Fernando Cerimedo, exasesor del presidente Javier Milei, fundador de La Derecha Diario —uno de los medios que más retuitea el mandatario argentino—, cercano al expresidente brasileño Jair Bolsonaro y actual consultor político del presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, permanece detenido en Santa Cruz de la Sierra, acusado de tentativa de femicidio contra su expareja, Nadia Beller. A esa investigación se sumaron además acusaciones vinculadas con presunto enriquecimiento ilícito.
Por ahora, el superconsultor de la derecha mantiene silencio ante la Fiscalía y no habría prestado declaración sobre la grave denuncia formulada por Beller, quien permanece internada luego de haber recibido tres disparos.
Según la denuncia y el informe fiscal citado en medios bolivianos, dos hombres vestidos con uniformes similares a los utilizados por repartidores de una aplicación abordaron a Beller durante la noche del lunes y le dispararon a menos de un metro de distancia antes de robarle el teléfono celular. Uno de los proyectiles impactó en el tórax, otro en el cuello y el tercero en un brazo.
La propia Beller relató desde el sanatorio que logró sobrevivir porque se arrojó al piso y simuló estar muerta. Según su versión, Cerimedo habría enviado a dos sicarios para asesinarla luego de la ruptura de la relación. La denunciante sostiene además que conocía información comprometedora sobre supuestos negocios vinculados con el actual gobierno boliviano, entre ellos operaciones relacionadas con oro, nafta, gasoil y combustible.
La acusación es de una enorme gravedad y deberá ser investigada por la Justicia. Pero el caso no termina allí.
Beller ya había publicado en redes sociales fotografías en las que denunciaba agresiones físicas y capturas de chats en las que, según afirmó, Cerimedo le pedía perdón. También sostuvo que el consultor la había convocado al lugar donde finalmente fue atacada y que, en lugar de presentarse personalmente, habrían llegado los dos hombres que le dispararon.
Todos asustados
El nombre de Fernando Cerimedo no es menor dentro del entramado político de la nueva derecha latinoamericana. Fue un hombre cercano a Milei y tuvo un papel importante en la estrategia digital que acompañó el ascenso del libertario al poder en 2023.
A través de La Derecha Diario, el consultor construyó una poderosa herramienta de comunicación política basada en redes sociales, militancia digital y una verdadera maquinaria de trolls que contribuyó a instalar falsas noticias y amplificar el discurso de Milei.
Posteriormente, Cerimedo vendió el 50 por ciento del portal al español Javier Negre, otro dirigente mediático de la derecha que terminó instalándose en Buenos Aires.
Su trayectoria tampoco se limita a la Argentina. Cerimedo trabajó para Jair Bolsonaro y quedó involucrado en la investigación relacionada con el intento de golpe de Estado contra Luiz Inácio Lula da Silva, episodio que terminó con Bolsonaro investigado y procesado en Brasil.
En la Argentina, Cerimedo intentó quedarse con el control de la comunicación política del Gobierno en diciembre de 2023, pero quedó desplazado por el círculo de Karina Milei y Santiago Caputo. Sin embargo, conservó vínculos con el poder: su esposa, Natalia Basil, ocupó un cargo en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), desde donde posteriormente quedó enfrentada con el entonces titular del organismo, Diego Spagnuolo.
Basil terminó siendo despedida y, posteriormente, tanto ella como Cerimedo quedaron involucrados públicamente en el escándalo de las presuntas coimas en ANDIS y en las denuncias que mencionaban el supuesto “3 por ciento” atribuido a Karina Milei.
Cerimedo y su entorno hablaron entonces de corrupción dentro del organismo. Según contó Beller, el propio consultor le habría dicho que su esposa no era corrupta porque había sido quién filtró los audios de ANDIS con el objetivo de denunciar y frenar hechos de corrupción que involucraban al Gobierno y a la hermana del Presidente.
Una denuncia que abre demasiadas preguntas
La abogada de Beller sostiene que el ataque no tendría solamente un origen sentimental. Según la denunciante, Cerimedo continuaría manteniendo una relación con su esposa argentina y la violencia habría comenzado cuando ella descubrió esa situación.
A esto se suma otro elemento señalado por Beller: su embarazo, que, según afirmó y de acuerdo con versiones difundidas por medios bolivianos, habría sido certificado por la clínica donde permanece internada.
Pero la denuncia va mucho más allá de un conflicto de pareja. Beller asegura que quisieron asesinarla para impedir que revelara información sobre supuestos negocios de Cerimedo y sobre presuntas irregularidades vinculadas con sectores del poder boliviano.
La abogada también difundió fotografías de cajones con dinero en efectivo que atribuye presuntamente al consultor y afirmó que Cerimedo y su esposa en la Argentina habrían sido socios de una empresa vinculada con el envío de nafta a Bolivia durante una grave crisis de abastecimiento de combustible.
Beller también menciona presuntos negocios relacionados con gasoil y oro.
Son acusaciones gravísimas que deberán ser probadas ante la Justicia. Pero, mientras la investigación avanza, aparece una pregunta política inevitable: ¿qué información conoce Cerimedo y hasta dónde llega su red de contactos?
Porque no se trata solamente de un consultor detenido en Bolivia. Se trata de un hombre que tuvo acceso al corazón de la estrategia política de Milei, que trabajó para Bolsonaro y que actualmente aparece vinculado al entorno político del gobierno boliviano.
Y ahí aparece el verdadero temor.
Si Cerimedo decide hablar, la investigación podría dejar de ser solamente un expediente judicial en Bolivia para convertirse en una historia con ramificaciones en Buenos Aires, Brasil y La Paz.
Por ahora, permanece detenido y en silencio.
Y si habla…
Durante años, Cerimedo se movió detrás de escena, construyendo campañas, manejando redes, instalando operaciones políticas y conectando a dirigentes de la nueva derecha latinoamericana. Ahora, por primera vez, es él quien quedó en el centro de la escena y frente a una Justicia que busca respuestas.
La pregunta que empieza a recorrer los despachos políticos no es solamente qué hizo Cerimedo, sino qué sabe Cerimedo.
Porque si decide romper el silencio, algunos que hoy miran el escándalo desde lejos podrían descubrir que el problema no estaba en Bolivia, sino que tenía ramificaciones mucho más cerca de Buenos Aires.
Y en política, cuando alguien que conoce demasiados secretos queda contra las cuerdas, el silencio puede ser apenas la antesala de una tormenta.
