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1 mayo, 2026
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No se aguanta más: miles de trabajadores gritaron “paro general” en Plaza de Mayo

Mientras Milei, como buen cipayo, se sube sonriente a un portaaviones de Estados Unidos para sacarse selfies, los trabajadores argentinos llenaron la Plaza de Mayo para gritar que no se aguanta más la política de hambre del gobierno libertario.

La movilización se dio luego de que la CGT apostara inicialmente a la vía judicial para frenar la reforma laboral, una estrategia que muchos sectores consideraron insuficiente frente a la magnitud del avance sobre derechos históricos como vacaciones, indemnizaciones y condiciones laborales. Finalmente, la presión de las bases empujó a la central obrera a volver a su terreno natural: la calle.

El acto fue contundente. Desde el escenario, el dirigente camionero Octavio Argüello no dejó lugar a ambigüedades: “Le decimos a este gobierno que no se soporta más que siga ajustando al pueblo y quitando derechos. Basta a este gobierno corrupto y explotador. Tenemos que enfrentarlo en unidad, es la única forma de terminar con este flagelo”.

En la misma línea, Cristian Jerónimo defendió el rol de la CGT frente a las críticas:
“Esta CGT siempre estuvo al frente de la lucha. A los 15 días de este gobierno hizo el primer paro general. No venimos a confrontar por confrontar, venimos a marcar un límite. Cuando se ajusta a los trabajadores, se rompe la Argentina”.

Por su parte, el triunviro Jorge Sola apuntó directamente al discurso oficial:
“Nos oponemos a un gobierno de derecha, con conciencia de derecha. ¿Dónde están los pibes que dicen que ya no están en la pobreza?”, cuestionó, en referencia a los datos del INDEC celebrados por el Gobierno.

Antes de los dirigentes sindicales, tomó la palabra el cura villero Lorenzo “Toto” de Vedia, referente en la Villa 21-24, quien también cargó contra el rumbo económico y recordó el legado de Jorge Bergoglio en defensa de los sectores más vulnerables.

Uno de los discursos más duros fue el de Pablo Moyano, quien sintetizó el clima social:
“Inflación, desocupación, cierre de empresas. No hay futuro para una familia. Este desastre económico que está llevando adelante el Presidente tiene que tener una respuesta. Esta marcha no puede ser solo conmemorativa: tiene que haber un plan de lucha”.

Y ese reclamo se escuchaba con fuerza desde abajo. Entre bombos y columnas, la consigna se repetía una y otra vez: paro general de 36 horas con movilización.

La Plaza de Mayo no fue solo una postal de protesta: fue una advertencia. Cuando la calle empieza a hablar con este volumen, ignorarla suele salir caro. El Gobierno podrá seguir celebrando números o buscando fotos afuera, pero puertas adentro la bronca crece, se organiza y empieza a tomar forma.

Y hay algo que la historia argentina ya demostró más de una vez: cuando el “no se aguanta más” deja de ser un murmullo y se convierte en grito colectivo, lo que viene después no lo decide el poder… lo decide la calle.

 

¿Sabías que hubo otra CGT? ¿Otro movimiento obrero? Uno que no esperaba fallos judiciales, sino que enfrentaba dictaduras y gobiernos entreguistas con dirigentes presos, perseguidos, desaparecidos o directamente asesinados.

Una CGT que no discutía migajas: planteaba nacionalizar la banca, controlar el comercio exterior, desconocer la deuda y avanzar hacia el control obrero de la producción.

De eso trata este nuevo podcast de La Patria Sublevada: de recuperar esa memoria.

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