(Por Eduardo D’Argenio).- Se mostró más agresivo y violento que de costumbre. Irrespetuoso, fuera de eje y con reacciones propias de una persona psicótica. Y lo peor, es que Javier Milei lo hizo en otro país, en un claro ejemplo de injerencia en los asuntos de otra nación que, más temprano que tarde, generará lógicas consecuencias diplomáticas: en San Pablo, el libertario atacó con insultos al mandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, para meterse en la campaña electoral del país vecino con el fin de apoyar la candidatura presidencial del actual senador Flávio Bolsonaro, y advertir sobre el “riesgo Lula”.
La intromisión y el tono del discurso de Milei -llegó a llamar a su par “Don Lula”, “el zurdo”, “ladrón” y “el presidiario”- provocaron la lógica reacción del Partido de los Trabajadores (PT) y otras figuras políticas de Brasil.
“Lo que decidan, en el corto plazo, en las urnas, sin lugar a dudas, tendrá ramificaciones en las próximas décadas”, afirmó el presidente argentino durante el discurso que pronunció en la Convención Nacional del Partido Liberal. Luego, convocó al pueblo brasileño “a no dejarse robar el futuro” y elegir pensando en las generaciones venideras”.
El mandatario relacionó la situación con la de Argentina, la cual “sufrió las consecuencias” de haber tomado el camino del socialismo. Por eso, aseguró que la misión de su gobierno es “advertir a las demás naciones para que cambien a tiempo y puedan evitarse tragedias sociales y económicas como la de Argentina, y todavía peores”.
“Hemos visto cómo nuestra nación, de ser una potencia mundial, los zurdos de mierda nos hundieron en la pobreza. Porque hemos padecido, no queremos que otros padezcan”, señaló.
Milei presentó a la Argentina como el modelo para torcerle el brazo al socialismo: “Ya demostramos que todo esto es posible (…) que se puede achicar brutalmente el Estado sin que la ciudadanía pierda servicios”, señaló, y confió en que Brasil, de la mano de Flavio, pueda “volver a ponerse de pie”.
Además, se quejó de que el Supremo Tribunal Federal no habilitara su visita a Bolsonaro padre. Por eso, criticó al juez Alexandre de Moraes, quien le negó la solicitud, y lo llamó “basura calva”.
De esta manera, Milei se metió de lleno en la campaña presidencial de Brasil, expresando su apoyo a Flavio Bolsonaro, el hijo del ex mandatario Jair Bolsonaro.
Duras reacciones al discurso de Milei
La respuesta contra el presidente argentino no tardó en llegar, y provino elípticamente del propio Lula da Silva, quien rechazó cualquier intento de injerencia extranjera en las elecciones brasileñas, al afirmar que cualquiera que intente influir en el proceso electoral en su país “recibirá una paliza”. Lo dijo al participar durante un discurso en la convención que lanzó oficialmente la candidatura del ex ministro de Hacienda Fernando Haddad (PT-SP) a gobernador de San Pablo.
El discurso de Lula se produjo en simultáneo con la presencia de Milei en el acto del Partido Liberal (PL) que proclamó a Flávio Bolsonaro como candidato presidencial. “Que nadie de afuera intente interferir en nuestras elecciones”, lanzó el jefe de Estado brasileño.
Por su parte, el titular del PT brasileño, Edinho Silva, consideró que “resulta inaceptable que un jefe de Estado extranjero visite nuestro país y se dirija a sus poderes constituidos de manera irrespetuosa”, y agregó que “no sorprende que el actual presidente de Argentina se comporte así”. “Al fin y al cabo, existen numerosas situaciones recientes en las que ha demostrado no estar a la altura del cargo que ostenta”, dijo.
Y como para que no queden dudas, completó: “El actual ocupante de la Casa Rosada habría utilizado mejor su tiempo y los recursos de los contribuyentes argentinos si hubiera aprovechado el día para trabajar y resolver los problemas de su país”, agregó. Pese al enfrentamiento, cerró el comunicado al señalar que la Argentina es una nación amiga y que cuenta con “un pueblo excepcional”.
En tanto, José Guimarães, ministro de Relaciones Institucionales de Brasil, en un mensaje que publicó en su cuenta de la red social “X”, cuestionó el modelo económico de La Libertad Avanza. Con un tono irónico, dijo que esperaba que Milei aproveche “su paso por Brasil para aprender que gobernar es cuidar a las personas, y no desmontar los derechos”.
“Mientras su gobierno estuvo marcado por una agenda de austeridad que sacrificó a trabajadores, jubilados y más vulnerables, profundizando las desigualdades sociales y colocando el mercado por encima de la dignidad humana, Brasil eligió otro camino: crecimiento con inclusión, diálogo y respeto a la democracia”, señaló.
El otro blanco de Milei fue el juez Moraes, del Supremo Tribunal Federal (STF), quien bloqueó su encuentro con Jair Bolsonaro en su arresto domiciliario. Desde el escenario, el presidente lo llamó “la basura calva” y lo acusó de actuar con “carácter vengativo”.
La descalificación generó, horas más tarde, una respuesta institucional inusual: la del propio presidente del STF, el juez Luiz Edson Fachin, quien salió a respaldar a su colega en una nota firmada en nombre de la Corte.
Calificó los dichos de Milei como una “referencia irrespetuosa” a un magistrado de “la más alta Corte del país”, pronunciada “en suelo brasileño”, por un fallo dictado “conforme la Constitución y las leyes de la República Federativa de Brasil”.
Fachin reafirmó la “plena autonomía” del Poder Judicial brasileño y sostuvo que la Presidencia del STF “deplora manifestaciones incompatibles con la civilidad que debe caracterizar las relaciones entre los Estados”.
