El presidente Javier Milei atraviesa uno de los momentos políticos más complejos desde su llegada a la Casa Rosada. A los cuestionamientos por la situación económica, la caída del consumo, el deterioro del poder adquisitivo y las tensiones internas dentro de La Libertad Avanza, ahora se suma una señal de alarma que llega desde las encuestas.
En las últimas horas se conoció un nuevo estudio de la consultora cordobesa Explanans, una firma que suele ser observada con atención en el mundo político por haber anticipado con precisión varios resultados electorales recientes. El relevamiento se realizó sobre 7.015 casos en todo el país, entre el 28 de mayo y el 3 de junio, con un margen de error de 1,17%.
Los números muestran un escenario contradictorio para el oficialismo. En una eventual primera vuelta, Milei lidera con el 38,2% de intención de voto, mientras que Axel Kicillof aparece como principal referente opositor con el 28%. Más atrás se ubican Myriam Bregman con el 12,8% y Mauricio Macri con el 5,2%.
Sin embargo, el panorama cambia drásticamente en una segunda vuelta. Allí, el gobernador bonaerense obtiene el 43,8% de los votos contra el 42,9% de Milei. Aunque la diferencia es estrecha, el dato político resulta contundente: por primera vez una encuesta nacional muestra a Kicillof superando al Presidente en un hipotético balotaje.
El estudio también revela diferencias generacionales y de género. Milei mantiene una ventaja entre los hombres y los menores de 30 años, mientras que Kicillof logra imponerse entre las mujeres y entre los votantes de 30 a 50 años, un segmento decisivo para cualquier elección presidencial.
Más allá de que faltan todavía muchos meses para los próximos comicios, la encuesta deja una conclusión evidente: el respaldo social que acompañó a Milei en su llegada al poder ya no parece tan sólido como antes. La inflación persistente, la pérdida de empleo, el cierre de empresas y el ajuste sobre jubilados, trabajadores y sectores medios empiezan a reflejarse en el humor social.
Del otro lado, Kicillof emerge como la figura con mayor capacidad para concentrar el voto opositor. El desafío para el peronismo será transformar ese descontento en una propuesta de gobierno clara, creíble y capaz de convocar a quienes alguna vez apostaron por el experimento libertario y hoy se sienten decepcionados.
Las encuestas no votan, pero suelen anticipar los cambios de clima. Y si hasta los sondeos más cercanos al oficialismo empiezan a mostrar a Kicillof por encima de Milei, en la Casa Rosada deberían encenderse todas las alarmas: el ajuste podrá cerrar planillas de Excel, pero no alcanza para llenar la heladera ni para ganar elecciones.
