva declaración correspondiente al año 2025 para corregir lo que definió como errores y omisiones.
Según su relato, esos fondos provendrían de inversiones realizadas en Bitcoin desde 2013. Adorni aseguró que invirtió alrededor de 200 mil dólares y que obtuvo ganancias cercanas a los 300 mil, acumulando así un patrimonio de más de medio millón de dólares. Cuando se le preguntó por qué ese dinero no aparecía en sus declaraciones juradas anteriores, respondió que eran ahorros que estaban “en negro”, una explicación que lejos de despejar dudas abrió nuevos interrogantes.
Entre las frases más llamativas que dejó durante la entrevista se destacaron:
- “No soy un chorro”.
- “Toda la vida ahorramos y lo pusimos en negro, como la mayoría de los argentinos que tuvo la suerte de ahorrar”.
- “Tenía que demostrar que no era chorro, así me lo dijo el abogado, y la única forma era presentando la Declaración Jurada”.
- “Mi ahorro era previo porque con mi esposa tuvimos esa suerte. Trabajé en el sector privado y en 2013 empecé a invertir fuerte en bitcoins, alrededor de 200 mil dólares y gané 300 mil. En 2018 empecé a liquidar”.
- “Los gastos con tarjeta de crédito están protegidos por ley y son datos privados”.
En otro tramo de la entrevista, Adorni también se refirió a las propiedades cuestionadas. Respecto de la vivienda de Indio Cuá, admitió un “error” en las declaraciones juradas porque el inmueble figuraba íntegramente a nombre de su esposa, Bettina Angeletti. Prometió corregir esa situación en la nueva presentación.
Sin embargo, quedaron sin respuesta varias preguntas. Si efectivamente contaba con más de 500 mil dólares disponibles, ¿por qué tomó una hipoteca sobre el departamento de la avenida Asamblea para obtener un préstamo de 100 mil dólares otorgado por la ex comisaria federal Graciela Isabel Molina de Cancio y su hija Victoria María José Cancio? ¿Por qué recurrir a financiamiento externo para comprar y remodelar una propiedad si disponía de semejante volumen de ahorros?
Tampoco logró aclarar de manera convincente la operación vinculada al departamento de Caballito. Allí explicó que todo se realizó con la ayuda de un amigo, Pablo Feijoo, y que la formalización mediante hipoteca respondió a cuestiones de seguridad y confianza entre las partes. Una explicación que vuelve a chocar con la existencia de esos supuestos fondos que, según afirma ahora, tenía guardados desde hacía años.
La contradicción más evidente surge al recordar lo ocurrido el pasado 29 de abril en el Congreso. Frente a diputados, senadores y al propio presidente Javier Milei, Adorni aseguró que no existía ningún tipo de ocultamiento patrimonial. “En mis declaraciones juradas figuran todos los detalles de los bienes que integran mi patrimonio, respecto de los cuales nunca existió ocultación alguna”, afirmó entonces.
Hoy la versión es otra. Ya no habla de un patrimonio completamente declarado, sino de medio millón de dólares que permanecían fuera de los registros oficiales y que ahora serán incorporados mediante rectificaciones.
En cualquier país serio, cuando un funcionario admite públicamente que tenía 500 mil dólares sin declarar, la explicación no cierra el caso: recién lo abre. Porque el problema no es solamente de dónde salió el dinero, sino por qué estuvo oculto durante años y por qué la versión actual contradice lo que dijo ante el Congreso hace apenas unas semanas.
Manuel Adorni pretende que los argentinos acepten que medio millón de dólares “en negro” es apenas un detalle administrativo. Con el respaldo político de Javier y Karina Milei, espera que todos miren para otro lado. Pero cuando las explicaciones cambian según la ocasión y las cuentas no cierran, la sensación es cada vez más evidente: no buscan convencerte, te toman por boludo.
