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20 agosto, 2026
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Kicillof pisa fuerte en Chaco y amplía su armado nacional: “Hay que decirle basta al país injusto e inhumano que propone Milei”

El gobernador bonaerense Axel Kicillof volvió a salir al territorio y esta vez desembarcó en Chaco, donde mantuvo una intensa agenda política e institucional con intendentes, dirigentes sindicales, representantes del sector productivo, universidades y referentes del peronismo de distintas vertientes.

La visita no fue una simple recorrida institucional. Forma parte de una estrategia que el mandatario viene desplegando en distintos puntos del país: escuchar, recorrer, construir vínculos y conocer de primera mano la realidad de cada provincia, evitando hablar de candidaturas y poniendo el foco en la construcción política y en una alternativa al modelo que impulsa Javier Milei.

En Chaco, Kicillof se reunió con el intendente de Colonia Benítez, Sergio Phipps, con quien firmó un convenio de cooperación y asistencia recíproca en áreas como salud, educación, seguridad, ciencia, tecnología y modernización del Estado.

Antes de iniciar las actividades, el gobernador bonaerense también se comunicó con su par chaqueño, el radical Leandro Zdero, para informarle sobre su presencia en la provincia. El gesto fue agradecido por el mandatario chaqueño, quien manifestó su voluntad de mantener en el futuro un encuentro personal con Kicillof.

Una construcción que sale de Buenos Aires

La recorrida por Chaco forma parte de un esquema que el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) viene desarrollando en distintos territorios. Primero llegan los dirigentes que integran el armado político, se reúnen con los distintos sectores del peronismo y escuchan las demandas de cada provincia. Después llega Kicillof.

La lógica, según explican desde su entorno, es sencilla: nadie se salva solo y nadie puede construir una alternativa nacional desde un escritorio en Buenos Aires.

“Nadie se salva solo. La pelota la tenemos nosotros, compañeros y compañeras. Es cuestión de organizar, de dar un destino, de convencer, de buscar a todos, de poner el oído, de humildad”, afirmó Kicillof.

La apuesta consiste en evitar que un sector del peronismo se arrogue la representación exclusiva del gobernador. El objetivo es dialogar con las diferentes expresiones existentes en cada provincia, escuchar sus problemas y construir desde esas realidades.

“Queremos que se sientan validados, que cada provincia pueda hablar y armar una lista de problemas y necesidades que reflejen la realidad que están viviendo”, explicaron desde el entorno del mandatario.

La idea que atraviesa el recorrido es clara: no ir desde Buenos Aires a decirle al interior qué debe hacer, sino ir al territorio para escuchar qué está pasando.

Federalismo contra el “sálvese quien pueda”

Durante su paso por Colonia Benítez, Kicillof cuestionó duramente el modelo económico y político del Gobierno nacional.

“Impulsamos esta herramienta porque estamos en las antípodas de un Gobierno nacional que se desentiende por completo de sus obligaciones básicas y abandona a las provincias y a los distritos”, sostuvo el gobernador.

Y fue todavía más contundente al plantear el debate sobre el federalismo:

“Nuestro país se constituyó con una clara impronta federal y con un proyecto común de nación que hoy Javier Milei quiere disolver cuando propone la lógica del ‘sálvese quien pueda’, donde cada jurisdicción debe ver cómo hace para subsistir”.

Frente a ese escenario, Kicillof planteó una alternativa basada en la producción, el trabajo, el federalismo y la integración nacional.

El respaldo de intendentes, gremios y sectores productivos

La agenda chaqueña también incluyó un encuentro de trabajo con intendentes, legisladores y dirigentes de la región.

Kicillof se reunió además con representantes de la Federación Económica del Chaco (FECHACO), empresarios pymes, emprendedores y representantes de distintas cámaras de comercio, industria y servicios.

El gobernador también firmó convenios de cooperación con las universidades nacionales del Nordeste (UNNE) y del Chaco Austral (UNCAUS), con el objetivo de fortalecer proyectos académicos, científicos y de investigación.

Pero uno de los momentos de mayor contenido político se produjo durante el acto de renovación de autoridades de la CGT Regional Chaco, donde Kicillof estuvo acompañado por el senador nacional Jorge Capitanich y el secretario del Interior de la CGT nacional, Héctor Daer.

Allí volvió a apuntar contra las consecuencias sociales y económicas de las políticas de Milei.

“Lo que está ocurriendo en Chaco es lo mismo que vemos en todo el país: todos los días hay empresas que cierran, despidos, más precarización laboral y familias que no pueden llegar a fin de mes y necesitan endeudarse para pagar la comida, el alquiler y los remedios”, sostuvo.

Y fue directamente contra el Presidente: “La culpa no es de los argentinos. Este problema tiene nombre y apellido: Javier Milei, quien vino a pisar los salarios para garantizar las ganancias extraordinarias de los sectores más concentrados”.

Más de 60 intendentes y una señal política

El dato que terminó de darle volumen político a la visita fue el almuerzo realizado en Resistencia, donde Kicillof se reunió con legisladores, dirigentes del Partido Justicialista y más de 60 intendentes de Chaco y Corrientes.

De ese total, alrededor de 40 fueron intendentes chaqueños. Un número que, según el propio armado, representa un volumen de participación que el peronismo de esa provincia no conseguía reunir desde hacía varios años.

No es un dato menor.

Kicillof evita hablar de candidaturas y pone el acento en la construcción. Pero mientras otros sectores del peronismo siguen atrapados en discusiones internas, el gobernador bonaerense está recorriendo provincias, hablando con intendentes, gremios, empresarios, universidades y dirigentes políticos.

La estrategia parece apuntar a algo más profundo que una candidatura: construir una red política nacional capaz de discutir un proyecto de país después de Milei.

Un país que se organiza desde el territorio

La definición política de Kicillof al cerrar su visita fue contundente: “Milei propone un país injusto e inhumano, que destruye nuestro entramado productivo y va en contra de la soberanía nacional. Frente a ello, debemos dar una muestra de federalismo y, respetando las decisiones de cada provincia, trabajar juntos para reconstruir la Argentina y recuperar nuestro futuro”.

La recorrida por Chaco deja así una señal que trasciende la provincia. Mientras el Gobierno nacional profundiza su lógica de ajuste y enfrenta el creciente malestar de distintos sectores sociales y productivos, Kicillof intenta construir desde abajo una alternativa que no dependa solamente de una elección, sino de una organización territorial capaz de sostener un proyecto nacional.

Y en ese camino apareció una imagen que difícilmente pase inadvertida: más de 60 intendentes reunidos alrededor de una misma mesa, con unos 40 jefes comunales chaqueños, mientras Kicillof vuelve a recorrer el país y a escuchar a quienes gobiernan el territorio.

El gobernador no habla de candidaturas. Habla de organizar, escuchar y construir. Pero en política, a veces los hechos hablan mucho más fuerte que las declaraciones.

Mientras Milei mira la Argentina desde una planilla de ajuste, Kicillof empieza a recorrerla desde el territorio. Y si el peronismo logra transformar esa recorrida en organización, el problema para el Gobierno nacional no será quién será candidato: será que, frente al “sálvese quien pueda”, empiece a aparecer una alternativa que diga exactamente lo contrario: nadie se salva solo.

 

 

 

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