Mientras la Argentina se hunde en la crisis económica, con salarios y jubilaciones congelados y aumentos constantes en los servicios esenciales y el transporte público, Javier Milei prepara otro viaje a España para respaldar a los grupos de la ultraderecha y seguir de cerca la suerte de Donald Trump, cuyo futuro político atraviesa un momento complicado en Estados Unidos.
Hoy, luego de la reunión de gabinete, el Presidente recibirá en la Casa Rosada al rabino Yehuda Kaploun, enviado por Donald Trump para abordar cuestiones vinculadas al antisemitismo.
Mañana martes volverá a viajar a Madrid para participar de la Cumbre Iberoamericana, que se desarrollará el jueves. Esta vez estará acompañado por su hermana Karina Milei y el canciller Pablo Quirno.
La agenda de la Cumbre contempla temas que parecen estar muy lejos de las prioridades del Gobierno argentino: la transformación digital, la coordinación ante desastres naturales, la defensa del medioambiente y el desarrollo de políticas públicas para fortalecer la cooperación entre los países de la región.
La edición de este año se realizará bajo el lema “Iberoamérica, juntos construimos nuestra Comunidad, juntos la proyectamos hacia el futuro y hacia el mundo”, y reunirá a los líderes de las naciones de habla hispana y portuguesa.
Entre los objetivos se encuentran impulsar políticas públicas vinculadas a los cuidados, promover la movilidad académica y avanzar en la constitución de una Red Iberoamericana de Reducción de Riesgo de Desastres, destinada a coordinar la prevención, la gestión y la ayuda mutua frente a emergencias naturales.
Una agenda que difícilmente despierte entusiasmo en Milei, cuya política ambiental se encuentra en las antípodas de cualquier compromiso serio con la defensa del planeta. En ese terreno, el Presidente comparte la mirada de Donald Trump, que desprecia las políticas destinadas a enfrentar la crisis climática.
Pero hay otro punto que también podría incomodar al mandatario argentino: la propuesta de impulsar una alianza iberoamericana sobre Inteligencia Artificial (IA), a través del Foro Digital Iberoamericano, para construir una alternativa tecnológica competitiva, ética, responsable y con una perspectiva humanista.
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ya había planteado la necesidad de desarrollar una inteligencia artificial propia, que no dependa exclusivamente de los grandes poderes tecnológicos de Estados Unidos y China.
La posibilidad de que América Latina construya una herramienta tecnológica autónoma, capaz de defender sus intereses y reducir su dependencia de las potencias, representa una discusión estratégica que Milei parece dispuesto a ignorar.
La Cumbre también abordará la necesidad de poner a la economía al servicio de las políticas públicas, con el objetivo de enfrentar la informalidad laboral, la precariedad y la falta de reconocimiento profesional. Un planteo que contrasta de manera directa con un Gobierno que profundiza el ajuste y deteriora las condiciones de vida de millones de argentinos.
En materia educativa, se buscará avanzar en una Carta Iberoamericana de Movilidad Académica que facilite el reconocimiento de estudios y títulos universitarios, promueva el intercambio estudiantil y fortalezca las oportunidades científicas para los jóvenes de la región.
Mientras Milei se pasea por el mundo buscando aliados para su cruzada ultraderechista, la Argentina necesita un presidente que se ocupe de su gente. La defensa del ambiente, la educación, el trabajo y la soberanía tecnológica no son problemas ajenos: son parte del futuro que este Gobierno parece empeñado en destruir.
