Una encuesta realizada por la consultora CEOP Latam, dirigida por Tito Bacman, reveló un dato contundente sobre la percepción pública respecto de la política del presidente Javier Milei en relación con la cuestión Malvinas: el 66,2% de los argentinos considera que al mandatario le importa “poco” o “nada” la defensa de la soberanía sobre las islas. Además, el 65,4% opinó que el Gobierno debería haber respaldado el derecho de la Selección argentina a exhibir la bandera de las Islas Malvinas durante el partido disputado frente a Inglaterra.
La encuesta refleja un fuerte cuestionamiento social hacia la posición del Gobierno sobre uno de los temas que históricamente ha generado mayor consenso entre los argentinos. Más allá de las diferencias políticas, la defensa de la soberanía sobre las Islas Malvinas suele ser considerada una política de Estado y un reclamo permanente de la diplomacia argentina.
En contraposición, apenas el 20,7% de los consultados sostuvo que a Milei le importa “mucho” la causa Malvinas. Los resultados vuelven a poner en el centro del debate las posiciones que el Presidente expresó antes de llegar a la Casa Rosada y que continúan generando polémica.
Cuando era diputado nacional, Milei propuso avanzar en una negociación con el Reino Unido inspirada en el acuerdo alcanzado entre China y Gran Bretaña por Hong Kong. Más adelante profundizó esa postura al defender el principio de autodeterminación de los habitantes británicos implantados en las islas, sosteniendo que deberían ser ellos quienes decidieran eventualmente acercarse a la Argentina. Esas declaraciones fueron cuestionadas por amplios sectores políticos y por especialistas en derecho internacional, quienes recuerdan que la posición histórica de la Argentina rechaza la aplicación del principio de autodeterminación en el caso Malvinas por tratarse de un territorio ocupado por una potencia colonial.
Los números de la encuesta muestran que la mayoría de los argentinos sigue considerando a Malvinas una causa nacional irrenunciable y espera que cualquier gobierno la defienda sin ambigüedades. Cuando dos de cada tres ciudadanos creen que al Presidente no le importa esa bandera histórica, el problema ya no es solamente diplomático: también es político y habla de una creciente distancia entre la Casa Rosada y un sentimiento que atraviesa generaciones.
