17 noviembre, 2018

El gobierno pidió llevar el préstamo del FMI de 50 a 65 mil millones ante el derrumbe económico

Mientras el gobierno le pidió al FMI que aumente el crédito de 50 mil a 65 mil millones de dólares y un desembolso urgente de 13 mil millones de dólares, el país ya está en estanflación -inflación más recesión-. Paralelamente se conoce que los gobernadores no están decididos a poner el gancho en el presupuesto del ajuste que Cambiemos quiere enviar al Congreso.

Comenzó a trascender por estas horas que la discusión de los gobernadores fue muy elevada. La mayoría le reclamó a Juan Schiaretti, gobernador de Córdoba, que “nadie te pide tanto” para aceptar cualquier cosa de Macri, incluso un gobernador le dijo en la cara que “estaba recibiendo fondos por debajo de la mesa”. Igual la principal pelea se produjo entre Carlos Verna, gobernador de La Pampa, que le gritó en la cara a Juan Manuel Urtubey, gobernador de Salta, “sos más leal a Macri que a Perón”, a lo cual Urtubey  comentó despues a algunos de los gobernadores que Verna está “hecho un viejo pelotudo”.  Al enterarse el gobernador pampeano le mando a decir: “Prefiero ser un viejo pelotudo a un traidor como vos”.

Mientras los gobernadores discutían, el FMI y el Tesoro norteamericano le plantearon al gobierno que piense en una “convertibilidad” para frenar la devaluación del peso y parar la inflación, que en agosto ya superó los 24 puntos, quedando cuatro meses que llevaran a más del 42 por ciento este año. Sumado a la inflación el peso ya se devaluó frente al dólar más del 130% y los precios no paran de subir.

El gobierno ya reconoce, puertas adentro, que se vive el peor de los infiernos: recesión e inflación.

Por ahora, desde la Rosada ya avisaron que no puede ir a la convertibilidad ya que debe  pasar la ley por el Congreso y sería imposible que salga. Los argentinos no se olvidan que el experimento de Domingo Cavallo terminó con un desastre económico y muertos en la calle.

Por ahora, el FMI avisó que el dólar debería estar en 46 pesos y que se olviden de la obra publica. Incluso el gobierno empieza a darse cuenta que no habrá financiación para las PPP, obras con capital privado. Gabriel Martino, presidente de HSBC, contó en un seminario de Standard & Poors, que la casa matriz le ordenó no participar con ningún empresario argentino, todos denunciados en los cuadernosgate.

Mientras el país continúa derrumbándose día a día, el presidente sigue con su armonizadora budista que “lo calma” para “no volverse loco” y hacerle más daño al país.

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