En los últimos dos años y medio, el mercado de trabajo atravesó una etapa de fuertes retrocesos, caracterizada por i) la destrucción continua del empleo formal, ii) una acelerada sustitución de empleos asalariados, tanto públicos como privados, por monotributos y trabajadores independientes y iii) caída del poder adquisitivo con un perfil regresivo.
Entre diciembre de 2023 y mayo de 2026, último dato disponible, se destruyeron 230.000 puestos de trabajo asalariados privados registrados y 90.000 públicos. En contraste, 150.000 personas adhirieron al régimen de monotributo. Considerando que entre 2012 y 2015 se registraron 879.000 empleos nuevos, entre 2016 y 2019, 134.000 y entre 2020 y 2023, 982.000 -730.000 de ellos monotributos, pero saldo expansivo al fin- tenemos que 2024-2026 tiene los peores números del mercado de trabajo de los últimos veinte años y que la destrucción de empleo no era una tendencia que antecedía a 2024, sino una “novedad” de este período.
La destrucción de puestos de trabajo fue transversal a (casi) todas las ramas de la economía: once de los catorce sectores registraron menos trabajadores en mayo de 2026 que en diciembre de 2023. Pesca (+0,0%), Educación (+0,2%) y Sector Agropecuario (+2,8%) fueron los únicos exceptuados. Del lado de los perdedores, Construcción mostró la mayor caída relativa (-11,5%), en tanto que Industria sufrió la mayor pérdida absoluta: -84.000 empleos. El caso de Minas y canteras es llamativo: la destrucción de 8.000 puestos de trabajo desde diciembre 2023 (-8,7%), en un contexto de crecimiento de 25% de su nivel de actividad, es bastante contraintuitivo.
Los números no fueron mejores en materia salarial: en junio de 2026, último dato publicado, el salario formal real (trabajadores públicos y privados) se ubicó 9,1% por debajo de la media de 2023. Esta caída se explicó en mayor medida por los trabajadores públicos (-19%), en tanto que los privados retrocedieron 4,6%, también contribuyendo al deterioro agregado.
Los datos desagregados muestran caídas generalizadas: según el Boletín de información estadística sobre Negociación Colectiva del Ministerio de Trabajo, se observa que i) la reducción del salario promedio ponderado que surge de los Convenios Colectivos de Trabajo (CCT) es de 5,6% en términos reales entre el promedio de 2026 y 2023 y ii) que 18 de 27 gremios (es decir, dos tercios del total) muestran pérdidas de poder adquisitivo y iii) que la pérdida se concentró en los trabajadores de menores recursos: solo 2 de los 14 gremios con menores CCT tuvieron incrementos en términos reales (Calzado, +5,1% y Gráficos, +7%), mientras que 5 de las 13 ramas con mayores ingresos crecieron en la comparación. La pérdida de poder adquisitivo es regresiva.
Los trabajadores de menores ingresos tienen menor capacidad de ahorro, y por tanto gastan una porción mayor de los pesos que reciben. Así, las características del proceso de ajuste amplifican su impacto real en lugar de moderarlo. A partir de estos números y pensando hacia adelante, un mercado interno estancado parece un escenario optimista.
