Más allá del relato insistente de los medios afines que intentan instalar que “la economía está bien” y que los problemas se reducen a internas políticas, la realidad cotidiana de asalariados y jubilados marca otra cosa: el deterioro del poder adquisitivo no se detiene, los alimentos siguen aumentando, el transporte acumula más de 17 subas en pocos meses y los alquileres se disparan sin control.
En ese contexto, tres encuestas recientes coinciden en un dato central: el desgaste del gobierno de Javier Milei ya impacta de lleno en la opinión pública, mientras el peronismo —con Axel Kicillof como figura destacada— comienza a recuperar terreno.
El estudio de CEOP Latam a nivel nacional muestra un escenario de paridad que contrasta con la ventaja que el oficialismo tenía meses atrás: Kicillof alcanza el 30,3% frente al 29,9% de Milei. Pero el dato más relevante no es la foto, sino la película: el potencial de crecimiento del gobernador (45,8%) supera ampliamente al del Presidente (36,8%), lo que sugiere un techo más bajo para el oficialismo.
El informe también confirma una sociedad partida en dos bloques casi equivalentes: un 38,3% se ubica entre la izquierda y el centroizquierda, frente a un 36,1% entre la derecha y el centroderecha, dejando al centro y a los indecisos como árbitros del escenario político.
En términos de modelo económico, el dato es aún más contundente: el esquema asociado al peronismo obtiene un 46,5% de apoyo frente al 36,3% del modelo libertario.
Otras consultoras refuerzan la tendencia. Synopsis —históricamente más cercana al oficialismo— muestra que, aunque la caída del Gobierno se desaceleró, los números siguen siendo negativos: 31,2% de aprobación contra un 54,5% de desaprobación.
Además, el humor social es crítico: más de la mitad de los encuestados afirma estar peor que el año pasado (51,1%), y el pesimismo hacia el futuro supera al optimismo (43,5% contra 29,3%).
Incluso figuras del entorno presidencial quedan golpeadas: el vocero Manuel Adorni acumula niveles de rechazo altísimos, con un 63,8% que cree que se enriqueció ilegalmente y un 77,4% que considera que debería dejar su cargo.
Por su parte, Opina Argentina registra una imagen negativa del Presidente del 61% y un respaldo al Gobierno de apenas el 34%, frente a una oposición que alcanza el 47%.
Cuando se proyecta el escenario electoral, la disputa aparece completamente abierta: La Libertad Avanza y el peronismo se mueven en márgenes muy estrechos, con diferencias mínimas que anticipan una competencia polarizada y sin favoritos claros.
Los números empiezan a ordenar lo que el Gobierno intenta negar: el ajuste tiene costo político y la paciencia social no es infinita. Mientras el oficialismo se aferra al relato, las encuestas ya muestran otra cosa: el desgaste avanza, el malestar crece y el tablero político se reconfigura. Si la tendencia se consolida, la pregunta dejará de ser si Milei puede sostener su capital político… y pasará a ser cuánto le queda antes de que la realidad termine de imponer sus propias reglas.
