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La Plata
7 julio, 2026
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Con salarios en caída y despidos en aumento, la CGT prepara una escalada contra el Gobierno

Mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, insiste en que el Gobierno cuenta con los dólares suficientes para afrontar los vencimientos de la deuda de los próximos años —una afirmación que muchos economistas ponen en duda y que busca llevar tranquilidad a los mercados—, la realidad cotidiana de millones de argentinos transita por un camino muy distinto. Cada vez cuesta más llegar a fin de mes, los alquileres siguen por las nubes, el consumo continúa en caída, las tarifas de luz, gas y agua no dejan de aumentar, mientras los salarios y las jubilaciones pierden poder adquisitivo y el endeudamiento de las familias se vuelve cada vez más preocupante.

En ese contexto de profunda crisis económica y social, la conducción de la CGT se reunirá este martes para comenzar a delinear una ofensiva gremial contra las políticas del Gobierno nacional. La estrategia que hoy reúne mayor consenso entre los dirigentes sindicales no pasa, por el momento, por convocar a un paro general inmediato, sino por iniciar una serie de medidas de fuerza sectoriales que permitan acumular respaldo y confluir, más adelante, en una huelga nacional.

El objetivo es comenzar a fijar un cronograma de acciones para enfrentar los miles de despidos registrados tanto en el sector público como en el privado, además del deterioro constante del salario. La idea es sostener un plan de lucha durante los próximos dos o tres meses y evaluar luego la posibilidad de avanzar hacia una medida de fuerza de alcance nacional.

En la central obrera también analizan fortalecer la coordinación con otros sectores sociales. La amplia convocatoria que tuvieron las recientes movilizaciones universitarias y la masiva marcha de Ni Una Menos dejaron una señal que los dirigentes gremiales no pasaron por alto. Por eso, la intención es acompañar y participar activamente de distintas protestas, entre ellas las habituales movilizaciones de los jubilados de los miércoles, con el objetivo de construir una mayor unidad social frente al ajuste.

En ese esquema, la tradicional movilización de San Cayetano aparece como una fecha clave para consolidar ese proceso de acumulación de fuerzas. La eventual visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para noviembre y reconocida por su prédica en favor de la justicia social, también aparece en el horizonte político y sindical como un momento de fuerte impacto simbólico.

La reunión de este martes marcará el punto de partida de ese debate interno. Allí comenzará a definirse el cronograma de un plan de lucha que buscará expresar en las calles el creciente malestar que atraviesa a buena parte de la sociedad.

Mientras el Gobierno celebra indicadores financieros y promete una prosperidad que nunca llega a los bolsillos de la gente, la conflictividad social empieza a ganar las calles. Cuando el ajuste deja de ser un número en las planillas y se transforma en despidos, hambre y salarios pulverizados, ninguna campaña publicitaria alcanza para contener el descontento. La pregunta ya no es si habrá un paro nacional, sino cuánto tiempo podrá sostener el Gobierno un modelo que exige cada vez más sacrificios a quienes viven de su trabajo.

 

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