El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, generó una fuerte polémica al señalar que su padre es jubilado, a pesar de lo cual se adapta al ajuste económico y “no se queja”, dejando de comprar café caro. Claro, en una clara muestra de cinismo, omitió decir que el ex senador Eduardo Menem, su progenitor, percibe un haber mensual de $41 millones.
Durante una entrevista radial, el legislador defendió la necesidad de mantener el equilibrio fiscal, y aseguró que los adultos mayores “deben pensar en el futuro del país”.
“Mi papá es jubilado y no se queja… dejó de tomar su café caro y ahora se compra uno más económico”, lanzó el titular de la Cámara baja sin ponerse colorado.
Las declaraciones de Menem fueron duramente cuestionadas en redes sociales y por dirigentes de la oposición, quienes tildaron los dichos de “cinismo”, frente a la pérdida del poder adquisitivo de los jubilados de haberes mínimos.
La controversia escaló debido a que su padre, Eduardo Menem, percibe una jubilación que ronda los $ 41 millones.
El ex senador accedió a una jubilación de privilegio tras una batalla judicial, en la que la Corte Suprema de Justicia dejó firme un fallo que elevó sus ingresos mensuales a una suma equivalente a más de 100 jubilaciones mínimas, además de haber recibido un cobro retroactivo histórico de unos $1.500 millones.
