Con carácter de urgencia, Brasil llamó este domingo a consulta a su embajador en la Argentina, Julio Bitelli, después del discurso del presidente Javier Milei en la convención del Partido Liberal, en la ciudad de San Pablo, en el que no solo respaldó la candidatura del ultraderechista Flavio Bolsonaro, sino que insultó al mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
La medida, adoptada por el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, ya fue comunicada oficialmente a la representación diplomática en la Argentina, e implica que el embajador regrese temporalmente a su país, un paso que suelen dar los países para mostrar un profundo desagrado, y que puede derivar o no en la ruptura de relaciones.
Fuentes de la diplomacia brasileña afirmaron que el retorno del embajador Bitelli es un hecho, y se efectivizará “en las próximas horas”. Las mismas fuentes calificaron de “inaudito” el discurso de Milei en San Pablo, repleto de referencias críticas a su principal socio del Mercosur.
La decisión del gobierno de Lula tiene lugar un día después de la participación de Milei en la convención donde respaldó la candidatura presidencial de Flavio Bolsonaro. Fue la tercera visita del mandatario argentino a Brasil desde que asumió la presidencia y, una vez más, no incluyó ningún contacto con el gobierno del vecino país. La agenda estuvo centrada exclusivamente en sus vínculos con dirigentes del bolsonarismo.
En el gobierno de Lula interpretaron la intervención de Milei en la campaña brasileña como una injerencia en asuntos internos. La reacción se agravó porque los ataques personales ocurrieron en territorio brasileño y estuvieron dirigidos tanto al jefe de Estado como a un magistrado del máximo tribunal.
No se recuerda en democracia una crisis como esta con insultos a un jefe de Estado en su propio país como los que profirió ayer Milei a Lula.
En Brasilia señalaban este domingo sobre Milei, que viajó acompañado por su hermana Karina y por el canciller Pablo Quirno: “No tiene idea de lo que es ser presidente y no tiene códigos”.
Durante un discurso de unos 25 minutos, Milei cuestionó duramente al presidente brasileño. Sin nombrarlo por su nombre de pila, se refirió a Luiz Inácio Lula da Silva como “el zurdo”, “el ladrón”, “el presidiario” y hasta ironizó sobre un desperfecto técnico en el acto al preguntar si “los micrófonos los mandó a tocar el ladrón”.
Asimismo, cuestionó la condena judicial contra Jair Bolsonaro, condenado a más de 27 años de prisión por haber liderado un intento fallido de golpe de Estado para impedir la asunción de Lula en 2023.
En ese sentido, apuntó contra Alexandre de Moraes, el juez del Supremo Tribunal Federal que bloqueó su encuentro con Jair Bolsonaro. Milei lo llamó “la basura calva” y lamentó no poder visitar a su “amigo injustamente encarcelado”, cuando —recordó— el propio Lula recibió dirigentes extranjeros en su paso por la cárcel, lo que calificó de “carácter vengativo”.
El acto volvió a agrietar un vínculo ya deteriorado entre ambos mandatarios. Desde que asumió la presidencia, Milei mantuvo reiterados cruces con Lula y evitó establecer contactos institucionales con el gobierno brasileño, privilegiando su relación política con el bolsonarismo.
“En un viaje privado, logró ofender a los Poderes Ejecutivo, Judicial y al pueblo brasileño, algo nunca visto en décadas de relación bilateral. Ni en los momentos de rivalidad entre los gobiernos militares hubo nada siquiera similar”, dijeron no sin asombro cerca de Lula.
Se referían también a los insultos y malas palabras proferidas por Milei contra el juez del Tribunal Supremo Federal, Alexandre de Moraes, que le prohibió al ex presidente Jair Bolsonaro recibir la visita del libertario entre otros en estos días de campaña electoral.
No es la primera vez que un país llama a consulta a su embajador durante la gestión de Milei. El antecedente más resonante ocurrió en mayo de 2024, cuando el gobierno de España retiró temporalmente a su embajadora en Buenos Aires, María Jesús Alonso Jiménez, después de que el presidente calificara de “corrupta” a Begoña Gómez, esposa del presidente Pedro Sánchez, durante un acto organizado por el partido Vox en Madrid.
Aquel episodio derivó en una fuerte crisis diplomática entre ambos países. El gobierno español exigió una disculpa pública de Milei, que nunca llegó, mientras que la embajadora permaneció en Madrid y no regresó a la Argentina. Meses más tarde, España dio por cerrado el conflicto con la designación de un nuevo representante diplomático, Joaquín María de Arístegui Laborde, quien asumió el cargo en noviembre de ese año.
